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Fuente del Atanor

La Fuente del Atanor se encuentra junto a la antigua huerta del Ororuz y, aunque la fecha que figura en su estructura es de 1943, su origen se remonta al siglo XV, cuando servía para abastecer de agua a una comunidad de franciscanos de Observancia establecida en la zona tras 1453. 

La fuente tiene forma de abrevadero y está decorada con un retablo cerámico que representa a Nuestra Señora de Luna, patrona de Escacena. Este elemento no solo destaca por su sencillez arquitectónica, sino también por el poso espiritual que transmite.

Fuente de la Cañería

La Fuente de la Cañería fue construida en el siglo XV por los monjes carmelitas que habitaban en el lugar llamado Prado de Luna y respondía a las necesidades de agua tanto de los monjes como de los vecinos de Escacena, de modo que servía de punto de unión entre todos. 

El agua procedía de un manantial cercano a Paterna del Campo y se canalizaba a través de un túnel que la llevaba a su lugar de destino. Durante el siglo XVIII sufrió importantes transformaciones ya que perdió parte de esta galería por una rotura, lo que llevó a ubicar la fuente en el lugar actual. Esta fuente de la cañería ha sido restaurada convirtiéndose sus alrededores en un lugar de ocio familiar.

Feria Tartésica

La Feria Tartésica de Escacena del Campo se ha consolidado como una de las propuestas culturales más singulares de la comarca, al ofrecer una experiencia inmersiva que permite adentrarse en el legado de la antigua civilización de Tartessos, cuyo rastro arqueológico y simbólico pervive en esta tierra.

Este evento se celebra con carácter anual, coincidiendo en el día de la Hispanidad, en el parque Cantarrana, que se convierte en un auténtico poblado tartésico, con recreaciones históricas, talleres didácticos, representaciones teatrales, exhibiciones de oficios antiguos, mercados de artesanía y actividades familiares. La feria busca divulgar el pasado protohistórico de Escacena del Campo, muy vinculado al yacimiento arqueológico de Tejada la Vieja, uno de los enclaves tartésicos más importantes del suroeste peninsular.

Durante los días de celebración, el pueblo recupera el ambiente de una época remota, en la que el comercio, la metalurgia, la religión y la organización social dejaban ya una impronta avanzada y fascinante en la historia de Andalucía. La participación de asociaciones locales, centros educativos y entidades culturales refuerza el carácter participativo, intergeneracional y divulgativo del evento.

La Feria Tartésica es, en esencia, una oportunidad para revivir la historia desde la emoción y la experiencia, fomentando el conocimiento del patrimonio arqueológico de Escacena del Campo y la identidad de sus habitantes.

Semana Santa de Escacena del Campo

En Escacena del Campo procesionan en estación de penitencia tres hermandades que destacan por su profundo arraigo histórico y por el valor artístico de su patrimonio. Estas corporaciones realizan su salida entre el Jueves Santo y el Viernes Santo, recorriendo las calles del municipio en una manifestación pública de fe, tradición y cultura.

Por un lado, la Muy Antigua, Ilustre, Humilde y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, María Santísima de las Angustias en su Soledad, Santo Árbol de la Cruz y San Francisco de Asís, popularmente conocida como la Hermandad de la Vera Cruz, tiene sus orígenes vinculados a la orden franciscana y, en concreto, al antiguo convento de San Antonio de Escacena del Campo, al que se atribuye el impulso inicial para la creación de la cofradía en la localidad. Existen referencias documentales a lo largo del siglo XVIII que confirman su antigüedad. Ya en los años 1708 y 1717 se menciona la existencia de su ermita, y en 1767 se redactaron unas nuevas reglas que fueron finalmente aprobadas por el Real Consejo de Castilla en 1794.

Por otro lado, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, que es fruto de la fusión de dos antiguas corporaciones. Por un lado, la del Dulce Nombre de Jesús, fundada entre 1571 y 1580 por el arzobispo Rojas y Sandoval, y reconstituida en 1629 por el arzobispo Diego de Guzmán. Por otro lado, la hermandad de Jesús Nazareno y la Virgen María del Monte Carmelo, fundada en 1637 con la aprobación del arzobispo Gaspar de Borja y Velasco, nace vinculada a la orden carmelita, gracias a la presencia del convento de carmelitas que se estableció en Escacena del Campo en 1416, tras trasladarse desde el Prado de Luna a la calle Manzanilla. Este fue el tercer convento carmelita fundado en Andalucía.

Por último, la Hermandad del Santo Entierro de Cristo y María Santísima en su Soledad que, aunque no se conoce con exactitud la fecha de su fundación, su existencia está documentada a través de diversas fuentes históricas. Se han encontrado referencias a una antigua cofradía de la Soledad y el Santo Sepulcro establecida en el convento carmelita escacenero, mencionada en distintas publicaciones de la orden del Carmen. Asimismo, los libros de visitas arzobispales de 1708 recogen la existencia de su ermita, y el catastro del Marqués de la Ensenada (1750) detalla sus propiedades y tierras. La hermandad conserva un libro de protocolo que comienza a principios del siglo XIX, del cual se extrae valiosa información sobre su historia y funcionamiento.

La Semana Santa de Escacena del Campo es, por tanto, una manifestación de profunda religiosidad popular, sustentada por siglos de historia y un rico legado artístico y documental que refleja la devoción de generaciones enteras.

Fiestas patronales a la Virgen de Luna

Cada mes de agosto, Escacena del Campo rinde homenaje a su patrona, la Virgen de Luna, en unas fiestas patronales que combinan fervor religioso, tradición y celebración popular en uno de los momentos más esperados del año por los escaceneros y escaceneras.

Los actos festivos comienzan oficialmente el 13 de agosto con el pregón, una intervención cargada de emoción que da paso al remojón popular, una divertida actividad al aire libre que refresca y une a vecinos y visitantes en pleno verano. Ese mismo día se produce la apertura oficial del recinto ferial, punto de encuentro para la convivencia, la música y el ambiente festivo que caracteriza estos días.

De carácter profundamente religioso, la festividad se enmarca en una novena que tiene lugar durante los días previos al 15 de agosto. Este día, festividad litúrgica de la Asunción de la Virgen, se celebra la Función Principal de Instituto por la mañana, seguida, al caer la tarde, de uno de los momentos más solemnes y emotivos: la procesión de la Virgen de Luna por las calles del municipio, cuando el ocaso tiñe de dorado la devoción de un pueblo que acompaña a su patrona entre cánticos, oraciones y muestras de fe.

Las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de Luna son un reflejo de la identidad espiritual y comunitaria de Escacena del Campo, donde tradición y alegría caminan de la mano al calor del verano.

Fiestas de las Cruces de Escacena del Campo

Durante el mes de julio, Escacena del Campo celebra una de sus festividades más representativas y singulares: las Fiestas de las Cruces, una tradición profundamente arraigada que gira en torno al fervor popular hacia dos insignias religiosas: la Santa Cruz de la Calle Tejada y la Santa Cruz de Abajo.

Estas fiestas constituyen un momento clave en el calendario local, en el que se combinan actos religiosos y celebraciones populares. Los vecinos y vecinas se vuelcan con entusiasmo en la proclamación del mozo de las fiestas, figura simbólica que encarna el espíritu juvenil y festivo de la celebración.

A lo largo de los días festivos, se suceden actos religiosos como el rosario y el romerito, que expresan la devoción del pueblo en un ambiente de recogimiento y participación colectiva. Como colofón, tiene lugar la alegre y colorista procesión de las cruces, en la que ambas insignias recorren las calles de la localidad entre cantos, vivas, adornos florales y un clima de alegría compartida.

Las Fiestas de las Cruces son mucho más que una cita religiosa: son una manifestación de identidad, un testimonio de la transmisión de valores y una muestra de la cohesión vecinal que caracteriza a Escacena del Campo.

Romería de San Isidro Labrador de Escacena del Campo

Cada mes de mayo, en torno al día 15, Escacena del Campo se vuelca en la celebración de su romería en honor a San Isidro Labrador, patrón de los agricultores. Esta festividad, que tiene lugar en la aldea de Tejada la Nueva, se ha consolidado como una de las expresiones populares y religiosas más vivas y esperadas del municipio.

La romería transcurre a lo largo de un intenso fin de semana cargado de emoción y convivencia, que arranca el viernes previo con una animada “velá”. Esa noche, vecinos y visitantes se reúnen en un ambiente festivo para compartir música, alegría y la tradicional degustación de “pescaíto frito”, dando así la bienvenida a un fin de semana especial.

El sábado por la mañana tiene lugar uno de los momentos más significativos: la salida de los romeros desde el pueblo, acompañando con devoción el simpecado de San Isidro hasta la aldea de Tejada. A pie, a caballo o en carrozas, los escaceneros y escaceneras recorren el camino entre cantos, vivas y estampas llenas de color, en una manifestación de fe y tradición profundamente arraigada.

Ya en Tejada la Nueva, la fiesta continúa con actos litúrgicos, música y convivencia en un entorno natural privilegiado, donde se mezclan lo religioso y lo popular. La Romería de San Isidro es, en definitiva, un homenaje a las raíces agrarias del municipio y un símbolo de unidad para toda la comunidad.

Garbanzada popular

Cada año, a principios de mayo y coincidiendo habitualmente con el Día del Trabajador (1 de mayo), Escacena del Campo celebra una de sus jornadas más emblemáticas: la Garbanzada Popular, un evento que aúna tradición agrícola, sabor local y encuentro vecinal en un ambiente festivo y acogedor.

El escenario de esta cita gastronómica es el recinto ferial “José María Cerero Sola”, donde se instala una pequeña feria de muestras en la que se exponen los productos típicos del municipio, destacando aquellos ligados al campo y a la producción local. Esta feria pone en valor el saber hacer del sector primario escacenero y ofrece al visitante una ventana a la riqueza de su entorno agrícola.

Pero, sin duda, el protagonista indiscutible del día es el garbanzo, producto emblemático de Escacena del Campo, símbolo de su identidad agrícola y de su historia ligada al cultivo de legumbres. Durante la jornada, vecinos y visitantes se reúnen para degustar este producto cocinado de diversas formas, compartiendo mesa, conversación y raíces.

Más que una cita gastronómica, la Garbanzada Popular se ha convertido en una jornada de convivencia, en la que escaceneros y escaceneras celebran lo que les une: su tierra, su gente y su forma de vivir. El ambiente es animado, familiar y abierto a todo aquel que desee conocer de cerca la cultura local.

Los Tostones de Escacena del Campo

Cada mes de febrero, cuando el frío aún aprieta y la tierra huele a leña, Escacena del Campo celebra una de sus tradiciones más arraigadas y queridas: la fiesta de Los Tostones. Esta cita popular, que tiene lugar en la Aldea de Tejada, reúne a vecinos y visitantes con el objetivo de recaudar fondos para las hermandades de San Isidro y del Rocío. El principal manjar es el tostón, un pan tostado untado con ajo y aceite que se acompaña de sardinas. 

Los Tostones no solo son una excusa para comer bien al calor de la lumbre, sino una forma de reivindicar las raíces campesinas y los valores de la vida en comunidad. Quien visita Escacena en estas fechas no solo prueba un manjar sencillo y sabroso, sino que vive una experiencia de integración, donde no faltan las historias de antaño, las canciones tradicionales y el espíritu acogedor del pueblo.