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Ermita de San Roque de Manzanilla

Está situada en la entrada a Mansilla desde Villalba del Alcor. Su posición recuerda la función de protección del lugar a la que está vinculada la advocación de San Roque, abogado de las epidemias de peste.

De planta rectangular, su arquitectura es muy sencilla y popular. En la hornacina central se venera la imagen de la Virgen de la Victoria, obra de Merino Román, de 1938. San Roque es también del mismo imaginero y del mismo año. Se representa con hábito de peregrino y porta una vara de plata con decoración de rocallas, de fines del s. XVIII.

Santuario de Nuestra Señora del Valle

Ubicado en el paraje del vado de San Nicolás, a las afueras de Manzanilla, el Santuario de Nuestra Señora del Valle es un destacado referente espiritual y patrimonial del Condado de Huelva. Su origen se remonta al siglo XV, cuando, según la tradición, el animal que transportaba la imagen de la Virgen desde Sevilla se detuvo en este lugar, interpretándose como una señal divina para erigir allí el santuario.

La estructura actual del templo data del siglo XVIII, gracias a la ampliación promovida por Don Gonzalo José de Osorno, canónigo de la Catedral de Sevilla. El edificio presenta una planta de cruz latina, con tres portadas que dan acceso al interior, destacando el crucero con bóveda semiesférica y el presbiterio, que alberga un camarín dedicado a la Virgen.

La imagen de Nuestra Señora del Valle, patrona y alcaldesa perpetua de Manzanilla, es una obra del escultor sevillano Antonio Castillo Lastrucci, reconocido por su labor en la imaginería religiosa.

El santuario es también el epicentro de la Real Feria del Valle, una celebración que congrega a numerosos fieles y visitantes cada año, reflejando la profunda devoción y tradición cultural de la localidad.

Este santuario no solo representa un lugar de culto, sino también un testimonio vivo de la historia y la identidad de Manzanilla, invitando a la reflexión y al descubrimiento de su riqueza patrimonial.

Iglesia de Nuestra Señora de la Purificación

La Iglesia de Nuestra Señora de la Purificación, situada en la Plaza de España de Manzanilla, es el principal templo parroquial del municipio y un destacado ejemplo de la arquitectura religiosa andaluza. Su construcción inicial se remonta al 1555, en estilo mudéjar, aunque su configuración actual es fruto de las reformas acometidas en el siglo XVIII tras los daños sufridos por el terremoto de Lisboa de 1755. Estas reformas incorporaron elementos barrocos y neoclásicos, otorgándole su aspecto actual.

El templo presenta planta de cruz latina con tres naves separadas por pilares rectangulares con medias pilastras adosadas. Las cubiertas actuales, posteriores a la Guerra Civil, incluyen bóvedas de cañón en la nave central y el presbiterio, bóvedas de arista en las naves laterales y una cúpula semiesférica sobre pechinas en el crucero. 

En el exterior, destaca su torre de tres cuerpos, construida entre 1760 y 1779, atribuida a los maestros Lucas Cintora y Francisco Díaz Pinto. Esta torre, de ladrillo visto y decorada con cerámica azul, es considerada una de las más bellas de la provincia de Huelva y sigue un modelo arquitectónico inspirado en la Giralda de Sevilla. 

La iglesia cuenta con tres portadas del siglo XVIII. La portada del Evangelio, actualmente la principal tras el cierre de la portada de los pies, es de estilo neoclásico y está construida en ladrillo visto. En la fachada se encuentran retablos cerámicos del siglo XVIII que representan escenas como la Resurrección de Cristo y la Coronación de la Virgen. 

En su interior, la iglesia alberga importantes bienes muebles, incluyendo pinturas, retablos y objetos de orfebrería. Entre ellos destaca la imagen de la patrona, obra del escultor Castillo Lastrucci.

Declarada Bien de Interés Cultural con la tipología de Monumento en 2009, la Iglesia de Nuestra Señora de la Purificación es un símbolo del patrimonio histórico y cultural de Manzanilla.

Casa rectoral y Cilla

Ubicada en la calle Rafael de la Haba, la Casa Rectoral de Manzanilla constituye, junto a la antigua cilla, un valioso conjunto arquitectónico-agrícola que forma parte del legado patrimonial del municipio. Se trata de una casa solariega que podría datar de 1787, representativa de la arquitectura señorial vinculada a la actividad agrícola y al poder eclesiástico de la época.

La fachada principal corresponde a la casa rectoral y destaca por su marcada horizontalidad y disposición asimétrica. Está articulada verticalmente mediante seis pilastras, entre las cuales se organiza la composición de vanos y elementos ornamentales. La portada central, un vano adintelado, se realza con dos pilastras de orden dórico-toscano, sobre las que se dispone un entablamento con friso dórico decorado con cornisas y metopas.

Sobre esta estructura se sitúa una elegante ventana saliente con rejas de hierro forjado, flanqueada por dos remates laterales que lucen el emblema del Cabildo Catedralicio de Sevilla, lo que refuerza la vinculación de la casa con la Iglesia. En el cuerpo superior, destaca una rica decoración geométrica en tonos ocre y rojo almagra, que contrasta con el tradicional encalado blanco del cuerpo inferior, dotando al edificio de una estética singular y armónica.

La Casa Rectoral y la Cilla adyacente ofrecen un testimonio del esplendor económico y religioso que caracterizó al Manzanilla del siglo XVIII, siendo un claro ejemplo del tipo de arquitectura que combina funcionalidad agrícola y residencia señorial. Su conservación permite al visitante adentrarse en la historia del municipio y en la organización social y económica de la Andalucía rural de la época.

Casa del Telar

La Casa del Telar es una edificación histórica situada en la calle Doctor Fleming de Manzanilla. Forma parte del conjunto arquitectónico vinculado a la familia Osorno, una de las más influyentes del municipio. Su nombre proviene de un antiguo taller de costura que albergaba, donde las mujeres del pueblo se reunían para confeccionar bordados y otras labores textiles, actividad que perduró hasta mediados del siglo XX. 

Además de su función como taller textil, la Casa del Telar también desempeñó un papel en la producción de aceite de oliva, albergando un molino de aceite. Por ello, ha sido reconocida como patrimonio histórico de Andalucía por su importancia etnológica.

En la actualidad, la Casa del Telar es un testimonio vivo de la historia de Manzanilla, reflejando la evolución de las actividades económicas y sociales del municipio. Su conservación permite a los visitantes apreciar la arquitectura tradicional y comprender mejor las costumbres y modos de vida de épocas pasadas.

Manzanilla

Capilla de la Cruz de la calle Malva

La Capilla de la Santa Cruz de la Calle Malva es uno de los templos más emblemáticos de Lucena del Puerto, destacando por su arquitectura regionalista y su profundo significado en las tradiciones locales.

Construida en 1992 por el arquitecto Francisco J. Ramón Girón, la capilla se sitúa en pleno casco urbano de Lucena del Puerto, en la calle que le da nombre. Su fachada, encalada y decorada con azulejos de estilo sevillano, presenta imágenes de los arcángeles San Miguel y San Gabriel, además del Pan y el Vino y de la custodia sostenida por ángeles. Todo ello está ornamentado con la flor de malva y en dicho color, reflejando los colores característicos de la Cruz: el blanco y el rosa. 

El acceso a la capilla se realiza a través de un pequeño patio adornado con macetas de geranios que alegran y resaltan en las paredes pintadas de cal. La entrada posee unas puertas de madera tallada con relieves relacionados con Jesucristo, su pasión y la Virgen María. Sobre las puertas, se encuentra una vidriera que representa la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor, y más arriba, un balcón de forja decorado con paños bordados en oro. 

En su interior, la capilla alberga la Cruz de la Calle Malva, una obra realizada en 1956 por los talleres sevillanos de Manuel Seco Velasco. El madero, de orfebrería cincelada, está bañado en plata y oro, con incrustaciones de piedras preciosas y un interior de carey auténtico. En la cara delantera, porta una custodia y el tradicional INRI; mientras que en la trasera, muestra un Sagrado Corazón de Jesús sobre una nube. Alrededor de la Cruz, se encuentran cuatro resplandores. Como exorno, lleva un sudario bordado en oro y sedas sobre malla de oro, realizado por el bordador Rosendo Antonio Jiménez Pérez, sostenido por tres ángeles policromados que se unen a la Cruz. 

El paso procesional es una obra del taller de Orfebrería Andaluza, y va, portado con banzos por el exterior y exornado con flores naturales de vivos colores.

La Cruz de la Calle Malva es una de las más veneradas en Lucena del Puerto. Cada 3 de mayo, día de la Invención de la Santa Cruz, se abren las capillas de las cruces. El fin de semana anterior a Pentecostés, se celebra la festividad de las Cruces; el miércoles de esa semana, las cruces se trasladan desde sus capillas a la iglesia, y el sábado, tras la función principal, recorren las calles del pueblo, visitando las capillas de las cruces y realizando las tradicionales «caídas». El domingo, la Cruz de la Calle Malva regresa a su capilla. 

Durante estas celebraciones, es tradicional la petalada y el espectáculo pirotécnico en honor a la Cruz. Además, se celebra una novena dedicada a la Cruz de la Calle Malva y una ofrenda floral el 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz, siendo la única cruz en el pueblo que cuenta con un monumento reconocido. La Cruz posee un himno propio, compuesto por un devoto y un miembro de la Banda de Música del Maestro Tejera de Sevilla. 

La Capilla de la Santa Cruz de la Calle Malva es, sin duda, un lugar de gran importancia cultural y espiritual para los habitantes de Lucena del Puerto, representando una tradición viva que se renueva cada año con fervor y devoción.

Capilla de la Cruz de la calle de Arriba

La Capilla de la Santa Cruz de Arriba es uno de los templos más emblemáticos de Lucena del Puerto, destacando por su arquitectura regionalista y su profundo significado en las tradiciones locales.

Construida en distintas fases, la capilla presenta una fachada de estilo regionalista, caracterizada por amplias molduras de ladrillos vistos que enmarcan un arco de medio punto sobre la puerta de entrada. Esta se encuentra precedida por una verja de hierro forjado que la separa de la calle. La decoración incluye azulejos sevillanos en tonos azul y blanco con motivos de la Pasión, específicamente los misterios del Vía Crucis. En la parte superior, destaca un gran medallón de azulejos que representa al Cordero de Dios, emblema de la hermandad, sostenido por dos ángeles. La fachada se corona con un campanario en forma de cúpula, formado por tejas de cerámica azul y blanca sobre cuatro columnas de ladrillo, que sostienen una estructura de arcos de medio punto y está rematado por una cruz de hierro forjado.

En el interior, destacan las pinturas del pintor utrerano Antonio Ledesma, y la solería y zócalos de mármol. 

Preside la Santa Cruz, realizada en 1974, una obra de orfebrería sevillana ejecutada con fondos de terciopelo rojo. Su peana, en forma de cáliz, es obra magistral de los talleres de Villarreal. En el crucero presenta el Agnus Dei, y la ornamentación se completa con las singulares palomas. El sudario, de tisú de plata bordado en oro, fue diseñado por el artista Gonzalo Navarro y elaborado por el bordador sevillano Manuel Solano. 

El paso procesional es una obra del taller de Orfebrería Villarreal, y va, portado con banzos por el exterior y exornado con flores naturales de vivos colores, normalmente el rojo.

La Cruz de la Calle Arriba es una de las más veneradas en Lucena del Puerto. Cada 3 de mayo, día de la Invención de la Santa Cruz, se abren las capillas de las cruces. El fin de semana anterior a Pentecostés, se celebra la festividad de las Cruces; el miércoles de esa semana, las cruces se trasladan desde sus capillas a la iglesia, y el sábado, tras la función principal, recorren las calles del pueblo, visitando las capillas de las Cruces y realizando las tradicionales «caídas». Como punto a destacar, la Santa Cruz de Arriba es la única de las cuatro Cruces que regresa a su capilla el día de la procesión, corriendo hasta la entrada a su calle, y posteriormente portada por las mujeres cruceras hasta su capilla, una tradición con más de 80 años de historia.

Durante estas celebraciones, es tradicional la petalada y el espectáculo pirotécnico en honor a la Cruz. Además, se celebra una novena dedicada a la Cruz de la Calle Arriba tras las fiestas del mes de mayo. La Cruz posee una marcha procesional propia, compuesta por el conocido compositor sevillano Pablo Ojeda. 

La Capilla de la Santa Cruz de Arriba no solo es un lugar de culto, sino también un símbolo de la identidad y devoción de los luceneros, especialmente durante las festividades de las Cruces de Mayo, donde la Santa Cruz es protagonista en las celebraciones.

Iglesia de San Vicente Mártir de Lucena del Puerto

La Iglesia de San Vicente Mártir es el principal templo de Lucena del Puerto y un símbolo de la identidad religiosa y cultural del municipio. Ubicada en la Plaza de la Constitución, su historia y arquitectura reflejan siglos de devoción y arte sacro.

La iglesia fue construida en el siglo XVI en estilo gótico-mudéjar. Tras el devastador Terremoto de Lisboa de 1755, el templo sufrió graves daños y fue reconstruido entre 1758 y 1760, incorporando elementos barrocos que enriquecieron su estructura original.

En su interior, la iglesia alberga una rica colección de arte sacro, en la que destaca la imagen de San Vicente Mártir, patrón de Lucena del Puerto, que preside el altar mayor. También se puede observar la Virgen de la Luz, procedente del Monasterio de Nuestra Señora de la Luz, trasladada al templo tras la desamortización del siglo XIX. Además, son dignas de mención piezas artísticas, como un templete de madera dorada rococó del siglo XVIII, procedente del Monasterio de la Luz, retablos, como el de Nuestra Señora de la Luz, con pinturas atribuidas a Pedro de Villegas del siglo XVI, el de San José, el de Nuestra Señora de los Dolores o el del Cristo de la Sangre, y pinturas de los siglos XVII y XVIII, incluyendo obras como el «Llanto sobre Cristo muerto», procedente del desaparecido Hospital de la Misericordia. Además, el templo conserva un valioso ajuar litúrgico, destacando una cruz parroquial de plata cincelada por el círculo de Francisco de Alfaro hacia 1580, un portapaz de bronce dorado del siglo XVI y cálices de plata y plata sobredorada del siglo XVI.

Este templo no solo es un lugar de culto, sino también un testimonio vivo de la historia y la fe de Lucena del Puerto, siendo un punto de interés imprescindible para quienes deseen conocer el patrimonio cultural de la localidad.

Monasterio de Nuestra Señora de la Luz

El Monasterio de Nuestra Señora de la Luz, también conocido como Convento de la Luz, es uno de los monumentos más emblemáticos de Lucena del Puerto. Fundado a finales del siglo XV por la Orden de los Jerónimos, este conjunto arquitectónico destaca por su fusión de estilos gótico, mudéjar, renacentista y barroco, reflejo de las distintas etapas históricas que ha atravesado.

La historia del monasterio comienza con don Diego de Oyón y su esposa doña María Álvarez de Cárdenas, quienes legaron en testamento la hacienda de Parchilena a los monjes jerónimos para la construcción de un convento en honor a Nuestra Señora de la Luz. La fundación oficial se sitúa en 1452, aunque la consolidación del conjunto monástico se produjo en las décadas siguientes.

Durante el siglo XVI, el monasterio vivió su época de esplendor, construyéndose la iglesia, los claustros y otras dependencias como el refectorio. En el siglo XVIII, se amplió su papel como centro agropecuario, llegando a convertirse en el principal latifundio de Lucena del Puerto con más de 1.100 hectáreas. 

El monasterio presenta una combinación de estilos arquitectónicos que reflejan su evolución a lo largo de los siglos. Destacan la iglesia y el refectorio de estilo gótico tardío, algunos claustros de estilo mudéjar y elementos renacentistas y barrocos en otras partes del conjunto. Entre sus tesoros artísticos se encuentran el retablo de San Jerónimo y San Eustaquio, pinturas de Santa Inés, la Crucifixión de Cristo y San Juan de Nepomuceno, entre otros ornamentos religiosos. 

Tras la desamortización de 1836, el monasterio fue exclaustrado y pasó a manos privadas, convirtiéndose en una hacienda agrícola dedicada a la producción de vinos y aceites. A lo largo del siglo XX, el conjunto fue restaurado y adaptado para nuevos usos, manteniendo su estructura original. En la actualidad, el Monasterio de Nuestra Señora de la Luz es un espacio multifuncional que alberga eventos culturales, celebraciones y actividades turísticas, siendo un referente patrimonial y cultural en la provincia de Huelva.