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Ayuntamiento de Chucena

El Ayuntamiento de Chucena constituye uno de los elementos más representativos del centro urbano, tanto por su valor simbólico como por su singularidad arquitectónica. Es un bello ejemplo de arquitectura sevillana. El actual edificio fue inaugurado en 1944 y construido sobre un edificio anterior, de 1888. El interior fue reformado en 1987, siendo la fachada finalmente concluida en 2006

Su fachada, obra de D. Joaquín Guzmán Tirado, presenta una armoniosa composición de elementos clásicos, desarrollándose horizontalmente, con ventanas de arco de medio punto, flanqueadas por pilastras cajeadas en ladrillo moldurado, rematadas por frontones y decoradas con elementos de azulejería. El templete del reloj, cubierto con bóveda semiesférica y rematado por veleta, pone el acento vertical y el simbolismo del poder a este edificio.

En el mismo eje se abre el balcón principal, de antepecho mixtilíneo, elemento arquitectónico que expresa la función representativa y, a la vez, directiva de la corporación municipal. Entre la puerta principal y el campanario se encuentran el reloj del Ayuntamiento y el balcón principal, donde ondean airosamente las banderas de la Unión Europea, España, Andalucía y Chucena.

Del edificio anterior subsiste la campana del reloj, que se denomina «Enriqueta», en la que fueron inscritos los nombres de la Corporación Municipal de 1888.

La fachada actual se inauguró el 2 de febrero de 1944. El edificio en su interior, en cambio, fue renovado totalmente en 1987, según proyecto de José Garduño Vallecillo, de 1984. En su interior se encuentra el Archivo Municipal, donde se guarda toda la información relacionada con la localidad.

En 2003, se procede a la compra de la planta superior del edificio aledaño, quedando incorporada al edificio consistorial. Y en 2006, se culmina la fachada, quedando completamente simétrica, utilizándose los mismos materiales de entonces.

Situado en la céntrica Plaza de Andalucía, el Ayuntamiento no solo es sede de la administración local, sino también un referente del patrimonio arquitectónico de Chucena, y uno de los elementos más fotografiados por quienes visitan el municipio.

La Fritá

El calendario festivo de Chucena arranca cada año en el mes de febrero con una celebración
que combina gastronomía, paisaje y convivencia: la Fritá. Esta jornada campera es organizada
por la Hermandad del Rocío de Chucena como acto solidario para la recaudación de fondos,
y se ha consolidado como uno de los eventos más esperados por los vecinos y vecinas del
municipio.

La Fritá tiene lugar en el paraje natural de la Dehesa del Perú, un enclave de gran valor
ecológico poblado de encinas y alcornoques, que ofrece un entorno inmejorable para disfrutar
del aire libre, la naturaleza y la buena compañía.

En este ambiente festivo y acogedor, se preparan platos típicos y se comparten comidas al
calor del fuego, en torno a una sartén común, como manda la tradición. La expresión popular
“en Chucena le hacemos una fiesta hasta a una gavilla de sarmiento” resume a la perfección
el carácter alegre, hospitalario y festivo de sus gentes, capaces de convertir cualquier ocasión
en motivo de celebración.

La Fritá no es solo una jornada gastronómica. Es también un acto de identidad local, en el que
la solidaridad, la cultura popular y el vínculo con el entorno se funden para crear un día
inolvidable.

Dia de todos los Santos

Cada 1 de noviembre, con la llegada de los primeros fríos, Chucena celebra una de sus fiestas
más entrañables y esperadas: la Mesa de Tosantos. Esta tradición, profundamente arraigada
en la vida del municipio, reúne a vecinos y vecinas de todas las edades en un ambiente de
fraternidad, sabor y memoria colectiva.

Desde principios de octubre, los grupos de amigos y familias —conocidos popularmente como
«pandillas»— se organizan con entusiasmo para encontrar un local adecuado donde celebrar
esta jornada tan señalada. La preparación de la mesa se convierte en un auténtico ritual,
heredado de abuelos a nietos, en el que cada detalle cuenta.

La decoración es artesanal y muy cuidada: las paredes del local se adornan con coloridas
cadenetas de papel de seda, mientras que las mesas se cubren con manteles recortados a
mano, imitando los motivos de las mantelerías tradicionales. Sobre ellas, se expone con mimo
una rica variedad de productos de temporada y dulces caseros, formando un auténtico puzzle
gastronómico lleno de aromas, colores y recuerdos.

No pueden faltar las gaseosas para los pequeños, el vino dulce para los mayores y una
exquisita colección de repostería local: dulces de vendimia, como los correones, el arrope o la
original espoleá de mosto; y otros dulces típicos de la localidad, como los rosquitos fritos, las
abuelas, los gañotes, los canelones o las rosas de miel y azúcar.

El festín se completa con frutas de otoño, entre las que destacan las castañas asadas, los
boniatos, las granadas o las gamboas (membrillo).

La Mesa de Tosantos es una celebración que va más allá de la gastronomía: es una expresión
de convivencia, de cuidado de lo heredado y de identidad local. Un día para reunirse, compartir
y dar la bienvenida al invierno con los sabores de siempre y la alegría de estar juntos.

Fiestas Patronales de la Virgen de la Estrella

Cada año, entre los días 14 y 17 de agosto, Chucena celebra su Fiesta Grande en honor a la
Virgen de la Estrella, patrona del municipio. Estas jornadas festivas, que tienen lugar en las
céntricas plazas de Andalucía y de la Iglesia, se viven con gran intensidad y participación
vecinal, convirtiéndose en un referente de identidad y devoción para la localidad.

El programa de actividades incluye una variada oferta lúdica y cultural para todos los públicos.
Entre los eventos programados destacan: concursos infantiles y actividades familiares,
competiciones deportivas, actuaciones musicales y artísticas, carreras de cintas a caballo,
lluvia de caramelos, camiones de agua para refrescar el ambiente estival o el toro de fuego,
tradición muy esperada durante las noches festivas.

Todo ello se desarrolla en un entorno decorado con esmero, donde la convivencia, la alegría
y el calor del mes de agosto dan forma a una de las fiestas más entrañables de la comarca.

El momento más solemne y emotivo de las fiestas tiene lugar la noche del 15 de agosto,
cuando la imagen de la Virgen de la Estrella recorre en procesión todas y cada una de las
calles del municipio. Acompañada por sus devotos y por la música de las bandas, la Virgen
camina entre el fervor popular hasta bien entrada la madrugada, marcando un hito espiritual y
colectivo en la vida del pueblo.

Romería de San Isidro Labrador y la Divina Pastora

Con la llegada de la primavera, Chucena se llena de alegría y tradición con la celebración de su romería en honor a la Divina Pastora y San Isidro Labrador, una cita muy esperada por los vecinos y vecinas del municipio. Lo que en sus orígenes fue una sencilla jornada de convivencia en el campo, se ha transformado con el paso del tiempo en una festividad de gran arraigo, cercana al ambiente y dinamismo de una feria popular.

La historia de esta romería se remonta a finales de los años 50 del siglo XX, cuando el capuchino Fray Jacinto de Chucena promovió la restauración de la antigua Iglesia de Alcalá, situada en las afueras del municipio. Con el objetivo de revitalizar la devoción mariana en la zona, encargó una imagen de la Divina Pastora para organizar una romería en su honor. Paralelamente, llegó a Chucena una imagen de San Isidro Labrador, patrón de los agricultores y símbolo del trabajo en el campo.

La primera romería tuvo lugar en 1959 y, desde entonces, se celebra anualmente con una destacada participación popular, convirtiéndose en un referente cultural y religioso para el municipio.

Durante la romería, los vecinos se desplazan hasta el entorno de la ermita en carretas engalanadas, a pie o a caballo, acompañando a las imágenes en un ambiente festivo cargado de emoción, música y tradiciones. La convivencia, la gastronomía local y la devoción se entrelazan para dar forma a una de las celebraciones más singulares de la primavera chucenera.

Cabe destacar que, en el año 2010, la imagen de la Divina Pastora protagonizó una salida extraordinaria con motivo del 50 aniversario de su llegada a Chucena, reforzando el vínculo espiritual y afectivo entre la imagen y el pueblo.

Feria del Vino

La Feria del Vino de Chucena es uno de los eventos más destacados del sector vitivinícola en
la provincia de Huelva y tiene lugar cada mes de noviembre para coincidir con el final de la
vendimia. Esta afamada feria surge con el propósito de poner en valor la rica cultura vitivinícola
de Chucena y darla a conocer más allá del municipio y la comarca.

El vino en Chucena es un elemento vertebrador de su oferta turística, presente en su
patrimonio, historia, cultura, paisaje y gastronomía, por lo que se ha consolidado como una
cita obligada para los amantes de los caldos del Condado de Huelva.

La feria cuenta con una amplia zona comercial y expositiva, además de una intensa
programación de actividades para disfrutar de un fin de semana único. Entre las actividades
se incluyen actuaciones musicales y de humor, desfiles, degustaciones y maridajes, talleres y
actividades infantiles.

La Feria del Vino de Chucena es una oportunidad para conocer y disfrutar de la tradición
vitivinícola del municipio, en un ambiente festivo y acogedor que refleja la identidad y el espíritu
de la comunidad chucenera.

Corpus Christi de Chucena

La celebración del Corpus Christi en Chucena es una de las festividades más emblemáticas y arraigadas del municipio, donde la fe y la tradición se manifiestan en una expresión colectiva de devoción y arte efímero.

Cada año, en el mes de junio, las calles de Chucena se transforman en un escenario de solemnidad y belleza. Los vecinos se vuelcan en la decoración del recorrido procesional, adornando las vías con ramas de eucalipto, romero y juncias, que impregnan el ambiente con sus aromas característicos. Los balcones se engalanan con mantones y colgaduras, y se erigen altares populares, conocidos como «cordeles», que  reflejan el esmero y la creatividad de la comunidad.

La procesión del Santísimo Sacramento, portado en la custodia bajo palio, recorre las calles acompañado por las distintas hermandades y asociaciones locales, así como por una banda de música que realza el carácter festivo y espiritual del evento. Destaca la participación de los niños y niñas que han recibido su Primera Comunión, quienes, ataviados con sus trajes, forman parte del cortejo, simbolizando la continuidad de la fe en las nuevas generaciones.

Antiguamente, la festividad del Corpus Christi en Chucena se extendía con la celebración de la «Octava», una segunda jornada festiva que tenía lugar ocho días después del Corpus. Aunque esta tradición ha caído en desuso, permanece en la memoria colectiva como testimonio de la riqueza cultural y religiosa del municipio.

La organización de los actos litúrgicos y procesionales corre a cargo de la Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de la Estrella, que, junto con la colaboración del Ayuntamiento y la participación activa de los vecinos, garantiza la continuidad de esta celebración que constituye un verdadero patrimonio inmaterial de Chucena.

Las Chapas

El juego de las chapas es una tradición profundamente arraigada en Chucena, especialmente durante la Semana Santa. Cada Jueves Santo, vecinos/as y visitantes se congregan en bares y espacios públicos para participar en este juego de azar que ha perdurado durante siglos.

El juego se basa en lanzar al aire dos monedas antiguas, comúnmente conocidas como «perras gordas» (monedas de 10 céntimos de cobre de 1879), que tienen una cruz o aspa pintada en una de sus caras. Los participantes apuestan dinero al resultado del lanzamiento: si ambas monedas muestran la misma cara (dos caras o dos cruces), se determina el ganador. En caso de que una moneda muestre cara y la otra cruz, se repite la tirada hasta obtener un resultado coincidente

El juego se organiza en torno a un «corro», dirigido por un «baratero», quien actúa como banca y se encarga de mantener el orden y gestionar las apuestas. El baratero debe igualar las apuestas de los jugadores, lo que puede dar lugar a sumas considerables de dinero en juego. A pesar de las apuestas elevadas, el ambiente suele ser festivo y sin tensiones.

Aunque el origen exacto del juego es incierto, se cree que tiene raíces en la época romana. Una de las teorías más extendidas es que los soldados romanos se jugaron la túnica de Jesucristo a cara o cruz, lo que vincula esta tradición con la Semana Santa. Durante la dictadura de Franco, el juego estuvo prohibido, pero se toleraba su práctica durante la Semana Santa. En la actualidad, aunque no está oficialmente autorizado ni prohibido, se permite su celebración en Chucena durante el Jueves Santo, considerándose una manifestación cultural y festiva de la localidad.

Así, el juego de las chapas en Chucena es una costumbre centenaria que combina azar, tradición y comunidad, siendo una de las expresiones culturales más singulares de la Semana Santa en la provincia de Huelva.