Visita 360

Sendero Lagunas del Huerto y las Pajas

Este sendero, de 2,3 km y dificultad baja, comienza junto al último observatorio por la izquierda del sendero de la laguna del Acebuche. Las lagunas del Huerto y las Pajas conforman, junto con otras pequeñas lagunas temporales, un complejo del que también forma parte la laguna del Acebuche y que tiene su origen en el afloramiento de las aguas subterráneas, ya que el nivel freático se encuentra prácticamente en superficie en el área.

Discurre en su totalidad por los cotos, espesos matorrales en el que sobresalen pequeños bosquetes de pino piñonero con pies dispersos de sabinas que constituyen un hábitat ideal para pequeños y grandes mamíferos. Si bien son bastante esquivos, no resulta difícil encontrar rastros de ciervo, jabalí, meloncillo, zorro, tejón… o quizá divisarlos entre la espesura del matorral. Los pequeños pinares ofrecen también zonas de nidificación ideales para diversas especies como milano real, águila calzada, cernícalo vulgar o rabilargo.

La flora, muy condicionada por el nivel de encharcamiento y, por tanto, con un marcado carácter estacional, presenta especies como junco de bolitas, bayunco, enea, ranúculo, grama o panizo o la llamada marsiega. En las áreas más expuestas aparecen otras especies mediterráneas, como cantueso, romero y almoradú.

Sendero Laguna del Acebuche

Este trazado, de 5,4 km y dificultad baja, discurre en paralelo a la laguna de la que toma su nombre y permite llegar a diferentes observatorios desde los que descubrir a la fauna acuática que frecuenta estas zonas húmedas. Se distinguen especies diferentes, según la época del año. Una de las más peculiares y que se observa durante todo el año es el calamón común, ave de plumaje azul intenso y largas patas rojas que encuentra en el acebuche una de sus áreas de nidificación característica.

En primavera será fácil observar, quizá con sus polluelos, a otras aves residentes o estivales que también crían en la laguna: ánade real, porrón común, zampullín común, somormujo lavanco o martinete, entre otras. Durante los meses de otoño e invierno es posible distinguir a las especies invernantes que llegan desde el norte en busca de climas más benignos: ánade friso, ánade silbón, pato colorado…

La fauna que se puede apreciar está en libertad por lo que quizá sea preciso concentrar toda la atención para divisarla. Descubrir a la avifauna de la laguna requerirá atender a los movimientos de la vegetación, a sonidos y cantos, a cambios de formas y colores…

El sendero discurre por pasarelas de tablones de madera, que se adaptan al terreno y hacen del itinerario un recorrido cómodo y seguro. No existen desniveles que salvar, todo el sendero se desarrolla prácticamente en la misma cota. Desde las pasarelas se accede a unas cabañas, a modo de miradores, que disponen de puestos de observación rebajados en altura.

El sendero se completa volviendo sobre nuestros pasos de nuevo al centro de visitantes, donde acaba el recorrido. En el inicio del recorrido, antes de entrar en el Centro de Visitantes El Acebuche, y accesibles mediante una pequeña rampa adaptada que salva un desnivel de 5 cm, existen unos aseos públicos adaptados.

A lo largo del sendero se encuentran diversos elementos que hacen referencia a usos tradicionales, algunos ya desaparecidos, que los habitantes de la zona hacían de los recursos que les ofrecía el territorio. Presta atención también a la tipología constructiva de los observatorios; antaño, chozas similares a éstas, construidas con vegetación palaustre, eran las viviendas habituales de numerosos trabajadores y sus familias.

Sendero Charco del Acebrón

Próximo al palacio del Acebrón, construido en 1961 por Luis Espinosa Fontdevila, se inicia el sendero peatonal de 2,1 km y dificultad baja que se adentra en el territorio protegido y acerca a escenarios que, año tras año y siglo tras siglo, han distinguido estos bosques. Durante la primavera y el verano el bosque se presenta en todo su esplendor. Tras la floración, que se produce entre diciembre y abril, las nuevas hojas forman un dosel verde que cierra el espacio, creando un ambiente umbroso. Grandes fresnos flanquean la entrada, situándose en la orilla, muy cerca del agua. La fresneda ocupa suelos oscuros que raramente se inundan, pero siempre permanecen frescos. Estos árboles de gran porte, con hojas compuestas y tronco rugoso, han sido objeto de intenso aprovechamiento desde tiempos remotos.

A continuación, y ocupando casi la totalidad del cauce aparece la sauceda. La pasarela permite apreciar de cerca sauces, localmente llamados Zaos, y sanguinos, especie endémica de Andalucía occidental representante de una flora del terciario que sobrevive en estas zonas frescas y húmedas. Junto con ellas, diversas especies trepadoras: madreselva, parra silvestre o zarzaparrilla forman una compacta masa vegetal donde se ocultan infinidad de pequeñas aves.

Tras el bosque de ribera aparece el pinar de pino piñonero. Un terreno más seco y elevado que estuvo ocupado hace décadas por plantaciones de eucaliptos. Hoy, tras la eliminación de las especies exóticas, se ha recuperado la vegetación autóctona. Diversas especies leñosas como espino, romero, lentisco, jaguarzo, jaguarzo morisco, aulaga o torvisco forman el sotobosque del pinar y continúan colonizando poco a poco el territorio.

El sendero se adentra de nuevo en el bosque de ribera para sortear el arroyo. Antes de abandonar esta segunda pasarela, se observa, bajo los sauces, interesantes especies de helechos como el helecho real y Thelypteris palustris. Tras ellos, aparece el alcornocal. Aquí el suelo es oscuro y rico y acumula abundante materia orgánica. En estas áreas más resguardadas se forman turberas, biotopos valiosos y extremadamente frágiles que albergan a comunidades vegetales muy raras caracterizadas por la presencia del berzo ciliado, tojo enano y numerosas especies herbáceas de ambientes húmedos. En el último tramo del sendero, varios afluentes del arroyo, conocidos localmente como algaidas, presentan una gran densidad vegetal con especies como cárice, enea y masiega, entre otras. Junto a estas algaidas aparecen numerosos ejemplares de álamos blancos que le acompañarán hasta finalizar el recorrido.

Sendero Charco de la Boca

El sendero del Charco de la Boca, de dificultad baja y una longitud de 3,8 km, comienza en el patio delantero del centro de visitantes La Rocina. Se desarrolla en varios trazados contiguos que permite organizar el recorrido en función de tus intereses. El recorrido se dirige hacia la orilla del arroyo a través de un pinar bajo el que se extiende un tapiz de herbáceas. El pino piñonero es una especie cuya aparición en la zona está documentada desde el siglo XVIII y que hoy constituye uno de los paisajes más identificativos de Doñana.

El primer observatorio se asoma al último tramo del arroyo en donde el cauce se vuelve ancho y somero. En las épocas en que la zona permanece inundada y un sinfín de aves pueblan estas aguas. A continuación, el sendero se adentra en la Algaída del Carrizal, afluente del arroyo que se cubre de una abundante vegetación. La pasarela sortea sauces y carrizos, ofreciendo una visión privilegiada de las zonas inundadas.

Una vez atravesado el caño continúa el pinar, que ocupa todo el recorrido hasta acceder al segundo observatorio sobre el arroyo. Tras éste aparece la Algaida del Meloncillo, otro caño que lleva agua hasta el arroyo. En ambas orillas el suelo se ha cubierto de un denso helechal como transición hacia la vegetación de ribera que cubre el cauce. Destacan varios ejemplares de grandes alcornoques situados muy cerca del agua junto a los sauces. En este punto el sendero se bifurca ofreciendo la opción de continuar por la pasarela o internarse de nuevo en el pinar.

Esta segunda pasarela desemboca en un terreno llano y despejado, ocupado por el monte blanco, en el que los pinos van dejando paso a una cubierta de jaguarzo blanco acompañado de varias aromáticas como romero, cantueso o almoradux. En el entorno del arroyo el suelo es más húmedo y rico y la vegetación se diversifica apareciendo acebuche, coscoja, lentisco o palmito.

Siguiendo el otro ramal del sendero, volverá a adentrarse en el pinar para desembocar, de nuevo, en la Algaída del Carrizal, donde los carrizos dominan la perspectiva. Entre ellos se enzarzan especies trepadoras que sostienen así sus tallos largos y flexibles buscando las zonas iluminadas; zarzaparrillas, madreselvas, correhuelas y zarzamoras crean una maraña densa e intrincada.

Al abandonar la pasarela el sendero evoluciona junto al caño, ofreciendo una visión panorámica de las diferentes formaciones vegetales que se suceden en sus orillas, desde los pinares más alejados hasta el manto de carrizos y eneas que ocupan el centro del cauce, pasando por alcornoques, helechales y saucedas, en una gran diversidad de estratos, colores y formas.

Sendero Laguna del Jaral

La laguna del Jaral es un gran claro en un bosque de pinos. Este sendero requiere de un esfuerzo considerable, ya que discurre por terrenos arenosos con desnivel. Sin embargo, el atractivo del paisaje de contrastes lo compensa con creces. Partiendo de la carretera y de la zona lagunar próxima, avanzamos entre pinares plantados a mediados del siglo para impedir el avance del médano del Asperillo, un impresionante frente dunar que, elevado a modo de acantilado, asoma al océano Atlántico.

El trayecto permite disfrutar de la duna del Asperillo y de su acantilado, declarado por su valor ecológico y geológico Monumento Natural de Andalucía.

Sendero Dunar

Este enclave es el más importante sistema de dunas vivas o móviles de cuantos persisten en la Península Ibérica y ofrece uno de los paisajes más espectaculares del Parque Nacional de Doñana.

El sistema dunar se extiende a lo largo de 25 km paralelo a la línea de costa y tiene una anchura entre 500 y 5.000 metros, alcanzando una altura de 40 metros en el Cerro de los Ánsares, la duna móvil más emblemática del Parque Nacional.

En el recorrido se encuentran distintos subsistemas: desde las zonas de dunas embrionarias en el borde de la playa hasta el primer corral en el que ya aparecen árboles de gran porte. El paseo finaliza en la playa, flanqueada por los rojizos acantilados a cuyos pies se extienden las finas y blancas arenas.

Sendero Cuesta Maneli

El sendero del Médano del Asperillo, mirador natural más elevado de la comarca en el entorno de Doñana, ofrece un paisaje único. Desde su inicio junto a las dunas hasta su descenso hacia el mar, revela una flora y fauna adaptada a condiciones extremas. Zorros, conejos y hasta el esquivo lince ibérico habitan este ecosistema rico también en invertebrados y reptiles. La influencia marina se evidencia en la costa, donde plantas como la clavellina y el loto resisten el “efecto spray”, el efecto del aire y sal sobre ellas.

Historias de asentamientos romanos y almadrabas se entrelazan con su pasado veraniego y su presente como área protegida, promoviendo la investigación y el disfrute responsable de la naturaleza.

Ruta Almonte-Bollullos

Esta ruta de baja intensidad permite dar un paseo de unos doce kilómetros disfrutando del típico paisaje de campiña.

Desde Almonte, por la A-484 dirección a Rociana, deberá coger el camino paralelo a la carretera. Mucho cuidado cuando sea necesario abandonarlo para entrar en ella, como en el nudo de salida de Almonte.

Seguimos a la izquierda por el camino de Monte Alto tras pasar por un camino asfaltado de unos quinientos metros.

Pero si desea visitar Rociana del Condado, algo que le recomendamos por la hermosura de su casco histórico, coja la derivación de dos kilómetros que se inicia en el punto 5.6 del camino. Una vez en Rociana puedes volver a la ruta desandando sus pasos hasta el camino de Monte Alto antes citado.

Yendo en dirección a Bollullos el viñedo, tan cambiante a lo largo del año, se hace omnipresente. Atravesando los diferentes espacios agrícolas y campos de labor no sólo hacemos ejercicio sino que comprendemos mejor la estructura socioeconómica del Condado, que tanto depende del vino, los cereales, el olivo y los frutales.

Observatorio del Lince Ibérico

El actual observatorio del Lince Ibérico se encuentra en el sendero peatonal «Huerto y Pajas», que se localiza junto al centro de visitantes El Acebuche. De camino al observatorio se puede contemplar uno de los paisajes más representativos de Doñana, los «cotos», formado por matorrales de composición heterogénea, en los que sobresalen pequeños bosquetes de pino piñonero con pies dispersos de sabinas, acebuches y alcornoques. Constituye este paisaje el hábitat ideal para pequeños y grandes mamíferos: conejos, ciervos, gamos, jabalíes, meloncillos, zorros, tejones, o incluso linces ibéricos, y ofrece zonas de nidificación ideal para diversas especies como el milano real, el águila calzada, el águila imperial, el cernícalo o el rabilargo entre otros muchos.

La importancia de conservar el hábitat del lince ibérico, especie representativa de este territorio, ha llevado al desarrollo de Programas Educativos y de Interpretación, guiados por personal especializado, que realizan el sendero peatonal y donde se tiene la posibilidad de contemplar varios ejemplares de lince ibérico desde este observatorio.

La visita a este observatorio es gratuita pero es necesario hacer una reserva previamente. Esta reserva puede hacerse en el propio  Centro de Visitantes El Acebuche, a través del teléfono 959 439 629, o bien a través de algunas de las empresas turísticas autorizadas que incluyen esta visita entre su oferta de servicios.

Centro ornitológico Francisco Bernis

Este centro es un paso obligado para todos los ornitólogos y amantes de la naturaleza que visitan este espacio único en el mundo. Aquí se ubican las oficinas de SEO/BirdLife en Doñana, siendo el eje conductor que canaliza una amplia diversidad de actividades de conservación, anillamiento, formación, educación ambiental y voluntariado. Desde sus amplias terrazas es posible observar espátulas, flamencos, moritos, garzas, miles de aves acuáticas y, muy frecuentemente, a la escasa águila imperial ibérica. Gracias a la colaboración de Zeiss, el centro pone a disposición del visitante telescopios y prismáticos de alta gama. Además, el personal experto del Centro, se pone al servicio del visitante para ofrecer la información más especializada sobre las aves de Doñana, los últimos avistamientos de interés, rarezas y datos sobre las mejores rutas. A lo largo de todo el año, este centro oferta un programa muy diverso de cursos formativos, talleres de educación ambiental, campañas de anillamiento científico, charlas y jornadas de voluntariado, actividades en las que cualquiera puede participar.