El río Tinto es una auténtica seña de identidad de la provincia de Huelva y, en particular, de la comarca del Condado. Naciendo en la Sierra de Padre Caro, en la localidad de Nerva, este río recorre aproximadamente 100 kilómetros antes de desembocar en la ría de Huelva, donde se une al río Odiel.
Declarado «Paisaje Protegido», tiene unas características que lo hacen único tanto desde el punto de vista paisajístico como medioambiental, debido a la acidez de sus aguas y al altísimo contenido de metales pesados y sales ferruginosas que le confieren una gama de colores rojizos que le dan su peculiar aspecto. Esta apariencia única ha convertido al río en un recurso también para el turismo científico y fotográfico.
Además, esa acidez hace que no exista la clásica vegetación de ribera en sus bordes y que sus orillas tengan unos colores ocres que le dan un aspecto de otro mundo. No en vano, sus características únicas han llevado a la NASA a investigar sus aguas debido a su importante parecido con el planeta Marte.
Uno de los elementos característicos de este río son los molinos harineros, construidos durante varios siglos debido a la riqueza cerealista de la provincia, que se encuentran a lo largo de todo su curso. Estos molinos de agua forman parte del patrimonio histórico-industrial de la comarca del Condado de Huelva, donde se pueden encontrar hasta 23 repartidos por los términos municipales de Paterna del Campo, La Palma del Condado, Villarrasa, Niebla, Moguer y Palos de la Frontera.



