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Ermita de San Sebastián / Capilla de la Santa Cruz de la calle la Fuente

Este edificio data del siglo XVIII y es una manifestación del neomudéjar tardío que aprovecha el ladrillo en su estilo constructivo, destacando así su portada. Tiene puerta ojival y se remata por un friso de arcos ciegos apuntados y entrelazados. A su vez, se corona por una espadaña de dos cuerpos con campanas. Su interior es de planta de salón y la techumbre es de modo mudéjar. En su interior, alberga frescos del pintor local Antonio Paniagua.

La ermita cuenta con un pequeño porche donde se encuentra una fuente, símbolo de la cruz que alberga. Esta ermita es la sede de la Santa Cruz de la Calle La Fuente, una de las nueve Cruces de Mayo de Rociana del Condado.

Tras la Guerra Civil, el edificio fue utilizado como colegio de niñas. En 1978, la capilla fue cedida a la Hermandad de la Cruz de la Calle La Fuente, que la restauró y adquirió la imagen de San Sebastián ese mismo año. Entre 1993 y 1994, se acometió una reforma de la ermita, sustituyendo su antigua fachada por la actual.

 

Iglesia de San Bartolomé de Rociana del Condado

Situada en pleno centro urbano de Rociana del Condado, la Iglesia Parroquial de San Bartolomé es el edificio más destacado del municipio, tanto por su ubicación como por sus proporciones. Dedicada al patrón de la localidad, San Bartolomé Apóstol, su presencia destaca tanto por su valor histórico como por su relevancia arquitectónica y devocional. 

El origen del edificio se remonta al siglo XVII, anterior parroquia mudéjar perdida tras la guerra civil. Aunque ha sido objeto de sucesivas reformas y ampliaciones a lo largo del tiempo, su estilo es neobarroco y tiene su origen a mediados del siglo XX, más concretamente en torno a los años 1936-1958.  La nueva iglesia es de proporciones mucho mayores que la anterior y su ejecución fue llevada a cabo por el arquitecto Pérez Carasa, una de las revelaciones en la arquitectura onubense del segundo tercio del siglo XX. Para ello se inspira en la estética de las iglesias existentes en pueblos vecinos, como La Palma del Condado. Esta construcción, valió a este arquitecto para conformar su interés por el estilo del arquitecto barroco Pedro de Silva. Pérez Carasa elige como material de factura y decorativo el ladrillo y diseña una planta basilical, de tres naves, la central mayor que las laterales, la cual conforma una cruz latina junto con el crucero, con su brazo izquierdo más alargado para albergar la capilla sacramental.

A los pies del edificio se encuentra la torre, situada en el lado del evangelio, a la que siguen tres tramos de la nave lateral por arcos de medio punto. Éstos están enmarcados por grandes pilastras rematadas por capitel corintio. La nave está cubierta por bóveda vaída y es de escasa altura. En ella podemos encontrar el altar de Ánimas, el retablo de San Antonio y, pasando la puerta lateral, el retablo de Ntra. Sra. del Rosario. En el lado de la epístola se encuentra la capilla bautismal, pequeño recinto cubierto por una cúpula octogonal que descansa sobre pechinas y que alberga la pila bautismal y una hornacina con la imagen de María Auxiliadora. Le siguen otros tres tramos de arcos como en la nave opuesta. Dicha capilla también se cubre por tres bóvedas vaídas de escasa altura. En esta nave se encuentra el altar de Ntra. Sra. del Rocío, el retablo de Ntra. Sra. del Carmen y, pasando la puerta, el altar dedicado a Ntra. Sra. del Pilar.

En el crucero se alza una bóveda de media naranja sobre pechinas que apea sobre cuatro fuertes pilares, éstos son de sección poligonal y cada una de las caras está decorada por pilastras cajeadas. Éstas a su vez se rematan por esquemáticos capiteles corintios. Este mismo esquema compositivo se repite en todo el interior del edificio. La riqueza ornamental del altar y la armonía de sus proporciones refuerzan la importancia litúrgica y simbólica del templo dentro del municipio.

La Iglesia de San Bartolomé no solo es un lugar de culto, sino también el epicentro de las principales celebraciones religiosas del calendario rocianero. Desde aquí parten procesiones, se celebran actos litúrgicos destacados y tiene lugar la actividad parroquial que articula la vida religiosa de la comunidad.

Además de su uso como templo parroquial, constituye un valioso ejemplo del patrimonio artístico y arquitectónico del Condado de Huelva, formando parte de las rutas turísticas y culturales que atraviesan la comarca.

Ermita de Nuestra Señora del Socorro

La Ermita de Nuestra Señora del Socorro se encuentra situada en la calle Socorro de Rociana del Condado y constituye uno de los principales espacios de devoción del municipio. En su interior se venera a la Virgen del Socorro, patrona de la localidad, cuya imagen preside el altar y es el centro de una intensa vida religiosa y festiva.

El edificio actual es de reciente construcción y fue edificado sobre una antigua ermita. De líneas sobrias y funcionales, su diseño responde a las necesidades litúrgicas y devocionales de la comunidad, manteniéndose como un espacio abierto y activo a lo largo del año.

La ermita tiene un papel destacado en las fiestas patronales. En ella se celebra la novena previa al 8 de septiembre, festividad de la Virgen del Socorro, y desde aquí parte y regresa el simpecado durante la tradicional romería que tiene lugar a finales del mismo mes. Estos actos, profundamente arraigados en el sentir popular rocianero, consolidan a la ermita como un referente espiritual y cultural.

La Hacienda (centro cultural)

Ubicada en la Plaza de la Hacienda. Edificio remodelado en 1999. En sus instalaciones se encuentran diferentes dependencias como la Biblioteca Municipal, salas de exposiciones, aulas polivalentes y centro Guadalinfo que acoge habitualmente eventos culturales de diversa índole. La biblioteca, además de ofrecer servicio de préstamo, es un espacio de estudio y fomento de la lectura para personas de todas las edades.

Construcción del siglo XVIII que responde a las constantes tipológicas de carácter agrícola, ya que ésta era su función. Tiene planta rectangular, con altos muros, numerosas ventanas y vanos de entrada. En sus esquinas se conservan dos antiguos molinos de sección rectangular y terminada en un remate cónico propio de estas construcciones.

Centro histórico (BIC)

El Centro Histórico de Rociana del Condado, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2002, constituye el núcleo más antiguo y representativo de este municipio onubense. Su trazado urbano, caracterizado por calles estrechas y sinuosas, refleja la evolución histórica de la localidad y su adaptación al terreno. Las viviendas predominantes son unifamiliares de una sola planta, con fachadas sencillas de ladrillo y tejas árabes, y patios traseros cerrados con tapias de ladrillo, organizados en torno a estos patios que proporcionan luz y ventilación.

Destaca el edificio de La Hacienda, una construcción del siglo XVIII, situada en la plaza homónima. De planta rectangular, destaca por sus altos muros y la presencia de dos antiguos molinos en las esquinas, con remates cónicos característicos. Originalmente propiedad de los duques de Medina Sidonia, pasó por diversas manos hasta que, en 1990, parte del edificio fue adquirido por el Ayuntamiento, restaurado y utilizado como sede municipal entre 1992 y 1994. Actualmente, alberga la Biblioteca Pública Municipal.

Ubicación:  https://maps.app.goo.gl/w7SYNgvQXkrvu6KB9 

También es reseñable el edificio del Ayuntamiento, fechado en torno al siglo XVIII. Es de estilo barroco y está situado junto a la parroquia; es decir, conservando la clásica ubicación de poder civil junto al religioso. Es de planta rectangular y destaca la concepción de su fachada en dos plantas, con el mismo esquema compositivo en la parte baja que en la alta. Se divide en cinco calles que alternan ventanas con hileras de tres arcos. El edificio se remata por una balaustrada sólo rota por la torre del reloj situada en el centro del edificio. Aunque el edificio es del siglo XVIII, sufrió una importante reforma en 1940 que le dio la impronta actual más clasicista. Hay que destacar el trabajo de forja en balcones y ventanas, y la cerámica de su interior.

Ubicación: https://maps.app.goo.gl/9kr5muR3isC3t12Y

Por último, merece la pena recorrer las calles Jesús Nazareno, la Calle Sevilla y la Calle Amargura, que forman parte del entramado urbano histórico de Rociana del Condado. La Calle Sevilla destaca por sus imponentes casas señoriales, fruto de la prosperidad vinícola de principios del siglo XX. Entre ellas, la Casa de las Lositas, edificada en 1911, sobresale por su fachada decorada con pequeñas losas verdes y su elaborada cerrajería . Esta calle, con su arquitectura tradicional y su relevancia en las festividades locales, es un símbolo del orgullo rocianero. Estas calles, con su riqueza arquitectónica y su importancia en la vida cultural y religiosa de Rociana del Condado, son esenciales para comprender la identidad y la historia de la localidad.

Ermita de la Virgen del Pino

Situada a tan solo 6 kilómetros del casco urbano de Niebla, la Ermita de la Virgen del Pino se alza como un espacio sagrado y simbólico, corazón espiritual de la devoción mariana del municipio. Enclavada en un entorno natural privilegiado, junto al arroyo de Lavapiés, esta ermita es destino de peregrinación y punto de encuentro para vecinos y visitantes, especialmente durante la romería en honor a la Patrona de Niebla.

El edificio, de construcción contemporánea (siglo XX), se encuentra rodeado de una extensa alameda que proporciona sombra y frescor, convirtiendo el lugar en un enclave ideal para la celebración de actos religiosos, convivencias y jornadas festivas al aire libre. El entorno de Lavapiés ofrece una atmósfera serena y acogedora, perfecta para el recogimiento espiritual y la celebración popular.

La ermita alberga, durante gran parte del año (desde el primer domingo de octubre hasta el 15 de agosto), la venerada imagen de la Virgen del Pino, Patrona de Niebla. Este sencillo pero significativo templo acoge numerosas muestras de fe, cantos, oraciones y promesas de los fieles.

Este paraje se transforma en un colorido escenario de tradición y fervor con la celebración de la romería de la Virgen del Pino, uno de los acontecimientos más importantes del calendario festivo de Niebla. Romeros ataviados con trajes típicos, carretas engalanadas, caballistas y familias enteras acuden a rendir homenaje a su Patrona entre rezos, cantes, bailes y convivencia.

El regreso de la imagen al pueblo se realiza el 15 de agosto, en un emotivo traslado que da inicio al siguiente ciclo festivo en su honor, culminando con su festividad principal en torno al 8 de septiembre.

La Ermita de la Virgen del Pino no solo es un lugar de referencia para la vida religiosa local, sino también un símbolo de identidad colectiva, donde se entrelazan el patrimonio inmaterial, la devoción popular y el paisaje natural del Condado. Visitarla es una oportunidad única para descubrir el alma espiritual de Niebla en un entorno de belleza y tradición.

Iglesia de San Martín

La Iglesia de San Martín, situada junto a la Puerta del Socorro, es uno de los monumentos más representativos del patrimonio histórico de Niebla. Este templo, declarado Monumento Histórico-Artístico en 1922 y catalogado como Bien de Interés Cultural, refleja la rica herencia multicultural de la localidad.

Originalmente, el edificio fue una mezquita menor durante el periodo islámico. Tras la conquista cristiana, fue cedido por Alfonso X el Sabio a la comunidad judía para su uso como sinagoga. Posteriormente, en los siglos XIV y XV, se transformó en iglesia cristiana, adoptando elementos arquitectónicos góticos y mudéjares. Durante la Guerra de la Independencia, el edificio sufrió daños significativos al ser utilizado con fines militares. A mediados del siglo XIX, fue clausurado y, en la década de 1920, parcialmente demolido para facilitar el tráfico rodado, separando la nave central del ábside. 

En 2024, excavaciones arqueológicas revelaron una cripta bajo el altar, posiblemente vinculada a Gonzalo de Sandoval, capitán de Hernán Cortés, quien solicitó ser enterrado en esta iglesia. 

Puente romano

A la entrada de Niebla, sobre las singulares aguas rojizas del río Tinto, se alza el Puente Romano, una de las infraestructuras más destacadas y mejor conservadas de la ingeniería romana en la Península Ibérica. Este puente, aún en uso, forma parte del rico patrimonio histórico de la localidad.

Construido en el siglo I d.C., el puente formaba parte de la calzada romana que conectaba la desembocadura del río Guadiana con Itálica y Hispalis (actual Sevilla). Esta vía era esencial para el comercio y las comunicaciones en la Hispania romana. El puente fue dedicado por el decurión Marcos a la diosa Minerva, símbolo de sabiduría y estrategia.

Su estructura está compuesta por nueve arcos de diferentes estilos, incluyendo bóvedas de medio punto y apuntadas, construidas principalmente en ladrillo con cimentación original romana y mide aproximadamente 200 metros.

A lo largo de su historia, el puente ha sufrido diversas modificaciones. Durante la Guerra Civil Española, en 1936, uno de sus arcos fue destruido y posteriormente reconstruido en el mismo año, respetando su diseño original.

El Puente Romano de Niebla no solo es una obra maestra de la ingeniería antigua, sino también un símbolo de la conexión entre épocas y culturas. Su presencia invita a los visitantes a imaginar cómo era la vida en la Hispania romana, cuando las calzadas marcaban el ritmo del progreso.