Visita 360

Acebuches del Rocío

El acebuche u olivo silvestre es un árbol que antiguamente, junto con los alcornoques y algarrobos, formaban parte del bosque mediterráneo existente en estas tierras. Se trata de árboles bien adaptados a las altas temperaturas y periodos de escasez de agua. Su fruto se llama acebuchina y es una aceituna con un hueso muy grande y poco carnoso. Desde la antigüedad se conocen las propiedades culinarias, medicinales y cosméticas de su fruto. De hecho, el hombre a lo largo de la historia fue cruzando esta especie buscando ejemplares de fruto más carnoso hasta conseguir las distintas variedades de olivos que han llegado a nuestros días.

La importancia de estos acebuches estriba en que se conservan como un reducto del bosque autóctono mediterráneo y algunos de ellos son muy longevos como el que denominan El Abuelo, considerado el ser vivo más viejo de Doñana con una edad estimada en más de seiscientos años.

Muy cerca de esta plaza se encuentra la marisma a la que los almonteños denominan la Madre de las Marismas. Aquí comienza el Parque Nacional de Doñana y, exceptuando épocas estivales en la que permanece normalmente seca, es un excelente lugar para observar las aves que pueblan este espacio natural. La visita a esta zona puede completarse por un paseo por las calles del Rocío y la entrada a la ermita de la aldea.

Caballos Marismeños

La raza equina marismeña aparece, desde 2012, en el Catálogo Oficial de Razas de España como una especie en peligro de extinción. La tradición ancestral de la Saca de las yeguas ayuda a la conservación de estos genuinos caballos propios de Doñana. Se estima que hay una población de más de 4.000 caballos salvajes de raza marismeña, criados dentro del Parque Nacional de Doñana.

El orden del ganado equino marismeño se pierde en el tiempo, pero parece ser que ya existía en la época de los romanos, siendo luego esta zona un lugar de cría de caballos para las tropas musulmanas. Muchos de estos animales fueron los primeros equinos en pisar el continente americano a finales del siglo XV, por eso los famosos mustang de las praderas de Norteamérica son descendientes de estos marismeños.

Torre Zalabar

Desde el mar esta torre ofrece una visión que engaña al ojo humano al hacer creer que se erige en perfecto estado de conservación ‘protegida’ por una espesa vegetación de barrón, camarina y alguna raquítica abulaga. Sin embargo, al adentrarnos en la costa observamos claramente su destrucción. Esta torre contaba con muros levemente atalutados y una única cámara de 4,20 de diámetro cubierto de una cúpula semiesférica. Al contrario que sus torres hermanas, su construcción fue bastante  deficiente, como delata la gruesa brecha que afecta a un tercio de su perímetro, que no son más que los síntomas del pésimo trabajo de mampuestos de piedra ostionera, y la mediocridad de materiales como ripio y argamasa utiliza para erigirla.

En los documentos de 1756, se citaba que la torre carecía de señales de haber tenido artillería, de ahí que se aconsejara dotarla de cañones ligeros del calibre ocho.

A finales de los años 90 del siglo pasado se desplomó por los avatares del tiempo.

Torre San Jacinto

La Torre San Jacinto es una de las edificaciones que ha resistido con estoicidad el paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas. Su estructura se encuentra entre el último cordón de dunas costeras de la punta de Malandar y la primera línea de pinos piñoneros que dominan los bosques de Doñana.

Desde su atalaya se divisaba todo el perímetro de costa y la desembocadura del río Guadalquivir.

Actualmente se encuentra a cierta distancia de la costa, por las acumulaciones arenosas que modificaron la configuración del litoral. La torre es un tronco cono de 15 metros de altura desde el baquetón a la base. A ella se accede a través de un zaguán, y posteriormente se abre a una bóveda de 7 metros de diámetro, cubierta con una cúpula de perfil elíptico. En el centro de la cámara se encuentra la boca de un aljibe o pozo de 0,80 metros de luz que permitía a la guarnición efectuar la aguada sin abandonar el reducto.

Estructuralmente se encuentra en buen estado, aun cuando varios elementos accesorios como peldaños, merlatura y guardillas han desaparecido o están deteriorados como consecuencia de factores climatológicos como la humedad y la erosión; así como los efectos de la vegetación.

La información histórica que aún se conserva permite constatar que contaban con un almacén para 30 quintales de pólvora. Se dice que el polvorín poseía una estructura de madera sobre pilotes de la planta, levantada por Juan Bautista de Bussy en mayo de 1742.

Torre Carbonero

Torre Carbonero es una de las fortificaciones que menor fisiografía ambiental ha sufrido en los últimos cuatro siglos. Con la ya conocida fisionomía de tronco de cono, posee una altura de 15,60 metros desde su perfil al plinto circular de la base. Su aparejo es de mampuesto enfoscado. La abertura o entrada a la torre se sitúa en un costado a 7,20 m. sobre el nivel actual del suelo. A la torre se accede a través de un zaguán que da paso a una bóveda escarzana. Los documentos de 1577 detallan la idoneidad de construir una “torre ordinaria” con la característica bóveda o planta porque dada la fertilidad de los acuíferos y la presencia de pozos en las tierras del Duque de Medina Sidonia, podía ser un lugar estratégico por cuanto que “los navíos enemigos acuden allí muchas veces” a repostar de agua dulce.

En 1756 se aconsejó dotar a la infraestructura de un cañón ligero del calibre ocho.

Torre de la Higuera

Hoy en día los restos de la torre son un icono del turismo en Matalascañas, el símbolo más característico de las playas de Doñana y punto de referencia para quienes la visitan. Además, existe algo que la hace única con respecto a sus infraestructuras coetáneas y no es otra que su posición invertida en la que la parte visible al ojo humano muestra el ensanchamiento del plinto circular y los cimientos de la torre. Es bajo esta estructura donde dormitan sus muros descarnados por el paso del tiempo y la acción constante de las mareas y las olas que rompen continuamente sobre ella.

A pesar de mantener una posición que la deja a merced de la erosión del mar, la torre mantiene su estructura con su situación ‘volcada’ tras haber basculado desde la parte superior del acantilado del tramo del litoral de Arenas Gordas.

Los informes documentales de 1756 explican que la Torre, “situada a orilla del barranco, cayó a la playa” como efecto de un temporal marítimo que la despojó de la cimentación de arena que la soportaba.

Cuando en 1577 se proyectó la infraestructura vigía, se hizo especial mención en el emplazamiento estratégico de la zona por ser estancia de pescadores que se veían sometidos a las “indeseables” visitas de los barcos berberiscos.

En nuestros días se ha afianzado la creencia popular de que el maremoto de 1755 fue el origen de que se desplomase dicha torre, que coronaba el acantilado en la playa de la Higuera. Sin embargo, no deja de ser una leyenda fraguada durante el siglo XIX que carece de sustrato histórico.  En el diccionario geográfico histórico de España, realizado por Pascual Madoz, en 1845, se dice que en la costa almonteña cohabita “seis torres equidistantes entre sí de una a dos leguas, que fueron construidas en la edad media: a día de hoy están casi todas destruidas, y la llamada de la Higuera, no habiendo podido resistir el embate de una fuerte huracán por hallarse socavada en sus cimientos, o por efecto de algún gran terremoto, cayó sin haber perdido su forma, encontrándose actualmente de pie, pero con los cimientos en alto y la almenara (cuerpo de la torre), enterrada en arena. Esta singular posición ha dado lugar a que en el país se formen conjeturas, y se acompañen de relaciones y cuentos fantásticos”.

Torre del Río del Oro

La Torre del Río de Oro, conocida popularmente como la Torre del Loro, es una torre almenara declarada Bien de Interés Cultural, situada en el límite de los términos municipales de Palos de la Frontera, Almonte, Moguer y Lucena del Puerto. Su denominación da nombre a la playa de Torre del Loro. Se encuentra en ruinas junto a la desembocadura de un arroyo, entre la orilla del océano Atlántico y los pies del acantilado.

La torre se citaba a inicios del siglo XVI como una poderosa atalaya pero un informe de Pedro Mateos de 1748 contiene los graves daños que un temporal causó en los cimientos de la torre, amenazando con arruinar hasta un tercio de los mismos.

En la década precedente unos temporales habían desnudado los cimientos de la torre, causando alarma, pero otro temporal cubrió el hueco abierto por el primero, por lo que la alarma quedó acallada. Ambas reparaciones tenían la complicación técnica de reforzar los cimientos sobre firme de una torre ubicada sobre la arena y completamente rodeada por el mar en pleamar. La solución empleada fue crear un forro de sillares de piedra ostionera hasta los siete metros de altura. En 1756 se aprecia como inevitable la ruina de la torre a largo plazo por su emplazamiento, rodeada de agua y solo accesible en bajamar. Las reformas realizadas en los años anteriores, no obstante, facilita que en 1764 sea observada en buen estado. En 1827 aún figura como torre activa en el Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal de Sebastián Miñano, aunque en 1867 aparece ya como en ruinas en los derroteros de la costa.

Santuario Nuestra Señora del Rocío

Con leyenda de aparición, se construye en el siglo XV una ermita dedicada a la Virgen del Rocío que se erige en las marismas de Doñana. Transcurrido varios siglos, se decide construir un grandioso santuario que sustituye al original y en otro emplazamiento. Las obras transcurren desde 1964 hasta 1969, debido al alcance, que estaba tomando esta imagen, de devoción y que necesitaba un edificio adecuado a una romería de peregrinación. Los artífices del santuario fueron los arquitectos Antonio Delgado Roig y Alberto Balbotín de Orta.

El edificio está formado por un conjunto de edificaciones en las que se inserta el templo. Se trata de una iglesia de planta basilical, con tres naves, crucero y capilla mayor. Todos estos ornamentos constructivos y decorativos corresponden a un barroco clásico de tipo purista. Concebida a modo de cortijo andaluz, nos sorprende su exterior con esa bellísima espadaña, rematada por una cruz de cerrajería. El vano de entrada lo cubre una venera que acoge al peregrino y constituye un hito emblemático entre marismas.En estos últimos años la Hermandad Matriz de Almonte ha enriquecido su patrimonio, destacando un espectacular retablo de estilo barroco que alberga la imagen de Ntra. Sra. Del Rocío.

Esta emblemática imagen parece que fue esculpida a finales del siglo XIII en estilo gótico, aunque fue muy transformada en el siglo XVII. Fue vestida de ricas telas, según la moda de la corte de los Austrias. Se compone de traje con falda acampanada, ajustadas mangas. La cabeza se cubre por manto y se enmarca por un óvalo facial con rostrillo, derivación de la toca de puntas o encajes. Junto con el vestido, debieron ser labradas de nuevo las manos y el Niño. Es posible que, a partir de entonces, los ojos adoptaran su dulce mirada baja, en lugar de la mirada frontal propia de la imaginería gótica. El rostro, no obstante, presenta rasgos góticos: perfil agudo, con nariz recta, y sonrisa arcaica.

Ermita del Sto. Cristo

Antiguamente fue la ermita de San Sebastián, y data del siglo XV. Se dedica a la imagen del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, consagrándose a él, una vez que decae el culto a San Sebastián.

La capilla, con dos naves paralelas separadas por una arquería central de tres arcos apuntados y doblados, que apean sobre pilares rectangulares con pilastras adosadas, tiene cubierta a dos aguas y dos arcos ojivales doblados con alfiz enlazan las dos cabeceras.

La imagen del Santo Cristo se encuentra sobre el altar mayor, enmarcada por un arco ojival. Toda la construcción se alza sobre una amplia escalinata, y la puerta de acceso se encuentra en un lateral.

Esta capilla sólo se abre en Semana Santa.

Monumentos conmemorativos de Almonte

Los almonteños ni han cesado ni cesan actualmente de embellecer las calles y plazas de su localidad recordando, con monumentos, de qué se sienten más orgullosos.

Uno de los más hermosos es el monumento a las abuelas almonteñas, un conjunto escultórico realizado por el artista local Curro Báñez a fines del siglo XX, en homenaje a estas mujeres de Almonte. Se trata de un grupo de mujeres almonteñas que llevan a pie los ornamentos de la Virgen del Rocío (corona, ráfaga, media luna, jarras,…). Éstas la acompañan en su traslado a Almonte cuando procesiona vestida de pastora cada siete años (la Virgen lleva un atuendo de viajera, típico del siglo XVIII). Esta tradición cuenta con más de 200 años de antigüedad. La obra se sitúa en el camino de los Llanos, camino por el que viene la Virgen desde Almonte y al que mira el monumento simbolizando la devoción de estas señoras. En el Museo de la Villa hay una copia de esta obra, realizada en madera.

También destaca el monumento “A las Yeguas”, que representa la Saca de Yeguas que se celebra desde la Edad Media durante el último fin de semana del mes de junio. Realizada en bronce, representa al yegüerizo y a la yegua con su potrilla en su camino desde Doñana hasta Almonte. 

El monumento a la Aparición de la Virgen es uno de los más queridos por los almonteños. Representa a la Virgen del Rocío vestida de Pastora sobre un tronco de árbol. A sus pies un cazador arrodillado, tal y como la leyenda cuenta que fue la aparición de la Virgen.

En la plaza Virgen del Rocío se encuentra el monumento dedicado a la misma Virgen, frente a la Iglesia de la Asunción. Vestida de Pastora, como solamente lo hace durante el traslado, recuerda que es aquí donde se la guarda en el pueblo cada siete años.

Otro ejemplo es el monumento a los Héroes de Baler, dedicado a José Jiménez Berro, quien resistió junto con sus compañeros durante 336 días en la iglesia de Baler (Filipinas), rindiéndose en junio de 1899, tiempo después de firmarse la paz con Estados Unidos. 

También cabe destacar los monumentos que conmemoran a personalidades ilustres del municipio, como Rafael Torres Endrina, Lorenzo Cruz, Martín Villa o Sebastián Conde.

Monumento a la Virgen de Pastora 

La virgen del Rocío, Patrona y Protectora de Almonte, se encuentra con sus atuendos de Pastora, vestimenta que usa sólo cada siete años en los traslados desde la Aldea del Rocío hasta Almonte. En su base se puede contemplar tres palos de sevillanas alusivas a la Señora y en el cuarto, de frente, la dedicatoria del pueblo de Almonte a su Patrona. Es en este monumento, en el que los niños y niñas de la localidad, realizan una ofrenda floral en honor a la Virgen. Esto se lleva a cabo el lunes anterior al lunes de Pentecostés en el que se celebra la Romería.

-Monumento a José Jiménez Berros

José Jiménez Berro, nace en Almonte el 7 de febrero de 1876 y fue uno de los 33 Héroes de Baler (Luzón, Filipinas), tal como fueron designados por el Ministerio de la Guerra en 1899. Hijo de una familia campesina humilde, entra en sorteo de quintas en el año 1895 y entra en el cupo del Ejército de Ultramar, de los más temidos por los mozos dado el ambiente bélico independentista de las colonias españolas. Sitiado junto a sus compañeros en la pequeña iglesia de Baler, resistió  las  tropas filipinas durante 336 días, incluso después de haberse firmado la paz con Estados Unidos.

-Puerta de la Mar

Este monumento ha sido construido en recuerdo de la  puerta que, según las Actas Capitulares del Ayuntamiento de Almonte, fue construida a principios del siglo XVII cuando se declaró una epidemia de peste y hubo que controlar las entradas y salidas de la Villa para evitar la propagación de la enfermedad.

-Monumento Bendita Aparición

 Imagen de la Virgen del Rocío vestida de Pastora sobre un tronco de árbol del que emergen cabezas humanas como si la sostuvieran sobre sus hombros, que representa la leyenda de la aparición de la Virgen a un cazador en el paraje de la Rocina. 

Todo el conjunto está al píe de una representación de la fachada de la antigua ermita, donde los azulejos representan la Coronación Canónica de 1919 y la famosa foto del Puente de Olivarejos en el Traslado de 1972.