Visita 360

Almonte-filtros

Almonte, villa andaluza de más de 20.000 habitantes, está situada entre las campiñas vitícolas del condado onubense y las célebres marismas del Guadalquivir. La horizontalidad, el sol, la luz y la sal marina han dado a estas tierras el especial encanto de lo sencillamente bello. Viñedos y olivares, encinares y pinos, cotos, dunas, marismas y playas se unen en este rincón fronterizo de la vieja Andalucía, rompiendo los esquemas y estereotipos tradicionales, para ofrecer al visitante un nuevo rostro de lo meridional. Imbuido de la salsa del Mediterráneo y Atlántico, se caracteriza por la tranquilidad, la alegría, la calma y la transmisión de un saber vivir de siglos.

Desde siempre Almonte ha vivido de la agricultura, de la ganadería y de los usos tradicionales que su rico patrimonio natural le proporcionaba: la caza, la agricultura, el carbón, la piña… Ofrece la posibilidad de cultivar productos que no tengan competidores en el mercado internacional, en base a su valiosa denominación de origen. Destaca la agricultura tradicional que convive con la nueva agricultura. También desde siempre ha sido un cruce de caminos entre las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, lo que sin duda debió de contribuir al carácter abierto y hospitalario de su gente. La celosa conservación y transmisión de viejas tradiciones, como la Romería del Rocío o la Saca de las Yeguas, hace que la Villa de Almonte ofrezca hoy valiosos atractivos turísticos para cualquier foráneo. La Semana Santa, las fiestas patronales o Feria de San Pedro, que se celebran a partir de la llegada de las yeguas, el 26 de junio, gozan de gran popularidad en la zona. En la villa de Almonte sobresalen notables edificios. La Iglesia Parroquial de la Asunción, en la Plaza de la villa, destaca por la blancura de su fachada; su aspecto actual lo debe a la reconstrucción tras el terremoto de Lisboa en 1755. De fisonomía barroca, está flanqueada por dos cuerpos de campanas, y a la derecha se adorna con una coqueta espadaña. Una elevada torre a la izquierda permite entrever una cúpula con linterna de factura clásica. La Casa Consistorial (s. XVI) se inaugura en 1612 y, dos años después, se aprueba la construcción de la segunda planta del edificio. En 1795 se remodeló, adquiriendo el aspecto que presenta actualmente. Dispone de dos plantas que descansan sobre arcos de medio punto rebajados; destaca la herrería. Fue restaurado en 1997, incorporando una serie de azulejería artística. Puede visitarse los días laborales. Destacamos también la Capilla del Cristo, el Museo de la Villa, así como el monumento a la Patrona de Almonte y a la Saca de las Yeguas.

Almonte, encontramos diferentes elementos de referencia histórica, destacando la escultura al héroe de Baler, vecino del pueblo, que fue uno de los “últimos de Filipinas”. Por toda la villa encontraremos un conjunto de azulejos que reflejan momentos y lugares de la historia local. Tres rutas turísticas atraviesan el pueblo: – La Ruta de la Virgen, que recorre las mismas calles que la Virgen en su traslado y Procesión en Almonte. – La Ruta de las Yeguas, por las calles que pasan las yeguas cada 26 de junio en su llegada a Almonte. – La Ruta de la Madera, por el trayecto que soporta mayor uso vitivinícola y forestal. Paseando por el pueblo encontraremos ejemplos de la vivienda agrícola tradicional. Para el esparcimiento, el pueblo de Almonte ofrece a sus visitantes parques y plazas. De especial importancia es el Parque Alcalde Mojarro que presenta, además de un estupendo paseo alrededor de un lago artificial, un mini-zoo y zonas de recreo infantiles. Otras zonas de interés son el Parque Blas Infante y la Plaza Fuente de las Damas.

Centro de visitantes de la Rocina

La Rocina está cerca de la aldea del Rocío, en el curso bajo del arroyo del mismo nombre. Este centro sirve de punto de partida para el interesante sendero que recorre parte de su cauce y pretende explicar las formaciones vegetales que están presente en él, como los pinares, helechales, brezales, zarzales y carrizales, así como la vegetación típica del monte blanco, integrado principalmente por jaguarzo y matorral aromático como la lavanda, el romero o el tomillo. Además de explicar estas formaciones vegetales, el centro de visitantes muestra la fauna presente en ellas, donde abundan las aves migratorias y acuáticas como el voluminoso ánsar común, el llamativo calamón o la amenazada garcilla cangrejera.

Enlaces de interés:

Portal Medio Ambiente Junta Andalucía

Turismo Almonte

Parque Natural de Doñana

El Parque Nacional de Doñana es un mosaico de diferentes paisajes donde conviven una amplia variedad de especies de plantas y animales. Su extensión y situación estratégica convierten a este espacio natural en un importante lugar de invernada para las aves migratorias. Doñana destaca como una de las zonas húmedas más importantes de Europa.

Asentada en la esquina suroeste de la Península Ibérica, en la Comunidad Autónoma Andaluza, entre las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, el reconocimiento del valor de los ecosistemas y la biodiversidad de Doñana comienza su recorrido con la constitución de la Reserva de la Estación Biológica de Doñana en 1962. Desde su ampliación, en febrero de 2004, el Parque Nacional de Doñana abarca 54.252 ha (más la zona de protección, de 7.450 ha), distribuidas en los municipios de Almonte e Hinojos, en la provincias de Huelva y Aznalcázar y La Puebla del Río, en la de Sevilla.

Por su parte, el Parque Natural de Doñana se crea a modo de cinturón de protección del Nacional. Actualmente, el Parque Natural de Doñana abarca 53.835 ha. La llamada “Comarca de Doñana”, o lo que es lo mismo, su área de influencia socioeconómica, ocupa una superficie de 2900 km2, de los cuales 1.155 son espacio protegido, y está formada por el territorio comprendido entre el litoral onubense, el Bajo Guadalquivir y el corredor Huelva-Sevilla. Abarca 14 municipios pertenecientes a 3 provincias distintas: Almonte, Bollullos Par del Condado, Bonares, Hinojos, Lucena del Puerto, Moguer, Palos de la Frontera y Rociana del Condado en Huelva; Aznalcázar, Isla Mayor, Pilas, Puebla del Río y Villamanrique de la Condesa en Sevilla; y Sanlúcar de Barrameda en Cádiz.

La singularidad de Doñana se debe a su gran variedad de ecosistemas que albergan una biodiversidad única en Europa. El más característico es la marisma, presente en diferente grado de transformación, pero también cuenta con una importante representación de formaciones forestales, matorral mediterráneo, playas y complejos lagunares. El Parque Nacional de Doñana es un mosaico de diferentes paisajes donde conviven una amplia variedad de especies de plantas y animales. Su extensión y situación estratégica convierten a este espacio natural en un importante lugar de invernada para las aves migratorias. Doñana destaca como una de las zonas húmedas más importantes de Europa.

Desde su declaración en 1969 como Parque Nacional, se han venido sucediendo distintos reconocimientos que manifiestan la relevancia internacional de Doñana en importantes redes supranacionales de extraordinario prestigio: Reserva de la Biosfera de la UNESCO; Zona de Especial Importancia para las aves (ZEPA); Zona de Especial Conservación (ZEC); Lista Verde de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN); Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO; junto a un conjunto de reconocimientos como la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS) o el Diploma del Consejo de Europa a la Gestión y Conservación, que ha ido renovando cada cinco años hasta la actualidad.

El enclave Espacio Natural Doñana es un paraíso para los amantes de la ornitología. A principios de otoño y durante el invierno se puede disfrutar de la presencia de miles de aves acuáticas como ánsares y anátidas procedentes del norte de Europa. En primavera y verano llegan desde África cigüeñas, garzas y golondrinas, entre otras especies, en busca de alimento y de un clima más suave.

Los pinares, los bosques de ribera, las dehesas de alcornoques, las manchas de matorral, el litoral y sobre todo los humedales (marismas, lagunas, arroyos y ríos) constituyen medios muy favorables para el desarrollo de comunidades de aves muy diversas. Doñana alberga extensos pinares de pinos piñoneros y un denso matorral mediterráneo que proporcionan un hábitat adecuado al emblemático lince ibérico y a diversas especies de rapaces como el águila imperial.

Otro punto de interés del espacio se encuentra en el sistema de dunas fósiles del Asperillo que discurre paralelo a la costa. Ya en la playa, se puede contemplar el impresionante Acantilado del Asperillo, declarado Monumento Natural por su singularidad y belleza.

Al Norte y al Sur del espacio natural se encuentra otra de las piezas que compone el inigualable puzzle que representa Doñana; se trata de las aguas someras de la Marisma Gallega, el Lucio del Cangrejo y las Marismas de Bonanza. En ellas se alimentan y crían innumerables aves. El visitante puede deleitarse observando la horizontalidad que ofrece este paisaje, la avifauna que lo habita y el espectacular vuelo de los flamencos.

Estas tierras han sido pobladas y modificadas por el hombre a lo largo de su historia. Usos tradicionales como la apicultura, la recolección de piñas o la agricultura aún se practican. Aunque se están perdiendo algunas profesiones como el carboneo, es posible encontrar algunos boliches activos en el parque.

La Aldea del Rocío lugar de celebración de la popular Romería del Rocío es un inigualable balcón a este espacio natural.

Especial de Hinojos:
Hinojos, con un término municipal de 31.988 ha, aporta al Espacio Natural de Doñana 23.863 de las cuales 10.631 pertenecen al Parque Nacional y 13.232 al Parque Natural, lo que supone casi el 75% de su territorio, siendo el municipio que tiene más territorio protegido. La Marisma de Hinojos se extiende por 8.500 ha, propiedad del Ayuntamiento de nuestro pueblo.

Del patrimonio cultural dentro de Doñana, destaca el Palacio del Rey, también conocido como Palacio del Lomo del Grullo, que fue ordenado construir por el Rey Juan II (1398-1479), siendo los Reyes Católicos los que le dieron mayor esplendor. El edificio se remozó en fechas diversas y en 1770 se procede a su total rehabilitación. A mediados del siglo XIX, el Duque de Montpensier adquiere la propiedad, siendo una de sus hijas, la Condesa de París, la que impulsaría la rehabilitación del palacio.

Puntos de interés:

Centro de visitantes “El Acebuche”: El Acebuche intenta recomponer el mosaico del Espacio Natural de Doñana a través de su exposición interpretativa. Playas, marismas, bosques, dunas y el ecosistema de transición, la vera se integra con la visión antropológica de aquellas actividades desarrolladas tradicionalmente en este medio. La muestra explica también la transformación que sufre el paisaje en las diferentes estaciones y la importancia de este humedal para la conservación de un gran número de aves migratorias. Dispone de programas para centros escolares y Naturaleza para Todos (destinado a personas con discapacidad).

Observatorio de lince ibérico: El actual observatorio del Lince Ibérico se encuentra en el sendero peatonal «Huerto y Pajas», que se localiza junto al centro de visitantes El Acebuche. De camino al observatorio se puede contemplar uno de los paisajes más representativos de Doñana, los «cotos», formado por matorrales de composición heterogénea, en los que sobresalen pequeños bosquetes de pino piñonero con pies dispersos de sabinas, acebuches y alcornoques. Constituye este paisaje el hábitat ideal para pequeños y grandes mamíferos: conejos, ciervos, gamos, jabalíes, meloncillos, zorros, tejones, o incluso linces ibéricos, y ofrece zonas de nidificación ideal para diversas especies como el milano real, el águila calzada, el águila imperial, el cernícalo o el rabilargo entre otros muchos.

La importancia de conservar el hábitat del lince ibérico, especie representativa de este territorio, ha llevado al desarrollo de Programas Educativos y de Interpretación, guiados por personal especializado, que realizan el sendero peatonal y donde se tiene la posibilidad de contemplar varios ejemplares de lince ibérico desde este observatorio.

La visita a este observatorio es gratuita pero es necesario hacer una reserva previamente. Esta reserva puede hacerse en el propio Centro de Visitantes El Acebuche, a través del teléfono 959 439 629, o bien a través de algunas de las empresas turísticas autorizadas que incluyen esta visita entre su oferta de servicios.

Centro de visitantes de la Rocina: La Rocina está cerca de la aldea del Rocío, en el curso bajo del arroyo del mismo nombre. Este centro sirve de punto de partida para el interesante sendero que recorre parte de su cauce y pretende explicar las formaciones vegetales que están presente en él, como los pinares, helechales, brezales, zarzales y carrizales, así como la vegetación típica del monte blanco, integrado principalmente por jaguarzo y matorral aromático como la lavanda, el romero o el tomillo. Además de explicar estas formaciones vegetales, el centro de visitantes muestra la fauna presente en ellas, donde abundan las aves migratorias y acuáticas como el voluminoso ánsar común, el llamativo calamón o la amenazada garcilla cangrejera.

Centro de visitantes del Acebrón: El Acebrón es una antigua casa-palacio, construida en la segunda mitad del siglo XX que posteriormente ha sido adecuada para la difusión y el conocimiento del patrimonio etnográfico del Parque Nacional Doñana. La exposición Doñana y el hombre ofrece la posibilidad al visitante de conocer diversos aspectos y peculiaridades de la relación de los lugareños con su medio natural. Se muestran desde cómo eran sus chozas o viviendas, construidas a partir de elementos vegetales del entorno, hasta la organización jerárquica de la familia; se profundiza en la dura vida en las marismas y en los oficios tradicionales que se desarrollaban en ella como la caza, la pesca y la ganadería. La muestra, además, trata la evolución actual de otros usos como la siembra del fresón, el turismo o la hostelería. Por supuesto, no se olvidan arraigadas tradiciones como la Saca de las Yeguas o la mundialmente famosa Romería del Rocío.

Centro ornitológico Francisco Bernis: Este centro es un paso obligado para todos los ornitólogos y amantes de la naturaleza que visitan este espacio único en el mundo. Aquí se ubican las oficinas de SEO/BirdLife en Doñana, siendo el eje conductor que canaliza una amplia diversidad de actividades de conservación, anillamiento, formación, educación ambiental y voluntariado. Desde sus amplias terrazas es posible observar espátulas, flamencos, moritos, garzas, miles de aves acuáticas y, muy frecuentemente, a la escasa águila imperial ibérica. Gracias a la colaboración de Zeiss, el centro pone a disposición del visitante telescopios y prismáticos de alta gama. Además, el personal experto del Centro, se pone al servicio del visitante para ofrecer la información más especializada sobre las aves de Doñana, los últimos avistamientos de interés, rarezas y datos sobre las mejores rutas. A lo largo de todo el año, este centro oferta un programa muy diverso de cursos formativos, talleres de educación ambiental, campañas de anillamiento científico, charlas y jornadas de voluntariado, actividades en las que cualquiera puede participar.

Hinojos

Sendero Paseo Marismeño

El entorno por el que discurre el paseo, en plena aldea del Rocío, es
espectacular, ya que se encuentra junto a la marisma y se pueden observar
caballos y potrillos durante todo el año, así como espátulas, flamencos, moritos
o garzas. Es un paseo obligado para las personas amantes de la ornitología y la
naturaleza y para contemplar un atardecer maravilloso.

En el mirador de la marisma se homenajea a la figura del tamborilero, personaje
indispensable en la Romería del Rocío, con una representación a tamaño
natural, tocando la flauta y el tamboril, y vestido con clásico traje rociero y
sombrero de ala ancha. El autor de la escultura es José Manuel Díaz Cerpa.

Este paseo se une con la Capilla Votiva y con el Santuario con una pasarela, para que pueda ser recorrida por personas con movilidad reducida o en silla de ruedas.

Sendero Laguna Ribetehilo

Ribetehilo (hilera de riberas) marca el encuentro de dos sustratos geológicos diferentes. Este sendero de 2,4 km y dificultad baja, discurre a través de una pasarela de madera y recorre justamente ese límite que en el pasado fue cauce, apenas hoy reconocible, de las aguas que por fin salían a la superficie. Este conjunto de lagunas, acompañado de un mar de pinos piñoneros y monte blanco, suponen un contraste con el paisaje fundamentalmente arenoso del entorno. Alcornoques, madroños y retamas están sustituyendo los eucaliptos con los que se repobló la zona años atrás.

A lo largo de este recorrido se encuentran carteles explicativos sobre diferentes temas de interés: las repoblaciones de eucaliptos y pinos; la turba y plantas carnívoras; el madroño y sus frutos; el palmito y sus aprovechamientos; los sustratos geológicos y el color de las arenas; o sobre la restauración del paisaje y su visión futura que, poco a poco, se observa en buena parte del recorrido. El sendero lineal discurre directamente sobre la arena hasta llegar a una pasarela que atraviesa la laguna y permite disfrutar desde dentro de una de estas manchas de humedad.

La cómoda pasarela de madera permite conocer una de esas lagunas, la del Galápago, y la vegetación que pretende hoy recuperar el aspecto de estos terrenos que conocieron nuestros ancestros.

Sendero Lagunas del Huerto y las Pajas

Este sendero, de 2,3 km y dificultad baja, comienza junto al último observatorio por la izquierda del sendero de la laguna del Acebuche. Las lagunas del Huerto y las Pajas conforman, junto con otras pequeñas lagunas temporales, un complejo del que también forma parte la laguna del Acebuche y que tiene su origen en el afloramiento de las aguas subterráneas, ya que el nivel freático se encuentra prácticamente en superficie en el área.

Discurre en su totalidad por los cotos, espesos matorrales en el que sobresalen pequeños bosquetes de pino piñonero con pies dispersos de sabinas que constituyen un hábitat ideal para pequeños y grandes mamíferos. Si bien son bastante esquivos, no resulta difícil encontrar rastros de ciervo, jabalí, meloncillo, zorro, tejón… o quizá divisarlos entre la espesura del matorral. Los pequeños pinares ofrecen también zonas de nidificación ideales para diversas especies como milano real, águila calzada, cernícalo vulgar o rabilargo.

La flora, muy condicionada por el nivel de encharcamiento y, por tanto, con un marcado carácter estacional, presenta especies como junco de bolitas, bayunco, enea, ranúculo, grama o panizo o la llamada marsiega. En las áreas más expuestas aparecen otras especies mediterráneas, como cantueso, romero y almoradú.

Sendero Laguna del Acebuche

Este trazado, de 5,4 km y dificultad baja, discurre en paralelo a la laguna de la que toma su nombre y permite llegar a diferentes observatorios desde los que descubrir a la fauna acuática que frecuenta estas zonas húmedas. Se distinguen especies diferentes, según la época del año. Una de las más peculiares y que se observa durante todo el año es el calamón común, ave de plumaje azul intenso y largas patas rojas que encuentra en el acebuche una de sus áreas de nidificación característica.

En primavera será fácil observar, quizá con sus polluelos, a otras aves residentes o estivales que también crían en la laguna: ánade real, porrón común, zampullín común, somormujo lavanco o martinete, entre otras. Durante los meses de otoño e invierno es posible distinguir a las especies invernantes que llegan desde el norte en busca de climas más benignos: ánade friso, ánade silbón, pato colorado…

La fauna que se puede apreciar está en libertad por lo que quizá sea preciso concentrar toda la atención para divisarla. Descubrir a la avifauna de la laguna requerirá atender a los movimientos de la vegetación, a sonidos y cantos, a cambios de formas y colores…

El sendero discurre por pasarelas de tablones de madera, que se adaptan al terreno y hacen del itinerario un recorrido cómodo y seguro. No existen desniveles que salvar, todo el sendero se desarrolla prácticamente en la misma cota. Desde las pasarelas se accede a unas cabañas, a modo de miradores, que disponen de puestos de observación rebajados en altura.

El sendero se completa volviendo sobre nuestros pasos de nuevo al centro de visitantes, donde acaba el recorrido. En el inicio del recorrido, antes de entrar en el Centro de Visitantes El Acebuche, y accesibles mediante una pequeña rampa adaptada que salva un desnivel de 5 cm, existen unos aseos públicos adaptados.

A lo largo del sendero se encuentran diversos elementos que hacen referencia a usos tradicionales, algunos ya desaparecidos, que los habitantes de la zona hacían de los recursos que les ofrecía el territorio. Presta atención también a la tipología constructiva de los observatorios; antaño, chozas similares a éstas, construidas con vegetación palaustre, eran las viviendas habituales de numerosos trabajadores y sus familias.

Sendero Charco del Acebrón

Próximo al palacio del Acebrón, construido en 1961 por Luis Espinosa Fontdevila, se inicia el sendero peatonal de 2,1 km y dificultad baja que se adentra en el territorio protegido y acerca a escenarios que, año tras año y siglo tras siglo, han distinguido estos bosques. Durante la primavera y el verano el bosque se presenta en todo su esplendor. Tras la floración, que se produce entre diciembre y abril, las nuevas hojas forman un dosel verde que cierra el espacio, creando un ambiente umbroso. Grandes fresnos flanquean la entrada, situándose en la orilla, muy cerca del agua. La fresneda ocupa suelos oscuros que raramente se inundan, pero siempre permanecen frescos. Estos árboles de gran porte, con hojas compuestas y tronco rugoso, han sido objeto de intenso aprovechamiento desde tiempos remotos.

A continuación, y ocupando casi la totalidad del cauce aparece la sauceda. La pasarela permite apreciar de cerca sauces, localmente llamados Zaos, y sanguinos, especie endémica de Andalucía occidental representante de una flora del terciario que sobrevive en estas zonas frescas y húmedas. Junto con ellas, diversas especies trepadoras: madreselva, parra silvestre o zarzaparrilla forman una compacta masa vegetal donde se ocultan infinidad de pequeñas aves.

Tras el bosque de ribera aparece el pinar de pino piñonero. Un terreno más seco y elevado que estuvo ocupado hace décadas por plantaciones de eucaliptos. Hoy, tras la eliminación de las especies exóticas, se ha recuperado la vegetación autóctona. Diversas especies leñosas como espino, romero, lentisco, jaguarzo, jaguarzo morisco, aulaga o torvisco forman el sotobosque del pinar y continúan colonizando poco a poco el territorio.

El sendero se adentra de nuevo en el bosque de ribera para sortear el arroyo. Antes de abandonar esta segunda pasarela, se observa, bajo los sauces, interesantes especies de helechos como el helecho real y Thelypteris palustris. Tras ellos, aparece el alcornocal. Aquí el suelo es oscuro y rico y acumula abundante materia orgánica. En estas áreas más resguardadas se forman turberas, biotopos valiosos y extremadamente frágiles que albergan a comunidades vegetales muy raras caracterizadas por la presencia del berzo ciliado, tojo enano y numerosas especies herbáceas de ambientes húmedos. En el último tramo del sendero, varios afluentes del arroyo, conocidos localmente como algaidas, presentan una gran densidad vegetal con especies como cárice, enea y masiega, entre otras. Junto a estas algaidas aparecen numerosos ejemplares de álamos blancos que le acompañarán hasta finalizar el recorrido.