Categoría: Villalba de Alcor
Capillas de las Cruces de Villalba del Alcor
En Villalba del Alcor se pueden encontrar cinco capillas de las cruces de Mayo.
La capilla de la Santísima Trinidad actual fue realizada en 1977 aunque anteriormente existió otra. La capilla, que es de grandes dimensiones, tiene planta rectangular, decoración cerámica en su interior y, desde hace pocos años, tiene un emblemático retablo, obra de Guzmán Bejarano. Como dato peculiar hay que decir que este retablo tiene un cuadro del s. XVII de gran calidad artística dedicado a la Santísima Trinidad y perteneciente a la antigua ermita. La fachada es amplia con una pequeña cruz fundida en hierro, vidriera dedicada a la Santísima Trinidad y en su lado izquierdo un azulejo dedicado a la Santa Cruz.
Esta Cruz presume de ser la más antigua de la localidad. Sus orígenes se deben a que antes (s. XVII), estaba ubicada en esta plaza la antigua Ermita de la Santísima Trinidad. Tras las demoliciones del s. XIX se realiza una peana con una cruz que recuerda que ese territorio era zona sagrada. Ahí empiezan a proliferar las fiestas a esa cruz que más tarde tuvo una capilla propia y una cruz en madera.
La capilla de la Cruz del Cerrillo, que fue construida en el siglo XX, es sencilla en la fachada y queda rematada por una espadaña presidida por una cruz. En su interior se alberga la imagen de Santa Elena, titular de esta Hermandad, que data de 1977 y está atribuida a Joaquín Moreno Daza. Sus fiestas se celebran en agosto.
El techo de la capilla contiene pinturas contemporáneas de gran valor, realizadas por Manuel Travado y restauradas recientemente a cargo de Antonio Hermosilla. Dichas pinturas junto con las del zócalo representan un Vía Crucis.
La capilla del Cerrillo tiene orígenes desconocidos, ya que no hay constancia de una ermita derruida y la posterior devoción a la Santa Cruz. Es una de las cruces más populares de este pueblo. Esta cruz tiene la peculiaridad de estar realizada en cristal y procesiona también con arco de flores sobre un trono donado por una hermandad de Sevilla que data del siglo XIX. La cruz data de 1880 y es de autor desconocido.
La capilla de la Calle Niche es pequeña, de planta de salón y el exterior se compone de la puerta, decorada por cáliz sobre ella y se remata por una pequeña cruz de hierro. Las fiestas se celebran en el mes de mayo y la cruz procesiona sobre paso y enmarcada por un arco de flores.
Los orígenes de esta Cruz de Mayo se remontan a una cruz sobre peana que había en el entorno de la capilla. Ésta, más tarde se eliminó y se hizo una cruz en madera con capilla propia. La antigua cruz situada en peana, se realiza una vez que se derriba la antigua ermita de las Reliquias, tras las desamortizaciones del s. XIX. Por ello, surgen estas fiestas en el Llano de la Fuente, también dedicada a Ntra. Sra. de las Reliquias, de la que posee una pequeña réplica.
La capilla Calle Real es de planta de salón, sencilla en proporciones y se remata por una pequeña cruz de hierro. En su portada, tiene una cerámica que relata el milagroso suceso. Esta Cruz es la primera en procesionar en el mes de mayo, y es la única que lo hace sin arco de flores.
Sus orígenes se remontan a una cruz en peana que había en este lugar y a la que se realizaban sus Fiestas de Mayo. En 1942, un accidente provocado por un caballo en el Romerito de la Cruz, del que se salvaron milagrosamente los accidentados, hizo que se erigiese esta ermita.
Se llega a ella a través de una pequeña plazoleta que está a la entrada del pueblo, también desde la calle Carmen o calle Real. La vista es excepcional porque en el centro donde se encuentra ubicada hay suficiente espacio para poder contemplarla.
Por último la capilla de la Cruz de la calle Paterna se construye en el último tercio del siglo XX. Es una capilla de pequeñas proporciones de planta de salón, fachada sencilla y rematada por espadaña.
En su interior se encuentra el santo Madero realizado por el imaginero Joaquín Moreno Daza. Esta hermandad cuenta con un rico patrimonio mueble entre el que destaca la talla de Ntra. Sra. de los Ángeles.
Iglesia de San Bartolomé de Villalba del Alcor
La Iglesia de San Bartolomé es el monumento más emblemático de Villalba del Alcor, destacando por su singular arquitectura que combina elementos defensivos y religiosos. Situada en el centro histórico del municipio, esta iglesia-fortaleza fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931.
La iglesia presenta una planta rectangular con cuatro torreones en sus esquinas, otorgándole un aspecto de fortaleza. Su construcción se remonta al siglo XV, originándose como una rábida o ribat almohade, un recinto religioso fortificado. A lo largo de los siglos, ha incorporado elementos de diversos estilos arquitectónicos, incluyendo mudéjar y barroco. El interior alberga una nave principal con arcos transversales de ladrillo, una capilla sacramental y un presbiterio con bóveda de estilo mudéjar
La iglesia es sede de la parroquia de San Bartolomé, que desempeña un papel central en la vida religiosa de la comunidad. A lo largo del año, se celebran diversas festividades y cultos, incluyendo la festividad de San Bartolomé, patrón de la localidad, y otras celebraciones litúrgicas que fortalecen el vínculo entre los habitantes y su patrimonio religioso.
Convento de San Juan Bautista
El Convento de San Juan Bautista, también conocido como el Convento de las Madres Carmelitas Descalzas, es una de las joyas arquitectónicas y espirituales de Villalba del Alcor. Este monasterio fue fundado en 1618 por el presbítero García Jiménez Franco, natural de Villalba y beneficiado de la catedral de Cuenca, en Perú. La fundación del convento responde a su deseo de establecer una comunidad carmelita en su pueblo natal, siguiendo la reforma impulsada por el Concilio de Trento .
El convento presenta una estructura organizada en torno a tres patios: dos de una sola altura con galerías de arcos de medio punto sobre pilares, y un tercero de doble altura que alberga el claustro principal. En el centro de este claustro se encuentra una fuente coronada por la imagen de la Virgen del Carmen. La iglesia del convento es de planta de salón rectangular, con el coro a los pies y una cubierta con artesonado mudéjar. El retablo mayor, levantado en el primer tercio del siglo XVIII, está dedicado a San Juan Bautista y a la Virgen del Carmen.
El convento ha sido un centro de vida religiosa y espiritual para la comunidad villalbera durante más de cuatro siglos. A lo largo de su historia, ha experimentado diversas remodelaciones, destacando la reconstrucción de la espadaña y la cúpula tras el terremoto de Lisboa de 1755. En 2019, se celebró el IV Centenario de la presencia carmelita en Villalba del Alcor, con una serie de actos litúrgicos, culturales y sociales que reforzaron el vínculo entre el convento y la comunidad local.
Ermita de Santa Águeda
La Ermita de Santa Águeda se encuentra situada en la Aldea de Santa Águeda, a aproximadamente 4 km del núcleo urbano. Esta ermita es un claro ejemplo de la devoción religiosa y la riqueza arquitectónica del municipio.
Construida en el siglo XIX, la ermita presenta una planta octogonal y una cúpula que remite a la de la Catedral de Santa María del Fiore en Florencia, Italia. Su estilo neogótico se distingue por los vanos apuntados que permiten la entrada de luz natural, creando un ambiente sereno y contemplativo en su interior. La portada principal muestra una representación de Santa Águeda con sus atributos: la palma del martirio y su pecho en una bandeja, simbolizando su sufrimiento y fe.
La ermita es sede de la Hermandad de Santa Águeda y alberga la imagen de la santa, obra del escultor Antonio Illanes, que reemplazó a la original destruida durante la Guerra Civil Española. Cada año, el 5 de febrero, se celebra una romería en su honor, en la que la imagen es trasladada desde la ermita hasta la parroquia de San Bartolomé, recorriendo las principales calles del pueblo, y posteriormente regresa a su santuario, marcando el cierre de las festividades.
Casas señoriales
Las Casas Señoriales de Villalba del Alcor constituyen un conjunto monumental de gran valor histórico y arquitectónico, reflejo de la prosperidad económica del municipio durante los siglos XVIII y XIX. Estas edificaciones, situadas principalmente a lo largo de la antigua calle Real, son testimonio de la riqueza generada por la viticultura en la comarca del Condado de Huelva.
Presentan una tipología clásica andaluza, con fachadas encaladas en blanco, tejas árabes y ventanas protegidas por celosías que garantizan la privacidad y la ventilación. Sus fachadas combinan estilos góticos y neoclásicos, y en muchos casos, se rematan con retablos cerámicos que representan imágenes religiosas, aportando un carácter distintivo a cada edificación.
Entre las casas señoriales más representativas de Villalba del Alcor se encuentran la casa de Lizcano, una de las viviendas más emblemáticas, destacada por su elegante fachada y detalles arquitectónicos que reflejan la riqueza de sus antiguos propietarios. También, la casa del cañón, conocida por su imponente estructura y elementos decorativos que denotan el poderío económico de la familia que la habitó. Por último, la casa del Banco de Andalucía, antiguo establecimiento financiero que muestra la importancia comercial de Villalba del Alcor en épocas pasadas.
Estas construcciones no solo son representativas del auge económico local, sino que también reflejan el gusto por la arquitectura refinada y el deseo de ostentar estatus social y económico.
El recorrido por las casas señoriales de Villalba del Alcor permite al visitante sumergirse en la historia del municipio, observando de cerca las características arquitectónicas que definen su identidad. La visita es de acceso libre, permitiendo apreciar la belleza y singularidad de cada edificación desde el exterior.
Fiestas del Carmen
La Fiesta de la Virgen del Carmen tiene lugar anualmente entre el último fin de semana de agosto y el primero de septiembre. Esta festividad reúne a vecinos y visitantes en torno a un ambiente de tradición y convivencia.
La devoción a la Virgen del Carmen en Villalba del Alcor se remonta al siglo XVII, coincidiendo con la fundación del convento carmelita en 1618. Desde entonces, esta festividad ha constituido un pilar fundamental en la vida religiosa y cultural del municipio. La imagen de la Virgen del Carmen, tallada por el escultor Antonio Illanes en 1956, es venerada por los villalberos como un símbolo de protección y fe.
La programación de las fiestas se extiende durante dos fines de semana consecutivos, incluyendo actividades religiosas, culturales y festivas. El primer fin de semana se inicia con la salida del cortejo de la Reina y Damas de Honor, seguida por la suelta del tradicional toro de cuerda por las calles del municipio y culminando con una misa en honor a la Virgen en el convento, acompañada de una procesión por las principales calles. Durante el segundo fin de semana, se realiza el traslado de la imagen desde la parroquia hasta el convento. Asimismo, durante ambas semanas se celebra la Carrera Popular, organizada por el Ayuntamiento como parte de las festividades.
Esta fiesta refleja el espíritu comunitario y la devoción de Villalba del Alcor, donde las calles se engalanan con decoraciones tradicionales y las casetas ofrecen una variada oferta gastronómica y de ocio que refleja la rica cultura local.
Feria de Santa Águeda
La Feria de Santa Águeda, que tiene sus raíces en el siglo XIV, se celebrada anualmente durante el segundo fin de semana de julio en honor a Santa Águeda de Catania, patrona de la localidad. Esta feria, que se extiende desde el viernes hasta el lunes, se desarrolla en el entorno conocido como los «Llanos de Santa Águeda», un espacio emblemático para la comunidad villalbera.
El viernes la festividad comienza con la salida del cortejo de la Reina y Damas de Honor de la fiesta, marcando el inicio oficial de las celebraciones. El sábado se celebra la tradicional romería, acompañada por la Banda Municipal de Música Nuestra Señora del Carmen, recorriendo las principales calles del municipio. El Domingo se oficia una misa en honor a la patrona, seguida de una procesión triunfal por el recinto ferial, donde la imagen de Santa Águeda es portada por los habitantes del pueblo.
La Caseta Municipal abre sus puertas durante toda la feria ofreciendo una variada programación de actuaciones musicales y actividades para todos los públicos, creando un ambiente festivo y de convivencia.
La Feria de Santa Águeda es una manifestación de la devoción y el espíritu comunitario de Villalba del Alcor. Durante estos días, el municipio se llena de color y alegría, con la participación activa de vecinos y visitantes en las distintas actividades programadas. Las calles se engalanan con decoraciones tradicionales, y las casetas ofrecen una amplia oferta gastronómica y de ocio, reflejando la rica cultura local.
Toro de cuerda
El Toro de Cuerda de Villalba del Alcor es una de las tradiciones taurinas más singulares, emblemáticas y profundamente arraigadas en la provincia de Huelva. Esta festividad, que hunde sus raíces en el siglo XVIII y está estrechamente vinculada a la llegada de la comunidad de las carmelitas al municipio, representa un patrimonio cultural único que se ha conservado con esmero a lo largo de los siglos.
La esencia de esta celebración radica en la suelta controlada de toros por las calles del pueblo, donde los movimientos de los animales se limitan mediante cuerdas resistentes, lo que permite una interacción directa pero segura entre los toros y los participantes. Este método ancestral garantiza tanto la emoción del espectáculo como la seguridad de todos los involucrados, combinando tradición, respeto animal y diversión popular.
Villalba del Alcor es actualmente el único municipio de la provincia de Huelva que mantiene viva esta ancestral costumbre, convirtiéndose en un referente cultural y turístico de la región. La festividad tiene lugar durante las fiestas en honor a la Virgen del Carmen, que se celebran tradicionalmente en los meses de agosto y septiembre, siendo uno de los momentos más esperados por vecinos y visitantes.
Durante el evento, los toros son soltados en un recorrido por las principales calles del municipio. Los corredores, en una demostración de destreza y valentía, citan a los animales, sorteándolos y escapando hábilmente subiendo a las rejas y balcones de las viviendas. Esta interacción dinámica es el corazón de la fiesta, creando un ambiente cargado de adrenalina y emoción.
La cuerda, que limita el movimiento del toro, actúa como una medida preventiva fundamental. Permite controlar y detener al animal en caso de necesidad, minimizando riesgos y garantizando que la celebración se desarrolle de forma segura para los participantes y el público asistente.
Fiestas de Santa Águeda
Las Fiestas Patronales en honor a Santa Águeda son una de las celebraciones más significativas de Villalba del Alcor. Estas festividades, que datan del siglo XIV y tienen origen castellano, se celebran en torno al 5 de febrero, día de la patrona, y se extienden durante varias semanas con una programación que combina actos religiosos, tradiciones populares y momentos de convivencia.
Dos semanas antes del día de Santa Águeda, la imagen de la santa es trasladada desde su ermita, situada en los Llanos de Santa Águeda, a la Iglesia Parroquial de San Bartolomé. Durante este periodo, se celebra una novena en su honor, que culmina con un emotivo besamanos la víspera de su festividad.
El 5 de febrero, día grande de la festividad, comienza con una diana floreada al amanecer, seguida de la Función Principal de Instituto. Por la tarde, la imagen de Santa Águeda recorre en procesión las calles de Villalba del Alcor, acompañada por numerosos fieles. Durante el recorrido, se realizan paradas donde se honra a la patrona con tiradas de cohetes, quema de palos de fuego y espectáculos pirotécnicos. Antes de su entrada en el templo, en la plaza de la iglesia, se lleva a cabo la tradicional quema de fuegos artificiales, y los más valientes participan en la suelta del toro de fuego.
Días después de la festividad, se celebra la tradicional Fiesta del Tostón, coincidiendo con el traslado de la imagen de Santa Águeda de regreso a su ermita. Tras los actos protocolarios, familias y grupos de amigos encienden hogueras en los Llanos de Santa Águeda para compartir el «tostón», que consiste en pan acompañado de sardinas o bacalao, en un ambiente de convivencia y celebración.



