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Semana Santa de Almonte

La Semana Santa de Almonte se ha ido engrandeciendo con el paso de los años gracias a la labor de los propios vecinos, quienes han puesto mucho empeño en tener una Semana Santa importante.

La Semana Santa almonteña comienza el Domingo de Ramos con la popular procesión de La Borriquita, que va acompañada de niños nazarenos que portan palmas y ramos de olivos. Continúa el miércoles, cuando los visitantes pueden disfrutar de la Hdad. del Cautivo y María Santísima del Rosario. El siguiente día es el Jueves Santo, durante la madrugada, con la procesión de El Gran Poder y Ntra. Sra. de la Quinta Angustia, comúnmente llamada El Silencio. El viernes se disfrutará del Cristo de la Vera-Cruz y Ntra. Sra. de los Dolores, para finalizar el sábado con las procesiones de la Hdad. Del Santo Entierro y Ntra. Sra. en su Soledad.

El Domingo de Resurrección es muy especial en Almonte, ya que se elige al Hermano Mayor de la Hermandad Matriz de Ntra. Sra. del Rocío, que será el encargado de llevar a los almonteños para postrarse ante la Blanca Paloma.

Saca de las Yeguas

 

La Saca de las Yeguas es una de las tradiciones más emblemáticas del pueblo de Almonte. Aunque existen numerosas referencias históricas antiquísimas que atestiguan este evento como un acontecimiento ganadero ancestral, no es hasta 1504, cuando por medio de la Ordenanza del Duque de Medina Sidonia, se regulariza oficialmente. En aquella ordenanza aparece la figura del “yegüerizo” y se establece que el ganado se moviese de los prados acotados al efecto hasta Almonte, coincidiendo con la festividad de San Pedro, Patrón del pueblo.

La razón de dicho acontecimiento era doble. Por un lado, la celebración de una feria de ganado por San Pedro donde se vendían los potros y por otro, la trilla, en la que las yeguas funcionaban de molinos, en las eras, las cobras o tirando del trillo, para sacar el grano.

Así, desde hace siglos, cada 26 de junio los yegüerizos almonteños van en busca del ganado que ha permanecido pastando durante todo el año en distintos enclaves del Espacio Natural de Doñana, para conducirlo hasta Almonte. Para ello, parten a la marisma dos días antes y tras una mágica noche, marcada por la amistad, el encuentro, las charlas, las anécdotas de faenas pasadas y cómo preparar la del día siguiente, y como no, bañada también por el buen vino y cante, se espera, con las voces rasgadas por el relente, los primeros rayos del sol para echar monturas y comenzar la recogida del ganado que se muestra reacio y rebelde, sin querer abandonar sus refugios. El rodeo comienza desde muy temprano y finaliza al mediodía. Consiste en que los yegüerizos, con la ayuda de su vara o chivata, van uniendo las tropas dispersas que vienen de diferentes zonas o parajes como la Vera, Los Sotos, Veta La Arena, etc… Una vez reunidas en tropas manejables, son conducidas a zona de marisma para hacer el gran rodeo y preparar su viaje hasta el pueblo. De camino al pueblo atraviesan la Aldea y a su paso por el Santuario de la Virgen del Rocío, los yegüerizos hacen una primera parada, para ser bendecidos por el sacerdote y rezar una salve. Tras vivir uno de los momentos más bellos del recorrido, el ganado continúa su camino dejando atrás la aldea rociera. Al caer la tarde, antes del arroyo Santa María, cerca de los Olivarejos, se produce otra parada para descansar y organizar el ganado en tropas, preparativos previos para la espectacular entrada en el pueblo de Almonte. Se llega así al momento cumbre, donde las tropas son conducidas por los yegüerizos a través de las calles almonteñas. Naturaleza y civilización se funden regalándonos uno de los paisajes más singulares e impactantes que podamos ver.

El recorrido finaliza al llegar al Recinto Ganadero “Huerta La Cañada”. Allí dará comienzo una Feria Ganadera durante la cual se le realizan varias faenas tradicionales como la tusa, que consiste en cortar las crines y la cola o el herrado de los potros, con el fin de preparar el ganado para su venta.

 

Romería del Rocio

La romería del Rocío es una fiesta de gran tradición conocida en todo el mundo. Se celebra durante los días previos a Pentecostés, por eso su fecha es variable y oscila entre mayo y junio. A esta romería, acuden más de cien filiales de la Hermandad Matriz de Almonte, además de no filiales y numerosas agrupaciones.

Todas las hermandades llegan a la aldea caminando a pie y en carretas. Los cultos comienzan el viernes a las 18.00h  con la presentación de hermandades a los pies de la Virgen, prosiguiendo el sábado a partir de las 12.00h.  A partir de las doce de la noche del mismo día, se celebra el Santo Rosario.

La mañana del domingo se celebra la Misa de Pontifical en la que participan todas las hermandades y por la noche tiene lugar el Rosario de todas las Hermandades. Una vez terminado éste se produce el momento más significativo y emblemático de esta festividad: el salto de la reja, que realizan los almonteños para pasear en hombros a su patrona hasta el lunes a mediodía tras pasar por todas las hermandades filiales.

 

Almonte

Carnaval de Bollullos Par del Condado

Esta fiesta de origen pagano que se celebra antes de la cuaresma en Bollullos se diferencia en el carnaval de cine, en el que comparsas, chirigotas y cuartetos actúan durante cuatro días en la Casa de la Cultura; y el carnaval de calle. Este último consta de varias partes: el día de la comitiva o “día de las calles”, en que la corporación municipal va recorriendo las calles engalanadas para la ocasión con grupos callejeros y charangas; el día del niño, o Carnavalito, en el que los más pequeños también realizan un recorrido en que van disfrazados; y el día del desfile, día grande del carnaval en Bollullos, en el que una cabalgata, acompañada de las chirigotas, comparsas y grupos callejeros, recorre las calles del pueblo hasta llegar a la caseta municipal, en donde se organizan juegos y concursos.

Los orígenes de esta festividad se pierden en el tiempo, destacando de los carnavales antiguos los desarrollados durante el principio del siglo XX. De esta época destacan autores como Acostita, el Porquino, el Chamarín o el Realista. También existen dos tradiciones perdidas, como el día de la tizne o tizná o el cruce de banderas, que se celebraba en el Arenal (actual plaza de la Piña), y en el que las comparsas más importantes competían ante el público para ver cuál suscitaba mayores adhesiones. La llegada de la Guerra Civil y la posterior dictadura de Franco hizo desaparecer esta fiesta, de la que sólo quedó como reminiscencia las piñatas que se rompían el domingo anterior a Cuaresma y las coplas que se cantaban de forma semiclandestina en la festividad de San Sebastián, antesala de la fiesta, ya que es en este día cuando se “descubren” las primeras coplillas.