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Capilla de la Santa Cruz de Arriba de Villarrasa

La capilla destaca por su armoniosa fachada de líneas neobarrocas y su interior luminoso y sobrio. En su altar principal se encuentra la venerada imagen de la Santa Cruz de Arriba, cuyo antiguo madero está revestido de plata y plata sobredorada. El retablo, tallado en madera de cedro, preside el altar y cobija la Santa Cruz. Además, la capilla alberga un valioso ajuar compuesto por obras de orfebrería, como el paso y el estandarte, y bordados de gran valor.

La capilla es sede de la Real y Antigua Hermandad de la Santa Cruz de Arriba, que organiza cultos mensuales el primer viernes de cada mes en honor a la Santa Cruz. Durante el mes de mayo, se celebran las tradicionales Fiestas de la Santa Cruz de Arriba, que incluyen misas, procesiones, pasacalles y actividades culturales, convirtiéndose en una de las celebraciones más importantes de Villarrasa.

Puente Gadea

El Puente Gadea es una emblemática infraestructura ubicada en el municipio de Villarrasa. Construido en 1935, este puente de hormigón armado se erige sobre el río Tinto, caracterizado por sus aguas de tonalidades rojizas debido a los minerales que arrastra. En su momento, fue una obra de gran relevancia para facilitar la comunicación entre el Condado y el Andévalo, especialmente entre Villarrasa y La Palma del Condado. 

Es un puente de arco de hormigón armado, una estructura robusta que ha perdurado a lo largo del tiempo. Su construcción permitió mejorar las comunicaciones en la región, siendo un elemento clave en la infraestructura vial de la época.

Se sitúa en un entorno natural único, donde se aprecian dos unidades paisajísticas diferenciadas. En la margen sur, cercana a Villarrasa, se observan terrenos con suaves cerros dedicados a cultivos de cereal y olivares, además de la finca ganadera La Zorrera. En la margen norte, el paisaje cambia a formaciones de eucaliptos, pinos y vegetación ribereña como adelfas y genistas, reflejando la transición hacia el Andévalo y la Sierra. 

El Puente Gadea es punto de partida de diversas rutas de senderismo que siguen el trazado del antiguo ferrocarril de Riotinto. Una de las rutas más destacadas es la que conecta el puente con los molinos harineros del río Tinto, pasando por el Molino de San Juan, el Molino de Gadea, el Molino de la Vega, el Molino de Juan Muñoz, el Molino del Centeno y el Molino de la Vadera. Este recorrido ofrece una experiencia única, combinando historia, arquitectura industrial y naturaleza en un paisaje de tonalidades rojizas.

Molinos del Tinto

Los Molinos del Tinto son un conjunto de antiguos molinos harineros situados a orillas del río Tinto, en el municipio de Villarrasa. Estas construcciones, que datan de los siglos XVIII y XIX, fueron fundamentales en la molienda de cereales para la población local y representan un valioso testimonio del patrimonio industrial de la comarca del Condado.

Los molinos del Tinto eran edificaciones de planta rectangular construidas en mampostería, con cubiertas a dos aguas y techumbres de madera. Su funcionamiento se basaba en la energía hidráulica proporcionada por el río Tinto, cuyas aguas, teñidas de un característico color rojizo debido a su alto contenido en hierro, eran canalizadas hacia los molinos mediante diques y acequias. Cada molino contaba con una o varias muelas de piedra que, movidas por la fuerza del agua, trituraban los granos de cereal.

A lo largo de los años, muchos de estos molinos han quedado en desuso y presentan signos de abandono. Sin embargo, su conservación parcial permite apreciar la ingeniería hidráulica de la época y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.

Villarrasa forma parte de la Ruta de los Molinos del Tinto, un recorrido que sigue el trazado del antiguo ferrocarril que unía las minas de Buitrón con el embarcadero de San Juan del Puerto. Esta ruta, que se puede realizar a pie o en bicicleta, permite descubrir varios de estos molinos, como el de La Vadera, el de Juan Muñoz, el de Gadea y el de Centeno. A lo largo del trayecto, los visitantes pueden disfrutar de paisajes naturales únicos, caracterizados por la presencia de eucaliptos, adelfas y el propio río Tinto.

La ruta ofrece una experiencia que combina historia, arquitectura y naturaleza, permitiendo a los excursionistas adentrarse en un entorno que parece sacado de otro planeta debido al color rojizo de las aguas del río.

Iglesia de San Vicente Mártir de Villarrasa

La Iglesia de San Vicente Mártir es el principal templo católico de Villarrasa. Construida inicialmente en el siglo XIV en estilo mudéjar, ha experimentado diversas transformaciones a lo largo de los siglos, especialmente tras los daños sufridos durante la Guerra Civil Española. La actual estructura, de estilo neomudéjar, fue reabierta al culto en 1954.

La iglesia original data del siglo XIV, con una construcción mudéjar que se refleja en su sencilla portada de piedra y el ojo de buey sobre ella. A lo largo de los siglos, ha sufrido varias reformas, siendo la más significativa la realizada entre 1785 y 1798, cuando se amplió y reforzó la estructura, incluyendo la sustitución del cuerpo de campanas de madera por uno de obra. Tras los daños sufridos en 1936, fue reconstruida y reabierta al culto en 1954.

El edificio presenta una planta de tres naves, siendo la central más alta y ancha que las laterales. La nave principal se cubre mediante artesa con tirantas, mientras que las laterales tienen techumbre a una sola pendiente. El crucero, delimitado por cuatro arcos peraltados, se cubre con cúpula de media naranja. La torre campanario se levanta junto a la cabecera del templo, con cuerpo de campanas rematado por un chapitel de azulejos.

El retablo mayor presenta yeserías doradas sobre fondo jaspeado. Sobre la mesa de altar figura un pequeño crucificado de la primera mitad del siglo XVI. Del arranque de los arcos torales penden dos lámparas de plata, una del siglo XVIII y otra del XIX. Las pinturas que decoran el presbiterio son de Juan Montes.

Por su parte, la nave del Evangelio está presidida por el camarín de Jesús Nazareno, imagen de vestir de Antonio Castillo Lastrucci datada en 1940. Avanzando por la nave, el retablo de las Ánimas, realizado por Joaquín Moreno Daza en 1954, contiene una pintura de la Virgen del Carmen de Juan Montes, también de 1954. En un sencillo altar recibe culto la Virgen de los Dolores, obra anónima sevillana del siglo XIX.

A la capilla del Sagrario se accede a través de una reja de hierro de 1951. El retablo de madera dorada y jaspeada fue tallado por Joaquín Moreno Daza en 1956. La bóveda y los muros laterales se decoran con pinturas de Juan Montes.

Por último, se puede visitar también la puerta de los pies, de estilo mudéjar, aunque actualmente permanece cegada. En el dintel de la puerta de acceso se encuentra un panel cerámico alegórico a San Vicente Mártir, realizado en Sevilla a mediados del siglo XVIII, que representa al santo con la palma del martirio, un cuervo y un bieldo.

Ermita de Nuestra Señora de las Angustias

La Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias es uno de los principales monumentos religiosos de Villarrasa. Construida en el siglo XVI sobre edificaciones anteriores, ha sido objeto de diversas reformas que han incorporado elementos renacentistas y barrocos, principalmente en la fachada, cornisas, cúpula y camarín.

La iglesia presenta una planta de cajón, con un presbiterio de sección casi cuadrada y un camarín rectangular, ambos cubiertos con cúpulas decoradas con reproducciones en yeserías de hojarascas y símbolos pasionarios. La fachada principal cuenta con una portada de dos cuerpos, siendo el inferior de composición clásica con arquitrabe, friso y cornisa, y el superior un frontón central con un azulejo contemporáneo de la primitiva imagen de la Virgen de las Angustias. Sobre la cornisa alta se alza una espadaña de un solo cuerpo con arco de medio punto y pilastras de orden toscano.

En el interior de la iglesia se venera la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, una talla de gran devoción para los habitantes de Villarrasa. La iglesia ha sido testigo de numerosos acontecimientos históricos y religiosos a lo largo de su historia, convirtiéndose en un lugar de gran importancia para la comunidad.

Ermita de Nuestra Señora de los Remedios

El Día de la Patrona de Villarrasa se celebra cada 18 de diciembre en honor a Nuestra Señora de los Remedios, una festividad profundamente arraigada en la tradición y devoción del municipio. Esta jornada conmemora la aparición de la Virgen en 1503, cuando, según la tradición, un vecino llamado Pedro de la Cruz encontró la imagen con el mensaje: “Aquí tienes tu remedio”.

La celebración comienza la noche anterior con el traslado de la imagen desde su ermita hasta la parroquia de San Vicente Mártir, donde se celebra una misa. Al día siguiente, la Virgen recorre en procesión las calles de Villarrasa, acompañada por numerosos fieles que expresan su fe y devoción.

La imagen de Nuestra Señora de los Remedios es una talla policromada del siglo XVI, concebida como alto relieve, que combina elementos renacentistas y góticos. Se venera en la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, un edificio barroco que destaca por su espadaña y cúpula.

Villarrasa

Capillas de las Cruces de Villalba del Alcor

En Villalba del Alcor se pueden encontrar cinco capillas de las cruces de Mayo.

La capilla de la Santísima Trinidad actual fue realizada en 1977 aunque anteriormente existió otra. La capilla, que es de grandes dimensiones, tiene planta rectangular, decoración cerámica en su interior y, desde hace pocos años, tiene un emblemático retablo, obra de Guzmán Bejarano. Como dato peculiar hay que decir que este retablo tiene un cuadro del s. XVII de gran calidad artística dedicado a la Santísima Trinidad y perteneciente a la antigua ermita. La fachada es amplia con una pequeña cruz fundida en hierro, vidriera dedicada a la Santísima Trinidad y en su lado izquierdo un azulejo dedicado a la Santa Cruz.

Esta Cruz presume de ser la más antigua de la localidad. Sus orígenes se deben a que antes (s. XVII), estaba ubicada en esta plaza la antigua Ermita de la Santísima Trinidad. Tras las demoliciones del s. XIX se realiza una peana con una cruz que recuerda que ese territorio era zona sagrada. Ahí empiezan a proliferar las fiestas a esa cruz que más tarde tuvo una capilla propia y una cruz en madera.

La capilla de la Cruz del Cerrillo, que fue construida en el siglo XX, es sencilla en la fachada y queda rematada por una espadaña presidida por una cruz. En su interior se alberga la imagen de Santa Elena, titular de esta Hermandad, que data de 1977 y está atribuida a Joaquín Moreno Daza. Sus fiestas se celebran en agosto.

El techo de la capilla contiene pinturas contemporáneas de gran valor, realizadas por Manuel Travado y restauradas recientemente a cargo de Antonio Hermosilla. Dichas pinturas junto con las del zócalo representan un Vía Crucis.

La capilla del Cerrillo tiene orígenes desconocidos, ya que no hay constancia de una ermita derruida y la posterior devoción a la Santa Cruz. Es una de las cruces más populares de este pueblo. Esta cruz tiene la peculiaridad de estar realizada en cristal y procesiona también con arco de flores sobre un trono donado por una hermandad de Sevilla que data del siglo XIX. La cruz data de 1880 y es de autor desconocido.

La capilla de la Calle Niche es pequeña, de planta de salón y el exterior se compone de la puerta, decorada por cáliz sobre ella y se remata por una pequeña cruz de hierro. Las fiestas se celebran en el mes de mayo y la cruz procesiona sobre paso y enmarcada por un arco de flores.

Los orígenes de esta Cruz de Mayo se remontan a una cruz sobre peana que había en el entorno de la capilla. Ésta, más tarde se eliminó y se hizo una cruz en madera con capilla propia. La antigua cruz situada en peana, se realiza una vez que se derriba la antigua ermita de las Reliquias, tras las desamortizaciones del s. XIX. Por ello, surgen estas fiestas en el Llano de la Fuente, también dedicada a Ntra. Sra. de las Reliquias, de la que posee una pequeña réplica.

La capilla Calle Real es de planta de salón, sencilla en proporciones y se remata por una pequeña cruz de hierro. En su portada, tiene una cerámica que relata el milagroso suceso. Esta Cruz es la primera en procesionar en el mes de mayo, y es la única que lo hace sin arco de flores. 

Sus orígenes se remontan a una cruz en peana que había en este lugar y a la que se realizaban sus Fiestas de Mayo. En 1942, un accidente provocado por un caballo en el Romerito de la Cruz, del que se salvaron milagrosamente los accidentados, hizo que se erigiese esta ermita.

Se llega a ella a través de una pequeña plazoleta que está a la entrada del pueblo, también desde la calle Carmen o calle Real. La vista es excepcional porque en el centro donde se encuentra ubicada hay suficiente espacio para poder contemplarla.

Por último la capilla de la Cruz de la calle Paterna se construye en el último tercio del siglo XX. Es una capilla de pequeñas proporciones de planta de salón, fachada sencilla y rematada por espadaña.

En su interior se encuentra el santo Madero realizado por el imaginero Joaquín Moreno Daza. Esta hermandad cuenta con un rico patrimonio mueble entre el que destaca la talla de Ntra. Sra. de los Ángeles.

Iglesia de San Bartolomé de Villalba del Alcor

La Iglesia de San Bartolomé es el monumento más emblemático de Villalba del Alcor, destacando por su singular arquitectura que combina elementos defensivos y religiosos. Situada en el centro histórico del municipio, esta iglesia-fortaleza fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931.

La iglesia presenta una planta rectangular con cuatro torreones en sus esquinas, otorgándole un aspecto de fortaleza. Su construcción se remonta al siglo XV, originándose como una rábida o ribat almohade, un recinto religioso fortificado. A lo largo de los siglos, ha incorporado elementos de diversos estilos arquitectónicos, incluyendo mudéjar y barroco. El interior alberga una nave principal con arcos transversales de ladrillo, una capilla sacramental y un presbiterio con bóveda de estilo mudéjar

La iglesia es sede de la parroquia de San Bartolomé, que desempeña un papel central en la vida religiosa de la comunidad. A lo largo del año, se celebran diversas festividades y cultos, incluyendo la festividad de San Bartolomé, patrón de la localidad, y otras celebraciones litúrgicas que fortalecen el vínculo entre los habitantes y su patrimonio religioso.

Convento de San Juan Bautista

El Convento de San Juan Bautista, también conocido como el Convento de las Madres Carmelitas Descalzas, es una de las joyas arquitectónicas y espirituales de Villalba del Alcor. Este monasterio fue fundado en 1618 por el presbítero García Jiménez Franco, natural de Villalba y beneficiado de la catedral de Cuenca, en Perú. La fundación del convento responde a su deseo de establecer una comunidad carmelita en su pueblo natal, siguiendo la reforma impulsada por el Concilio de Trento .

El convento presenta una estructura organizada en torno a tres patios: dos de una sola altura con galerías de arcos de medio punto sobre pilares, y un tercero de doble altura que alberga el claustro principal. En el centro de este claustro se encuentra una fuente coronada por la imagen de la Virgen del Carmen. La iglesia del convento es de planta de salón rectangular, con el coro a los pies y una cubierta con artesonado mudéjar. El retablo mayor, levantado en el primer tercio del siglo XVIII, está dedicado a San Juan Bautista y a la Virgen del Carmen.

El convento ha sido un centro de vida religiosa y espiritual para la comunidad villalbera durante más de cuatro siglos. A lo largo de su historia, ha experimentado diversas remodelaciones, destacando la reconstrucción de la espadaña y la cúpula tras el terremoto de Lisboa de 1755. En 2019, se celebró el IV Centenario de la presencia carmelita en Villalba del Alcor, con una serie de actos litúrgicos, culturales y sociales que reforzaron el vínculo entre el convento y la comunidad local.