Situada en pleno centro urbano de Rociana del Condado, la Iglesia Parroquial de San Bartolomé es el edificio más destacado del municipio, tanto por su ubicación como por sus proporciones. Dedicada al patrón de la localidad, San Bartolomé Apóstol, su presencia destaca tanto por su valor histórico como por su relevancia arquitectónica y devocional.
El origen del edificio se remonta al siglo XVII, anterior parroquia mudéjar perdida tras la guerra civil. Aunque ha sido objeto de sucesivas reformas y ampliaciones a lo largo del tiempo, su estilo es neobarroco y tiene su origen a mediados del siglo XX, más concretamente en torno a los años 1936-1958. La nueva iglesia es de proporciones mucho mayores que la anterior y su ejecución fue llevada a cabo por el arquitecto Pérez Carasa, una de las revelaciones en la arquitectura onubense del segundo tercio del siglo XX. Para ello se inspira en la estética de las iglesias existentes en pueblos vecinos, como La Palma del Condado. Esta construcción, valió a este arquitecto para conformar su interés por el estilo del arquitecto barroco Pedro de Silva. Pérez Carasa elige como material de factura y decorativo el ladrillo y diseña una planta basilical, de tres naves, la central mayor que las laterales, la cual conforma una cruz latina junto con el crucero, con su brazo izquierdo más alargado para albergar la capilla sacramental.
A los pies del edificio se encuentra la torre, situada en el lado del evangelio, a la que siguen tres tramos de la nave lateral por arcos de medio punto. Éstos están enmarcados por grandes pilastras rematadas por capitel corintio. La nave está cubierta por bóveda vaída y es de escasa altura. En ella podemos encontrar el altar de Ánimas, el retablo de San Antonio y, pasando la puerta lateral, el retablo de Ntra. Sra. del Rosario. En el lado de la epístola se encuentra la capilla bautismal, pequeño recinto cubierto por una cúpula octogonal que descansa sobre pechinas y que alberga la pila bautismal y una hornacina con la imagen de María Auxiliadora. Le siguen otros tres tramos de arcos como en la nave opuesta. Dicha capilla también se cubre por tres bóvedas vaídas de escasa altura. En esta nave se encuentra el altar de Ntra. Sra. del Rocío, el retablo de Ntra. Sra. del Carmen y, pasando la puerta, el altar dedicado a Ntra. Sra. del Pilar.
En el crucero se alza una bóveda de media naranja sobre pechinas que apea sobre cuatro fuertes pilares, éstos son de sección poligonal y cada una de las caras está decorada por pilastras cajeadas. Éstas a su vez se rematan por esquemáticos capiteles corintios. Este mismo esquema compositivo se repite en todo el interior del edificio. La riqueza ornamental del altar y la armonía de sus proporciones refuerzan la importancia litúrgica y simbólica del templo dentro del municipio.
La Iglesia de San Bartolomé no solo es un lugar de culto, sino también el epicentro de las principales celebraciones religiosas del calendario rocianero. Desde aquí parten procesiones, se celebran actos litúrgicos destacados y tiene lugar la actividad parroquial que articula la vida religiosa de la comunidad.
Además de su uso como templo parroquial, constituye un valioso ejemplo del patrimonio artístico y arquitectónico del Condado de Huelva, formando parte de las rutas turísticas y culturales que atraviesan la comarca.