La Hacienda Torralba, situada en las proximidades del casco urbano de Chucena, es una finca de origen medieval que adquirió su nombre actual en el siglo XVIII. Históricamente, perteneció al Marqués de las Torres y cuenta con una pequeña capilla, así como una notable colección de memorabilia taurina.
La hacienda abarca aproximadamente 408 hectáreas dedicadas al cultivo de girasol, trigo y remolacha. Además, se encuentra en una encrucijada de caminos históricos, lo que resalta su importancia en el entramado de la caminería comarcal.
El edificio principal presenta la arquitectura típica andaluza, y cuenta asimismo con detalles que dan idea de su antigüedad, difícil de fechar, como pueden ser la torre almenada y la alberca, ambas posiblemente árabes. Las distintas dependencias giran alrededor de un gran patio central.
Tras el portón, por el que se accede al patio de labor, queda a la derecha la portada de la zona de vivienda, sobre la que campea el escudo de los Pérez de Guzmán. Este es un pequeño azulejo con la fecha de 1927 alude, sin duda, a una profunda remodelación y decoración del cortijo. En efecto, por todas partes apreciamos azulejos sevillanos y piezas de cerámica de aquella época. En un ángulo del patio se levanta una torre almenada o mirador, marcando un signo de nobleza o de poder.
Una vez que se accede al interior de la misma, hay que sobrepasar una segunda puerta, ubicada a la derecha de la principal, para entrar en las dependencias señoriales. Sobre esta segunda puerta se encuentra un azulejo heráldico, perteneciente a los Pérez de Guzmán, parientes de los Condes de Niebla. Contó en el pasado con una sala de armas, en la actualidad muy diezmada. Según cuenta la leyenda, albergó el legendario puñal que mató a Pedro I “el Cruel”, empuñada por su hermano Enrique de Trastámara.
Una pequeña capilla se encuentra en el extremo contrario a la torre, junto a unos salones decorados con temas taurinos. Es de planta cuadrangular, cubierta con techo raso. La preside un retablito decimonónico, en cuya hornacina acristalada se expone un Niño Jesús Salvador, en madera policromada, de principios del siglo XVII. Viste túnica roja con decoración de ces contrapuestas y fimbrias doradas, con pequeña estampa floral. Su actitud itinerante hace que presente la cruz como lábaro, en primer plano. Sobre su cabeza, de ondulante cabellera, muestra las tres potencias. En los paramentos laterales, varios azulejos de temas religiosos.
Desde el punto de vista arqueológico, el entorno de la Hacienda Torralba ha sido objeto de prospecciones que han revelado restos de ocupaciones romanas y medievales islámicas. Se han encontrado materiales cerámicos y constructivos que indican la existencia de una villa rústica romana, posteriormente reutilizada como asentamiento rural islámico.
Actualmente, la Hacienda Torralba forma parte de la ruta de las haciendas de Chucena, un itinerario turístico que permite conocer el patrimonio agrícola e histórico de la zona.