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Fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Luz

Las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de la Luz son una de las celebraciones más destacadas de Lucena del Puerto, que tienen lugar cada año en torno al 15 de agosto. Durante varios días, el municipio se llena de fervor, tradición y alegría para rendir homenaje a su Patrona.

La devoción a Nuestra Señora de la Luz está profundamente arraigada en la localidad desde el año 1.503, momento en el que aparece la imagen de la Virgen en el Monasterio que lleva su nombre. Las festividades comienzan con los cultos religiosos en honor a la Virgen, celebrados en la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir. Estos momentos de recogimiento y oración preparan a los fieles para los días principales de la fiesta. 

Las fiestas ofrecen una amplia variedad de actividades para todos los públicos. Entre ellas se incluyen espectáculos de magia, toboganes para niños y actuaciones musicales en el Recinto Ferial. Estas actividades fomentan la participación y el disfrute de vecinos y visitantes, creando un ambiente festivo y acogedor.

Las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de la Luz son una manifestación de la identidad cultural y religiosa de Lucena del Puerto. Combinan tradición, fe y convivencia, ofreciendo a los visitantes una experiencia única que refleja la hospitalidad y el espíritu festivo del municipio.

Fiestas patronales en honor a San Vicente Mártir

Las Fiestas Patronales en honor a San Vicente Mártir son una de las celebraciones más significativas y arraigadas en Lucena del Puerto. Cada año, a partir del 21 de enero, el municipio rinde homenaje a su patrón con una programación que combina tradición, fervor religioso y actividades culturales y festivas para todas las edades.

San Vicente Mártir, patrón de Lucena del Puerto, celebra su onomástica el día 22 de enero y es venerado por su testimonio de fe y su martirio. La imagen del Santo se encuentra en el retablo mayor de la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir, un templo de estilo gótico-mudéjar que alberga un rico patrimonio artístico.

A partir del 14 de enero, día de la “Bajada del Patrón”, se llevan a cabo diversos actos religiosos, como la tradicional Novena y la solemne Procesión del Santo, el día 22 de enero, por todas las calles del municipio. Además, durante los días posteriores a la celebración de la procesión, se organizan actividades culturales y de ocio, incluyendo conciertos, competiciones deportivas y eventos para los más pequeños.

Las Fiestas Patronales en honor a San Vicente Mártir ofrecen una oportunidad única para conocer la riqueza cultural y la hospitalidad de Lucena del Puerto, siendo una cita ineludible para vecinos y visitantes.

Romería de El Romerito

La Romería de El Romerito es una de las celebraciones más entrañables y esperadas de Lucena del Puerto, que tiene lugar el domingo siguiente a Pentecostés. Esta festividad, profundamente arraigada en la tradición local, marca el cierre del ciclo primaveral de fiestas religiosas del municipio, que incluye la Semana Santa, las Cruces de Mayo y la peregrinación al Rocío.

La tradición de El Romerito se remonta a 1942, cuando la Hermandad del Rocío de Lucena del Puerto recibió una imagen de la Virgen del Rocío. Los vecinos salieron a recibirla al paraje conocido como El Bosque, a tres kilómetros del pueblo. Como recuerdo de aquel emotivo encuentro, se erigió una peana de azulejos en el lugar, alrededor de la cual se celebra anualmente esta romería.

El día comienza con una misa en la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir. A continuación, los romeros, acompañados por el Simpecado y al son del tamboril y la flauta rociera, se dirigen en peregrinación hasta el área recreativa “Pino de la Cruz”. Allí, en un ambiente de convivencia y alegría, se celebran actos religiosos y festivos que fortalecen los lazos comunitarios y la devoción mariana.

El Romerito es una manifestación de la identidad cultural y religiosa de Lucena del Puerto, que combina tradición, fe y convivencia. Es una oportunidad para que vecinos y visitantes compartan una jornada en la naturaleza, disfrutando de la hospitalidad lucenera y de una celebración que perdura en el tiempo.

Cruces de Mayo de Lucena del Puerto

Las Cruces de Mayo son una de las festividades más emblemáticas y esperadas de Lucena del Puerto, en la que se conmemora con fervor y alegría la Resurrección de Jesús. Esta tradición, profundamente arraigada en la identidad local, tiene lugar el sábado anterior a Pentecostés, convirtiéndose en una cita ineludible para vecinos y visitantes.

Lucena del Puerto cuenta con cuatro Cruces: la Cruz de la calle Castillo, la Cruz de la calle Arriba, la Cruz de la calle Malva y la Cruz de la calle Abajo. Cada una posee su propia capilla en la calle que le da el nombre, destacando la rivalidad histórica entre la Cruz de la calle Arriba y la Cruz de la calle Malva, que añade un carácter especial a la celebración. La Cruz de Abajo es considerada «la madre de todas las Cruces» debido a su antigüedad.

Las festividades comienzan el Día de la Santa Cruz, celebrado el 3 de mayo, con la Eucaristía en honor a las cuatro Cruces y posteriormente la apertura de las capillas con un recorrido oficial acompañado por tamborileros y como broche final una convivencia en la Plaza de la Constitución, donde se pueden degustar los exquisitos dulces típicos del municipio. El día culminante es el sábado posterior al Jueves de la Ascensión, cuando, a las cinco de la tarde, todas las cruces procesionan por las calles principales del municipio, en un ambiente de música, color y devoción.

Las Cruces de Mayo en Lucena del Puerto son una manifestación de la rica tradición cultural y religiosa del municipio, ofreciendo a los visitantes una experiencia única que combina tradición, fe y convivencia.

Fiestas patronales de la Virgen del Valle de La Palma del Condado

La devoción a Nuestra Señora del Valle está profundamente arraigada en la historia y el alma del pueblo de La Palma del Condado. Esta veneración, que hunde sus raíces en el siglo XVII, se vio especialmente reforzada durante los brotes de peste bubónica de 1650 y las epidemias de cólera que asolaron la villa entre 1833 y 1855. En particular, la grave crisis sanitaria de 1855, que provocó el éxodo al campo y el colapso institucional del Ayuntamiento, fue un punto de inflexión. La respuesta del pueblo fue clara: elevar el Primer Voto a la Virgen del Valle como Divina Protectora, reconociendo su milagrosa intercesión al salvar a la población del cólera.

La actual imagen de la Virgen fue realizada en 1936 por el célebre imaginero Sebastián Santos Rojas, siguiendo el modelo de la talla original destruida durante la Guerra Civil. El Niño Jesús que porta es de talla completa: su cabeza, del siglo XIX, se atribuye a un autor anónimo del círculo de Juan de Astorga y fue salvada del incendio bélico; el cuerpo, en cambio, es obra del mismo Sebastián Santos.

Los reconocimientos institucionales a Nuestra Señora del Valle han sido numerosos y significativos. El 8 de septiembre de 1996, el Ayuntamiento le otorgó la Medalla de Oro de la ciudad. En 1999, el Papa San Juan Pablo II la declaró Patrona Canónica de La Palma del Condado. Posteriormente, el 30 de julio de 2005, fue nombrada Alcaldesa Perpetua del municipio, y el 23 de octubre de 2011 recibió la Coronación Canónica en una solemne misa pontifical presidida por el obispo de Huelva, José Vilaplana Blasco.

Las Fiestas Patronales en honor a la Virgen del Valle se celebran cada verano con una profunda participación popular. El último sábado de julio, la Virgen es trasladada a la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista. Desde allí, en la madrugada del 15 al 16 de agosto, recorre las calles en la solemne procesión del “Rosario de Doce”, una de las más singulares del calendario litúrgico andaluz, en memoria de la noche del milagro de 1855. El último domingo de agosto, la imagen regresa a su ermita del Valle en un traslado que cada año se dirige a un sector diferente del municipio.

A lo largo de todo el año, la Hermandad celebra diversos cultos en su honor, pero es en agosto cuando La Palma del Condado se transforma en un auténtico altar en la calle para su Patrona, en una expresión viva de fe, memoria histórica y patrimonio cultural.

Fiestas de María Auxiliadora

Las Fiestas de María Auxiliadora en La Palma del Condado constituyen una de las celebraciones religiosas y culturales más significativas del municipio, organizadas por la Archicofradía de María Auxiliadora Coronada en colaboración con la comunidad salesiana local.

Estas fiestas se celebran en la primera quincena de junio con la novena a María Auxiliadora en la Iglesia de El Salvador. El Octavo día de Novena se celebra la tradicional bajada de la Virgen de su altar de cultos, durante la que se pronuncia la Exaltación Mariana cada año, finalizando con el besamanos a la Santísima Virgen. Tras la celebración del último día de Novena, se celebra el popular y tradicional traslado de la Santísima Virgen a la Iglesia Parroquial San Juan Bautista por un itinerario engalanado por calles con banderola, flores de papel y arcos, en donde todo un pueblo acompaña a la Santísima Virgen por un recorrido lleno de petaladas y cantos desde los balcones de las casas.

El viernes de las fiestas está reservado al Bando de Vísperas, cuando la Banda de Nuestro Padre Jesús Nazareno recorre las calles por donde transcurrirá la procesión de la Virgen al día siguiente, acompañada de numerosos hermanos, jóvenes y niños que, portando pancartas y banderas, anuncian la salida de la Virgen. Este recorrido termina en el Colegio Salesianos con una Gran Fiesta en el patio.

El sábado amanece temprano en la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, que abre sus puertas a la veneración de la Santísima Virgen para que pueda ser visitada por todos sus devotos. Por la tarde, a las 19:30, se celebra la Función Principal, tras la que la Virgen sale en procesión por las calles del pueblo.

En 2024, se celebró la Coronación Canónica de María Auxiliadora, un acontecimiento histórico que tuvo lugar el 5 de octubre en la Plaza de España. La ceremonia fue presidida por el obispo de Huelva y contó con una procesión extraordinaria que recorrió las principales calles del municipio, marcando un hito en la devoción mariana local.

Corpus Christi de La Palma del Condado

La Palma engalana sus calles para acoger al Santísimo Sacramento en uno de los días más señeros e inolvidables para todos los palmerinos y, de un modo especial, para los pequeños que han hecho este año su Primera Comunión.

La procesión del Corpus cuenta, con la representación de todas las Hermandades y Cofradías de la localidad (tanto de penitencia como de gloria), Corporación Municipal, personas mayores, niños/as de Comunión y el bonito paso de su hermosa Custodia, con el Santísimo Sacramento, portado por una cuadrilla de costaleros, bajo la voz de sus capataces.

Uno de los grandes alicientes de la procesión es la grata presencia de los hermosos Altares engalanados que preparan algunas hermandades, junto a vecinos del pueblo en entradas, zaguanes o balcones.

Festividad de la Cruz de la Calle Cabo

La Palma del Condado se identifica por la profunda devoción a sus Cruces de Mayo, una tradición que se remonta al menos al siglo XIX. En aquella época, vecinos y familiares levantaban sencillas cruces públicas en los portales y corrales donde vivían, decorándolas con flores y romero del campo. Celebraban esta costumbre con música y folclore típico de la tierra, en torno al 3 de mayo, fecha en la que se conmemora la Invención de la Santa Cruz.

La fiesta de la Cruz de la Calle Cabo se celebra durante la segunda quincena de mayo. En esos días se intensifican los preparativos de hermanos, simpatizantes y devotos que sueñan durante todo el año con la llegada de los días grandes. Estas jornadas se viven intensamente en la calle, con gran participación de familiares, amigos, vecinos y visitantes que se suman con entusiasmo a los actos y cultos.

Las fiestas son protagonizadas por la Reina de las Fiestas, acompañada por sus damas, quienes participan activamente y son protagonistas en todos los actos organizados. La Cruz de la Calle Cabo inicia su celebración el jueves con la coronación de la Reina de las Fiestas, en un emotivo acto celebrado en el Teatro España de la localidad.

El viernes, a media tarde, tiene lugar la entrada de la laureada Banda de Guerra de la Gloriosa Legión Española. Esta formación acompaña, hacia la medianoche, el Santo Rosario, durante el cual mujeres y niñas rezan hasta llegar a las plantas de la Patrona, la Santísima Virgen del Valle Coronada.

El sábado, desde bien temprano, con el toque de diana, la Legión recorre las diferentes calles de La Palma, finalizando su recorrido al mediodía en la puerta de la capilla de la Cruz. Por la tarde, se celebra el tradicional «Romerito», con la presencia de elegantes carrozas, numerosas caballerías y carruajes llenos de personas que cantan, comen y beben durante un animado recorrido urbano.

El domingo se celebra el día más significativo de las fiestas. Por la mañana, se realiza el traslado de la Santa Cruz hacia la iglesia parroquial de San Juan Bautista para celebrar la Función Principal de Instituto. Por la tarde, tiene lugar la solemne procesión de la Santa Cruz, acompañada por una multitud que, a lo largo del recorrido, no deja de lanzarle piropos y vítores, todo ello al ritmo constante de la flauta y el tamboril, así como de las marchas interpretadas por destacadas bandas de música invitadas para la ocasión. Los días grandes para esta hermandad concluyen el lunes con la celebración de la Misa de Acción de Gracias, que tiene lugar en la puerta de la capilla, poniendo así el broche final a unas jornadas llenas de fervor.

Festividad de la Cruz de la Calle Sevilla

La Palma del Condado se identifica por la profunda devoción a sus Cruces de Mayo, una tradición que se remonta al menos al siglo XIX. En aquella época, vecinos y familiares levantaban sencillas cruces públicas en los portales y corrales donde vivían, decorándolas con flores y romero del campo. Celebraban esta costumbre con música y folclore típico de la tierra, en torno al 3 de mayo, fecha en la que se conmemora la Invención de la Santa Cruz.

La fiesta de la Cruz de la Calle Sevilla se celebra durante la primera quincena de mayo. En esos días se intensifican los preparativos de hermanos, simpatizantes y devotos que sueñan durante todo el año con la llegada de los días grandes. Estas jornadas se viven intensamente en la calle, con gran participación de familiares, amigos, vecinos y visitantes que se suman con entusiasmo a los actos y cultos.

Las fiestas están protagonizadas por la Reina y la Reina Infantil, acompañadas de sus damas, quienes participan activamente en todos los actos organizados. La Cruz de la Calle Sevilla inicia sus celebraciones el miércoles con la Santa Misa, que da paso el jueves a la exaltación y subida al paso del Santo Madero. El viernes, a media tarde, se produce la entrada de la Banda de Cornetas y Tambores y escuadra de gastadores Brigada de Paracaidistas y, posteriormente, la llegada de la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de las Tres Caídas de Sevilla. Ambas formaciones acompañan, a eso de la medianoche,  a la  Ofrenda de Flores, en la que mujeres y niñas portan ramos para la Patrona del pueblo palmerino, la Santísima Virgen del Valle Coronada.

El sábado comienza desde bien temprano con el toque de Diana de la Brigada Paracaidista, que recorre las calles de La Palma, finalizando el recorrido en la puerta de la capilla de la Cruz a eso del mediodía. Por la tarde tiene lugar el tradicional «romerito», con elegantes carrozas, caballería y carruajes repletos de gente que canta, come y bebe durante un animado recorrido urbano.

El domingo se celebra el día más significativo. Por la mañana, la Santa Cruz es trasladada hasta la iglesia parroquial de San Juan Bautista para celebrar la Función Principal de Instituto. A continuación, tiene lugar la solemne procesión, acompañada por una multitud que, a lo largo del recorrido, lanza vítores y piropos a la Cruz, al son constante de la flauta y el tamboril, así como de las marchas interpretadas por destacadas bandas de música invitadas para la ocasión, poniendo así el broche final a unas jornadas llenas de fervor.