Los almonteños ni han cesado ni cesan actualmente de embellecer las calles y plazas de su localidad recordando, con monumentos, de qué se sienten más orgullosos.
Uno de los más hermosos es el monumento a las abuelas almonteñas, un conjunto escultórico realizado por el artista local Curro Báñez a fines del siglo XX, en homenaje a estas mujeres de Almonte. Se trata de un grupo de mujeres almonteñas que llevan a pie los ornamentos de la Virgen del Rocío (corona, ráfaga, media luna, jarras,…). Éstas la acompañan en su traslado a Almonte cuando procesiona vestida de pastora cada siete años (la Virgen lleva un atuendo de viajera, típico del siglo XVIII). Esta tradición cuenta con más de 200 años de antigüedad. La obra se sitúa en el camino de los Llanos, camino por el que viene la Virgen desde Almonte y al que mira el monumento simbolizando la devoción de estas señoras. En el Museo de la Villa hay una copia de esta obra, realizada en madera.
También destaca el monumento “A las Yeguas”, que representa la Saca de Yeguas que se celebra desde la Edad Media durante el último fin de semana del mes de junio. Realizada en bronce, representa al yegüerizo y a la yegua con su potrilla en su camino desde Doñana hasta Almonte.
El monumento a la Aparición de la Virgen es uno de los más queridos por los almonteños. Representa a la Virgen del Rocío vestida de Pastora sobre un tronco de árbol. A sus pies un cazador arrodillado, tal y como la leyenda cuenta que fue la aparición de la Virgen.
En la plaza Virgen del Rocío se encuentra el monumento dedicado a la misma Virgen, frente a la Iglesia de la Asunción. Vestida de Pastora, como solamente lo hace durante el traslado, recuerda que es aquí donde se la guarda en el pueblo cada siete años.
Otro ejemplo es el monumento a los Héroes de Baler, dedicado a José Jiménez Berro, quien resistió junto con sus compañeros durante 336 días en la iglesia de Baler (Filipinas), rindiéndose en junio de 1899, tiempo después de firmarse la paz con Estados Unidos.
También cabe destacar los monumentos que conmemoran a personalidades ilustres del municipio, como Rafael Torres Endrina, Lorenzo Cruz, Martín Villa o Sebastián Conde.
Monumento a la Virgen de Pastora
La virgen del Rocío, Patrona y Protectora de Almonte, se encuentra con sus atuendos de Pastora, vestimenta que usa sólo cada siete años en los traslados desde la Aldea del Rocío hasta Almonte. En su base se puede contemplar tres palos de sevillanas alusivas a la Señora y en el cuarto, de frente, la dedicatoria del pueblo de Almonte a su Patrona. Es en este monumento, en el que los niños y niñas de la localidad, realizan una ofrenda floral en honor a la Virgen. Esto se lleva a cabo el lunes anterior al lunes de Pentecostés en el que se celebra la Romería.
-Monumento a José Jiménez Berros
José Jiménez Berro, nace en Almonte el 7 de febrero de 1876 y fue uno de los 33 Héroes de Baler (Luzón, Filipinas), tal como fueron designados por el Ministerio de la Guerra en 1899. Hijo de una familia campesina humilde, entra en sorteo de quintas en el año 1895 y entra en el cupo del Ejército de Ultramar, de los más temidos por los mozos dado el ambiente bélico independentista de las colonias españolas. Sitiado junto a sus compañeros en la pequeña iglesia de Baler, resistió las tropas filipinas durante 336 días, incluso después de haberse firmado la paz con Estados Unidos.
-Puerta de la Mar
Este monumento ha sido construido en recuerdo de la puerta que, según las Actas Capitulares del Ayuntamiento de Almonte, fue construida a principios del siglo XVII cuando se declaró una epidemia de peste y hubo que controlar las entradas y salidas de la Villa para evitar la propagación de la enfermedad.
-Monumento Bendita Aparición
Imagen de la Virgen del Rocío vestida de Pastora sobre un tronco de árbol del que emergen cabezas humanas como si la sostuvieran sobre sus hombros, que representa la leyenda de la aparición de la Virgen a un cazador en el paraje de la Rocina.
Todo el conjunto está al píe de una representación de la fachada de la antigua ermita, donde los azulejos representan la Coronación Canónica de 1919 y la famosa foto del Puente de Olivarejos en el Traslado de 1972.