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Archivo Municipal (antigua cárcel)

El Archivo Municipal de Bollullos Par del Condado se encuentra en el edificio que antiguamente funcionó como cárcel municipal. Este inmueble ha sido rehabilitado para albergar el archivo, conservando elementos arquitectónicos originales como las bóvedas de medio punto construidas con ladrillo blanco y una reja del siglo XIX en la antesala.

El archivo custodia una variedad de documentos históricos, incluyendo Actas Capitulares, Reales Órdenes, Quintas, carteles, folletos y fotografías, que están disponibles para consulta ciudadana . Además, en su interior se conserva el antiguo «Arca de las Tres Llaves», utilizado en el pasado para guardar documentos importantes.

Ayuntamiento de Bollullos

Está situado en el centro neurálgico del casco antiguo, frente a la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, formando junto a ella uno de los conjuntos urbanos con más sabor histórico de la localidad.

Aunque se desconoce la fecha exacta de su construcción, debido a que los archivos municipales se perdieron en un incendio ocurrido en el año 1913, se estima que el edificio tiene siglos de antigüedad. A pesar de ese vacío documental, su arquitectura y materiales permiten identificarlo dentro de la tradición constructiva andaluza.

El edificio del Ayuntamiento está declarado monumento de interés local, y se presenta como una obra de gran valor simbólico y cultural para los bollulleros. Cuenta con tres plantas, bien proporcionadas y organizadas, y destaca por su estilo sobrio pero elegante.

Su fachada principal está realizada en estilo mudéjar, uno de los más característicos de la zona, que combina elementos cristianos e islámicos en una simbiosis muy típica de la arquitectura andaluza. Lo más llamativo son sus arcos de medio punto, distribuidos de forma simétrica, que aportan una sensación de equilibrio y armonía. Estos arcos descansan sobre columnas que enmarcan la entrada y las ventanas del edificio.

La estructura también conserva elementos tradicionales como las cubiertas de teja árabe, rejerías de hierro forjado y detalles decorativos en ladrillo visto, que refuerzan su carácter popular y su integración con el entorno urbano.

Santuario de Nuestra Señora de las Mercedes

A las afueras del municipio, en la cima de la colina que colinda con la urbanización “Los Almendrales”, se encuentra este pequeño templo de estilo colonial de principios del siglo XX, edificado por el arquitecto Juan de Talavera en 1919 sobre la antigua ermita del siglo XVIII y sobre los restos de lo que se piensa, según diversos restos arqueológicos hallados, un antiguo templo romano.

En su interior, su planta responde a la forma de cruz latina: en la nave central encontramos el pórtico de entrada y el Altar Mayor, y está dividida por arquerías de medio punto sobre pilares rectangulares con impostas. Por su parte, las dos naves laterales se unen para conformar el transepto perpendicular. Toda esta estancia está decorada con un zócalo de cerámica regionalista de mediados del siglo XX, que alude a las distintas hermandades del municipio. En el Altar Mayor, sobre los restos de un capitel visigótico, se encuentra la exquisita imagen de Nuestra Señora de las Mercedes Coronada, Patrona de Bollullos Par del Condado. Se trata de una talla anónima que se encuadra entre los siglos XVI y XVII y que sufre una importante remodelación del escultor Marcelino Roldán Serrallonga en 1760, quien realiza el actual Niño Jesús. En cuanto al aspecto exterior del templo, inspirado en el estilo arquitectónico conventual benedictino, se flanquea en su fachada blanca por una torre-campanario en el lateral derecho.

 La Ermita se rodea por un espacio parcelado en su exterior que dispone de un parque infantil, un monumento de cruz de forja de finales del siglo XIX para el peregrinaje y un caserío donde reside el ermitaño encargado de los cuidados del lugar. Éste es un enclave en el que se realizan continuas actividades, como el día de “Todos con la Madre”, todas ellas destinadas a aumentar, conservar y fortalecer el cuidado de uno de los tesoros más preciados del municipio: su Patrona.

Capilla de Nuestra Señora de la Misericordia

La existencia de un Hospital de la Misericordia sobre el siglo XVI dio paso a la creación de una hermandad en torno a la devoción al Santísimo Cristo Atado a la Columna y María Santísima de la Misericordia, cofradía muy popular por la figura de los sayones (verdugos romanos que iban azotando al Cristo), que recibían todo tipo de insultos. En los paramentos se exponía un interesante Vía Crucis de cerámica sevillana. La capilla, destruida en 1976, obligó a sus titulares a “refugiarse” durante algunos años en la capilla de Nuestro Padre Jesús, para disfrutar de una capilla propia en 1990, situada en Calle Linos, donde fue acogida con gran ilusión por todo el barrio.

La nueva capilla, bendecida el 1 de abril de 1990, fue construida por Juan Acosta Faraco.

Es un edificio rectangular, cubierto con cielo raso, precedido de un atrio. En 1993, el arquitecto D. José Manuel Ramos Olivares proyectó la portada, como puerta adintelada coronada por una espadaña de dos vanos superpuestos. En ella, reside la antigua Hermandad de la Misericordia, fundada en el siglo XVI, que tuvo Hospital y Capilla propia en la actual Plaza del Sagrado Corazón de Jesús.

El Cristo Atado a la Columna (1’64 m.), de autor anónimo, fue retallado por Rafael Barbero Medina en 1950, y restaurado en 1991 por Francisco Berlanga de Ávila. La imagen de la Virgen de la Misericordia (1’65 m.), fue realizada por Manuel Vergara Herrera en 1953.

En los paramentos se expone un interesante Vía Crucis de cerámica sevillana. Tiene asimismo una imagen pequeña de la Virgen del Carmen, de un taller valenciano del siglo XIX. Del convento del Corpus Christi de Córdoba procede la imagen de Santo Domingo de Guzmán, del siglo XVIII. Además de un lienzo de la misma centuria en el que figura la Virgen entregando el rosario a Santo Domingo..

Capilla de Nuestro Padre Jesús

Esta capilla venera las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima del Pasmo, San Juan Evangelista, Nuestra Señora del Socorro y Nuestro Padre Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén. Hay constancia de su existencia desde el siglo XVIII. 

Tiene dos naves. La principal, con artesonado mudéjar con tirantes, comunica con la capilla mayor. La nave lateral se cubre con techumbre de colgadura. La solería de toda la ermita es de mármol blanco y gris, de Cártama, obrado por D. Francisco Jiménez Bocanegra en 1886.

En su interior se conservan dos retablos barrocos y varios lienzos datados entre los siglos XVIII y XIX. El retablo que preside la capilla mayor se trata de una notable obra sevillana del último cuarto del siglo XVIII, del entorno de D. Bernardo Simón de Pineda. Ocupa la hornacina central el titular de la capilla, Nuestro Padre Jesús Nazareno (1’70 m.), obra de D. Antonio Castillo Lastrucci, de 1938.

En las repisas laterales aparecen San José con el Niño, según iconografía Roldanesca del siglo XVIII y la Virgen del Socorro (0’86 m.), imagen de candelero de hacia 1600.

En la pared del lado de la Epístola se puede observar un retablo con decoración floral pictórica del siglo XVIII. La hornacina central está ocupada por la imagen de la Virgen del Pasmo, obra de Antonio Castillo Lastrucci.

A los pies de la nave principal se alza un retablo recompuesto con elementos de hojarasca y rocalla del siglo XVIII.

Parroquía María Auxiliadora

Esta parroquia, inaugurada el 20 de junio de 1967, se construyó como fruto de la fuerte devoción suscitada en Bollullos hacia María Auxiliadora. El edificio, obra del arquitecto D. Jesús Gómez Millán, es de una sola nave con paramentos de ladrillo visto y testero frontal cóncavo, en ángulo obtuso. El perfil de la cubierta adopta la forma de dientes de sierra. Está precedida de un atrio, que comunica a la izquierda con la sacristía y por la derecha con el despacho parroquial.

Preside el presbiterio un Cristo Crucificado (1’95 m.), Cristo del Amor, realizado por D. José Lemus García en 1967. A la derecha se puede observar una imagen de San José con el Niño, obra de serie; y en el centro, la imagen de la titular de la parroquia, María Auxiliadora (1’68 m.), de Joaquín Moreno Barb. En el costado del Evangelio hay un interesante Vía Crucis firmado por J. Lemus y labrado en 1967 en piedra artificial blanca. En el costado epistolar hay un lienzo de la Virgen de las Mercedes, de Fernando Carrasco Ferreira.

Iglesia de Santiago Apóstol

La Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol es, sin duda, el edificio religioso más representativo y querido por los vecinos de Bollullos Par del Condado. Declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2007, esta iglesia es un auténtico testigo de la historia del municipio, ya que sus orígenes se remontan al siglo XIV. Existen documentos que ya hacen referencia a su existencia en el año 1361, lo que da muestra de su antigüedad y relevancia histórica.

El actual templo fue edificado durante la Baja Edad Media y, desde entonces, ha sufrido numerosas transformaciones y mejoras que han contribuido a su valor arquitectónico y patrimonial. Posee una planta de tres naves, separadas por arcos y columnas, con techumbres de madera en su parte central y una capilla mayor abovedada, que destaca por su belleza y solemnidad.

Durante el siglo XVIII, y tras los graves daños sufridos por el terremoto de Lisboa de 1755, la iglesia fue objeto de una importante restauración dirigida por el arquitecto Antonio Matías de Figueroa, una figura destacada del barroco andaluz. Gracias a su intervención, el templo adquirió su imagen actual, en la que se fusionan elementos del arte mudéjar con los del llamado “barroco triunfal”, típico de la arquitectura andaluza de la época.

Uno de los elementos más singulares del edificio es su torre, compuesta por un cuerpo principal (caña), cuerpo de campanas y chapitel. El fuste presenta un ritmo ascendente muy característico, remarcado por paneles y salientes en forma de pilastras. En su parte central se abren tres pequeños vanos y, más arriba, un balcón con antepecho de hierro forjado, que añade un toque elegante y señorial.

La torre alberga cuatro campanas, cada una con su nombre y fecha de fundición, que narran parte de la historia del pueblo.

Hacienda Torralba

La Hacienda Torralba, situada en las proximidades del casco urbano de Chucena, es una finca de origen medieval que adquirió su nombre actual en el siglo XVIII. Históricamente, perteneció al Marqués de las Torres y cuenta con una pequeña capilla, así como una notable colección de memorabilia taurina.

La hacienda abarca aproximadamente 408 hectáreas dedicadas al cultivo de girasol, trigo y remolacha. Además, se encuentra en una encrucijada de caminos históricos, lo que resalta su importancia en el entramado de la caminería comarcal.

El edificio principal presenta la arquitectura típica andaluza, y cuenta asimismo con detalles que dan idea de su antigüedad, difícil de fechar, como pueden ser la torre almenada y la alberca, ambas posiblemente árabes. Las distintas dependencias giran alrededor de un gran patio central.

Tras el portón, por el que se accede al patio de labor, queda a la derecha la portada de la zona de vivienda, sobre la que campea el escudo de los Pérez de Guzmán. Este es un pequeño azulejo con la fecha de 1927 alude, sin duda, a una profunda remodelación y decoración del cortijo. En efecto, por todas partes apreciamos azulejos sevillanos y piezas de cerámica de aquella época. En un ángulo del patio se levanta una torre almenada o mirador, marcando un signo de nobleza o de poder.

Una vez que se accede al interior de la misma, hay que sobrepasar una segunda puerta, ubicada a la derecha de la principal, para entrar en las dependencias señoriales. Sobre esta segunda puerta se encuentra un azulejo heráldico, perteneciente a los Pérez de Guzmán, parientes de los Condes de Niebla. Contó en el pasado con una sala de armas, en la actualidad muy diezmada. Según cuenta la leyenda, albergó el legendario puñal que mató a Pedro I “el Cruel”, empuñada por su hermano Enrique de Trastámara.

Una pequeña capilla se encuentra en el extremo contrario a la torre, junto a unos salones decorados con temas taurinos. Es de planta cuadrangular, cubierta con techo raso. La preside un retablito decimonónico, en cuya hornacina acristalada se expone un Niño Jesús Salvador, en madera policromada, de principios del siglo XVII. Viste túnica roja con decoración de ces contrapuestas y fimbrias doradas, con pequeña estampa floral. Su actitud itinerante hace que presente la cruz como lábaro, en primer plano. Sobre su cabeza, de ondulante cabellera, muestra las tres potencias. En los paramentos laterales, varios azulejos de temas religiosos.

Desde el punto de vista arqueológico, el entorno de la Hacienda Torralba ha sido objeto de prospecciones que han revelado restos de ocupaciones romanas y medievales islámicas. Se han encontrado materiales cerámicos y constructivos que indican la existencia de una villa rústica romana, posteriormente reutilizada como asentamiento rural islámico.

Actualmente, la Hacienda Torralba forma parte de la ruta de las haciendas de Chucena, un itinerario turístico que permite conocer el patrimonio agrícola e histórico de la zona.

La Cruz Chiquita

Como un posible mudo testigo de un primitivo asentamiento, queda este humilde monumento.

Sobre una rústica sillería de piedras se levanta un pilar de ladrillos en el que aparece un pequeño azulejo del que hoy solo quedan restos que lo hacen ilegible por completo, rematado por una sencilla cruz de Caravaca.

Su mismo nombre puede indicar la existencia de otra cruz de mayor tamaño de la que no hay constancia. Pudiéramos considerar esta cruz como un lugar sagrado, hecho muy frecuente en la Edad Media, por ser quizás, cruce de caminos o lugar de peregrinación, oratorio o terreno propicio para la celebración de distintos actos religiosos.

Lamentablemente, este único vestigio de la Chucena del siglo XIII, ha sido muy retocado en siglos posteriores. La pirámide superior escalonada, el mismo azulejo o el pescante con farol y carrillo así lo demuestran.

Además, justo detrás de este sencillo monumento, envolviendo al depósito del agua instalado en otras décadas, se ha levantado un edificio novedoso, con elementos propios de pasado histórico, que albergará también una zona de mirador, para poder contemplar, desde el punto más alto del municipio, sus viñedos y otras zonas naturales, así como apreciar otra vista urbanística de la población.