La Semana Santa de Almonte se ha ido engrandeciendo con el paso de los años gracias a la labor de los propios vecinos, quienes han puesto mucho empeño en tener una Semana Santa importante.
La Semana Santa almonteña comienza el Domingo de Ramos con la popular procesión de La Borriquita, que va acompañada de niños nazarenos que portan palmas y ramos de olivos. Continúa el miércoles, cuando los visitantes pueden disfrutar de la Hdad. del Cautivo y María Santísima del Rosario. El siguiente día es el Jueves Santo, durante la madrugada, con la procesión de El Gran Poder y Ntra. Sra. de la Quinta Angustia, comúnmente llamada El Silencio. El viernes se disfrutará del Cristo de la Vera-Cruz y Ntra. Sra. de los Dolores, para finalizar el sábado con las procesiones de la Hdad. Del Santo Entierro y Ntra. Sra. en su Soledad.
El Domingo de Resurrección es muy especial en Almonte, ya que se elige al Hermano Mayor de la Hermandad Matriz de Ntra. Sra. del Rocío, que será el encargado de llevar a los almonteños para postrarse ante la Blanca Paloma.
La romería del Rocío es una fiesta de gran tradición conocida en todo el mundo. Se celebra durante los días previos a Pentecostés, por eso su fecha es variable y oscila entre mayo y junio. A esta romería, acuden más de cien filiales de la Hermandad Matriz de Almonte, además de no filiales y numerosas agrupaciones.
Todas las hermandades llegan a la aldea caminando a pie y en carretas. Los cultos comienzan el viernes a las 18.00h con la presentación de hermandades a los pies de la Virgen, prosiguiendo el sábado a partir de las 12.00h. A partir de las doce de la noche del mismo día, se celebra el Santo Rosario.
La mañana del domingo se celebra la Misa de Pontifical en la que participan todas las hermandades y por la noche tiene lugar el Rosario de todas las Hermandades. Una vez terminado éste se produce el momento más significativo y emblemático de esta festividad: el salto de la reja, que realizan los almonteños para pasear en hombros a su patrona hasta el lunes a mediodía tras pasar por todas las hermandades filiales.
Esta fiesta de origen pagano que se celebra antes de la cuaresma en Bollullos se diferencia en el carnaval de cine, en el que comparsas, chirigotas y cuartetos actúan durante cuatro días en la Casa de la Cultura; y el carnaval de calle. Este último consta de varias partes: el día de la comitiva o “día de las calles”, en que la corporación municipal va recorriendo las calles engalanadas para la ocasión con grupos callejeros y charangas; el día del niño, o Carnavalito, en el que los más pequeños también realizan un recorrido en que van disfrazados; y el día del desfile, día grande del carnaval en Bollullos, en el que una cabalgata, acompañada de las chirigotas, comparsas y grupos callejeros, recorre las calles del pueblo hasta llegar a la caseta municipal, en donde se organizan juegos y concursos.
Los orígenes de esta festividad se pierden en el tiempo, destacando de los carnavales antiguos los desarrollados durante el principio del siglo XX. De esta época destacan autores como Acostita, el Porquino, el Chamarín o el Realista. También existen dos tradiciones perdidas, como el día de la tizne o tizná o el cruce de banderas, que se celebraba en el Arenal (actual plaza de la Piña), y en el que las comparsas más importantes competían ante el público para ver cuál suscitaba mayores adhesiones. La llegada de la Guerra Civil y la posterior dictadura de Franco hizo desaparecer esta fiesta, de la que sólo quedó como reminiscencia las piñatas que se rompían el domingo anterior a Cuaresma y las coplas que se cantaban de forma semiclandestina en la festividad de San Sebastián, antesala de la fiesta, ya que es en este día cuando se “descubren” las primeras coplillas.