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Templo de Alcalá de la Alameda

La Ermita de la Divina Pastora, también conocida como Templo de Alcalá de la Alameda, es un destacado ejemplo del patrimonio histórico y religioso de Chucena. Su origen se remonta al siglo XV, cuando se erigió como Parroquia de la Purísima Concepción y Santa Ana en la aldea de Alcalá de la Alameda, según consta en el Libro Blanco de la Catedral de Sevilla de 1411. 

El edificio actual fue construido entre 1773 y 1781 por el maestro mayor de obras del Arzobispado de Sevilla, Ambrosio de Figueroa, y su hijo. Esta nueva iglesia, de menores dimensiones que su antecesora, fue necesaria debido a los daños sufridos por el terremoto de Lisboa de 1755. 

Con el progresivo despoblamiento de Alcalá de la Alameda en el siglo XIX, el templo cayó en desuso y deterioro. En 1779, su estado ruinoso obligó a una reforma inmediata, que concluyó en 1781, otorgándole su actual impronta barroca y renacentista. 

Entre 1957 y 1958, se sometió a una nueva restauración gracias a la figura clave Fray Jacinto de Chucena, fraile capuchino natural de esta localidad. Este, ante el ultimátum dado por el entonces obispo de Huelva, D. Cantero Cuadrado, de proceder a la venta del edificio si no se restauraba, decidió acometer la difícil empresa. Para ello, fue ayudado por todos los habitantes del municipio, quienes con su dinero o con su trabajo, contribuyeron a que la restauración de la Ermita de la Divina Pastora se llevara a cabo con éxito. Esto es lo que hace que la población chucenera se sienta tan orgullosa de este templo. Los restos de Fray Jacinto de Chucena descansan, merecidamente, en el templo por expreso deseo del pueblo desde el 1 de abril de 1973. En 2001, se erigió una estatua en su honor en el exterior del edificio. .

Desde entonces, el templo está dedicado a la Divina Pastora, aunque oficialmente mantiene su antigua advocación. Preside la capilla una imagen de la Divina Pastora, esculpida por Juan Martínez Cerrillo en 1960. 

El templo presenta una única nave con crucero, capilla mayor y sacristía. El cuerpo principal se cubre a dos aguas, el crucero a cuatro y la capilla mayor a tres, todo con teja curva. En las capillas laterales se encuentran pinturas de temática religiosa de factura popular. La portada principal, a los pies del templo, está conformada por un arco de medio punto flanqueado por pilastras dobladas y cajeadas, que soportan un entablamento con frontón triangular doblado y partido sobre cuyas vertientes lucen sendos jarros. En su centro se abre un óculo inscrito en un recuadro moldurado con orejetas y penacho mixtilíneo, que enlaza con el pinjante ubicado bajo el vértice superior de la fachada. El inferior presenta dos arcos de medio punto, entre tres pilastras que soportan un entablamento condecoración de triglifos y un frontón partido. El cuerpo superior es semejante al inferior, pero de un solo vano con campana y frontón curvo, rematado con una cruz de cerrajería entre dos jarrones de azucenas. Su única nave se cubre con bóveda de cañón sobre cinco arcos fajones con pinjantes. El crucero ostenta en el centro una media naranja sobre pechinas. Ante la Iglesia se abre una plaza en la que se ubica un monumento en homenaje y recuerdo del fraile capuchino que tanto hizo por esta localidad.

La Ermita de la Divina Pastora es un símbolo de la fe y la perseverancia de los habitantes de Chucena, y un testimonio vivo de su patrimonio histórico y cultural.

Iglesia de nuestra Señora de la Estrella

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Estrella es una construcción de estilo renacentista que, aunque sus orígenes se remontan al primer tercio del siglo XVIII, fue ampliamente remodelada en el último tercio de esa misma centuria.

En el año 1722, el Cabildo Catedral de Sevilla, como patrono del templo, acordó ampliar la antigua iglesia, para lo cual encargó al arquitecto Diego Antonio Díaz la redacción de los planos y condiciones de la obra. Posteriormente, se confió su ejecución al maestro Andrés de Silva, con un plazo estimado de un año, aunque la mayor parte del edificio actual se levantó más tarde.

El templo presenta planta de cruz latina, con una sola nave, crucero apenas insinuado y capilla mayor de testero plano. Mide 30,5 metros de largo por 8,4 metros de ancho. La cubierta de la nave es a tres aguas con tejas curvas, y en el exterior destacan tres portadas sencillas: la principal, situada a los pies del templo, y dos laterales enfrentadas en el tercer tramo de la nave.

La fachada principal se corona con una elegante mansarda flanqueada por dos pináculos angulares y rematada por un vibrante frontón triangular adornado con cinco jarros de cerámica blanca. La portada principal, de líneas sobrias, está formada por un arco de medio punto con rosca moldurada, imposta y clave destacada, flanqueado por pilastras cajeadas y rematado por un frontón triangular partido, con pináculos y el escudo del Cabildo Catedral en el centro.

A ambos lados del cuerpo principal se adosan la capilla bautismal y la del Cristo. Las portadas laterales repiten el esquema de la principal, con arco de medio punto, pilastras cajeadas, entablamento sencillo y frontón triangular. El crucero, sin cúpula y poco destacado exteriormente, se cubre con una techumbre a cuatro aguas con tejas árabes.

La torre campanario sigue la estética inspirada en la Giralda, típica de la Baja Andalucía del siglo XVIII. Su base es sencilla, mientras que el cuerpo de campanas se organiza en dos niveles decrecientes, de diseño similar.

El interior del templo alberga un imponente Retablo Mayor barroco, considerado uno de los más destacados del Condado de Huelva. Fue realizado en 1788 por el maestro Julián Giménes y responde a un programa iconográfico de carácter mariano. El retablo, de 10,5 metros de altura por 8,4 de ancho, se estructura en banco, cuerpo principal con tres calles separadas por cuatro estípites y dos intercolumnios, y un ático semicircular profusamente decorado con rocallas y motivos propios del último barroco. En el centro se encuentra el camarín que acoge la venerada imagen de Nuestra Señora de la Estrella, una talla del siglo XVI, patrona de Chucena y titular del templo.

Junto a este retablo, destacan también otras obras escultóricas de gran valor, como la imagen del Cristo de Burgos, una talla del siglo XVI que conserva el característico faldón gótico a modo de paño de pureza, y una imagen coetánea de la Virgen de los Dolores.

En 1973, la iglesia fue objeto de una importante restauración que incluyó la consolidación de las bóvedas, el arreglo de la cubierta, la escalera de la torre y la recuperación de su patrimonio artístico. La intervención fue dirigida por el arquitecto Ricardo Anadón Frutos y ejecutada por el maestro de obras local Manuel Gutiérrez León.

En 2015-2016 vuelve a realizarse una nueva reforma, consistente en la colocación del nuevo enlosado y zócalo de mármol, reforma del presbiterio, pintado interior y realización de nuevos retablos para las imágenes de San José y la Inmaculada. Finalmente, en los últimos años, se han colocado nuevas campanas y vidrieras y se ha reformado la sacristía, además del pintado exterior.

Ayuntamiento de Chucena

El Ayuntamiento de Chucena constituye uno de los elementos más representativos del centro urbano, tanto por su valor simbólico como por su singularidad arquitectónica. Es un bello ejemplo de arquitectura sevillana. El actual edificio fue inaugurado en 1944 y construido sobre un edificio anterior, de 1888. El interior fue reformado en 1987, siendo la fachada finalmente concluida en 2006

Su fachada, obra de D. Joaquín Guzmán Tirado, presenta una armoniosa composición de elementos clásicos, desarrollándose horizontalmente, con ventanas de arco de medio punto, flanqueadas por pilastras cajeadas en ladrillo moldurado, rematadas por frontones y decoradas con elementos de azulejería. El templete del reloj, cubierto con bóveda semiesférica y rematado por veleta, pone el acento vertical y el simbolismo del poder a este edificio.

En el mismo eje se abre el balcón principal, de antepecho mixtilíneo, elemento arquitectónico que expresa la función representativa y, a la vez, directiva de la corporación municipal. Entre la puerta principal y el campanario se encuentran el reloj del Ayuntamiento y el balcón principal, donde ondean airosamente las banderas de la Unión Europea, España, Andalucía y Chucena.

Del edificio anterior subsiste la campana del reloj, que se denomina «Enriqueta», en la que fueron inscritos los nombres de la Corporación Municipal de 1888.

La fachada actual se inauguró el 2 de febrero de 1944. El edificio en su interior, en cambio, fue renovado totalmente en 1987, según proyecto de José Garduño Vallecillo, de 1984. En su interior se encuentra el Archivo Municipal, donde se guarda toda la información relacionada con la localidad.

En 2003, se procede a la compra de la planta superior del edificio aledaño, quedando incorporada al edificio consistorial. Y en 2006, se culmina la fachada, quedando completamente simétrica, utilizándose los mismos materiales de entonces.

Situado en la céntrica Plaza de Andalucía, el Ayuntamiento no solo es sede de la administración local, sino también un referente del patrimonio arquitectónico de Chucena, y uno de los elementos más fotografiados por quienes visitan el municipio.

Chucena

Monumentos conmemorativos de Hinojos

La Ruta de los Monumentos Conmemorativos de Hinojos propone un recorrido por distintos espacios del municipio donde el arte público se convierte en testimonio de la historia local, la devoción religiosa, la identidad cultural y los valores compartidos por sus vecinos. Comienza en el centro urbano, en la plaza Príncipe de Asturias, donde se alza el monumento a Diego Franco Izquierdo, vecino ilustre que, con su legado de tierras y recursos económicos, contribuyó al bienestar del pueblo y cuyo gesto de generosidad sigue vivo en la memoria colectiva de Hinojos. Esta obra es de Martín Lagares.

Muy cerca, en una de las vías principales, se encuentra el Monumento a la Paz, de 2006. Esta pirámide de cuatro lados de Francisco Talavera representa el cambio de la dictadura a la democracia. La ruta continúa hasta la Calle Ntra. Sra. de la Soledad, donde se sitúa el monumento a Santa Ángela de la Cruz, inaugurado en 2011. Obra del escultor Martín Lagares, fue promovido por la Hermandad del Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de la Soledad como muestra de la profunda devoción del municipio hacia esta santa sevillana.

Atravesando la Plaza de España, en la confluencia de Calle La Fuente con la Calle Manuel Rubio Díaz, nos encontramos el monumento al Sagrado Corazón de Jesús, de 2023.

Si nos dirigimos hacia El Valle, se alza el monumento en honor a la Virgen de la Esperanza, Divina Pastora de las Almas, de la hermandad de Vera+Cruz y Esperanza. El monumento, hecho con mármol crema marfil envejecido, fue  realizado por Mármoles del Nido.

El siguiente punto de interés nos lleva al cementerio municipal, donde el mismo escultor firmó en 2014 la figura del Ángel Custodio. Esta obra fue concebida como homenaje a quienes descansan en este camposanto y como símbolo de consuelo para sus familias, que encuentran en esta imagen una representación serena de la esperanza. La ruta se dirige después a la entrada del recinto ferial, donde se erige el monumento a “El Fanega”, caballo marismeño que representa el prototipo de esta raza autóctona tan vinculada a las faenas del campo y al entorno de Doñana. La escultura, de Pedro Germán Casado, ensalza la fortaleza, nobleza y resistencia de un animal que forma parte inseparable del paisaje y la cultura local.

El recorrido culmina en uno de los accesos principales de la localidad, donde se levanta el Obelisco de Hinojos, donde se representa en los bajorrelieves de la parte inferior los trabajos tradicionales y lo corona el escudo del municipio. 

La ruta, accesible y adecuada para todos los públicos, ofrece una visión cercana del patrimonio escultórico de Hinojos y una forma distinta de descubrir la esencia del pueblo a través de sus monumentos más simbólicos.

Iglesia de Santiago el Mayor

Entre los edificios más emblemáticos de Hinojos destaca la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor, declarada Bien de Interés Cultural por su valor arquitectónico, artístico e histórico. Es uno de los mejores ejemplos conservados del gótico mudéjar sevillano del siglo XV, y representa fielmente el estilo que caracterizaba a las iglesias andaluzas antes del terremoto de Lisboa de 1755 y de la posterior proliferación de torres campanario.

El templo presenta planta basilical de tres naves cubiertas con armadura de madera de tradición mudéjar, y su portada principal, de estilo ojival, muestra un arco apuntado y abocinado, cuya última arquivolta, tallada en piedra con motivos en punta de diamante, se combina con ladrillos bicromos que le confieren un singular valor estético.

El interior de la iglesia alberga un destacado conjunto de obras escultóricas y pictóricas que abarcan varios siglos. Entre ellas, sobresalen tallas del siglo XVI del círculo de Juan Bautista Vázquez el Viejo y Jerónimo Hernández, así como otras del siglo XVII atribuidas a escuelas vinculadas a Martínez Montañés y Pedro Roldán. También se conserva una valiosa tabla del siglo XVI que representa la «Incredulidad de Santo Tomás», pintada por Alejo Fernández. Detrás del retablo mayor, enmarcado en un arco apuntado y rehundido, se puede admirar un fresco del siglo XV que representa a Santiago el Mayor en la batalla de Clavijo, imagen titular del templo y patrón de la localidad.

Uno de los episodios históricos más relevantes vinculados a esta iglesia tuvo lugar el 24 de noviembre de 1490, cuando los Reyes Católicos pernoctaron en su interior durante su viaje hacia Palos de la Frontera, procedentes del antiguo camino de Mures, actual Villamanrique de la Condesa.

La sacristía conserva un importante conjunto de orfebrería religiosa: cálices, portapaces y una cruz parroquial de plata datada en 1641, obra de Pedro Sánchez y restaurada en 1695 por Juan Laureano de Pina. También destaca un crucifijo de bronce dorado, atribuido al círculo de Francisco de Alfaro, hacia 1585.

En la actualidad, la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor acoge la sede canónica de varias hermandades y agrupaciones religiosas de Hinojos: la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, la Hermandad Sacramental, la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío y la Agrupación de Fieles y Devotos de Santiago Apóstol, que mantienen viva la tradición y la espiritualidad de este lugar.

Ermita del Valle

La Ermita de Nuestra Señora del Valle, situada a las afueras del casco urbano de Hinojos, es uno de los templos con mayor historia y valor devocional del municipio. Ya en 1582 aparece documentada con la doble advocación de San Sebastián y Nuestra Señora del Valle. En esa misma fecha se constata que acogía la sede de la Cofradía de la Sangre de Jesucristo, conocida hoy como la Hermandad de la Vera+Cruz.

Su estructura arquitectónica responde al estilo mudéjar propio del siglo XV, con elementos que reflejan la transición hacia formas renacentistas. A lo largo de los siglos, la ermita ha sido testigo de un uso compartido entre dos hermandades: la de Nuestra Señora del Valle y la de la Vera+Cruz. Este uso común quedó formalizado el 4 de abril de 1773 mediante un acuerdo de conservación y, en la actualidad, se rige por decreto episcopal de fecha 11 de febrero de 1985.

En el altar mayor se venera a la Patrona de Hinojos, la Virgen del Valle, una imagen de candelero datada en el siglo XV, de estilo gótico, restaurada en el siglo XX por los escultores Sebastián Santos y Juan Manuel Miñarro. La talla del Niño Jesús que la acompaña es del siglo XVIII. La tradición cuenta que fue esta imagen la que veneró el rey Alfonso X el Sabio tras la reconquista de Hinojos. A los pies de la ermita pueden contemplarse dos antiguas banderas, conservadas en vitrinas, que hacen referencia a este hecho y que podrían explicar el origen del nombre del municipio, ya sea por esta leyenda o por la abundancia de la planta del hinojo en la zona. La ermita fue restaurada por el arquitecto Aurelio Gómez Millán en 1955.

Las dos capillas laterales están ocupadas por la Hermandad de la Vera+Cruz. En ellas se encuentran las imágenes titulares: el Cristo de la Vera+Cruz, una talla del siglo XVIII de influencia gaditano-genovesa, y la Virgen de la Esperanza, obra de Gabriel de Astorga fechada en 1864. Ambas imágenes se custodian en retablos realizados por el escultor Joaquín Moreno Daza en 1961. Además, pueden admirarse dos cruces procesionales de gran valor: una cruz de madera dorada de origen inmemorial y otra de plata, realizada a principios del siglo XX.

El interior del templo se adorna con pinturas del siglo XIX que contribuyen a enriquecer el patrimonio artístico y espiritual de esta ermita, que sigue siendo lugar de culto, encuentro y tradición viva para los hinojeros y hinojeras.

Ermita de la Soledad

La Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, situada en el casco urbano de Hinojos, constituye uno de los enclaves religiosos y patrimoniales más destacados del municipio. Sus orígenes se remontan a un antiguo hospital de mendicantes vinculado a la Orden de Santiago, lo que le confiere un especial valor histórico y espiritual.

Ya en el año 1710 se tiene constancia de la veneración a la Virgen Dolorosa en su capilla. En su arquitectura exterior se conserva como testimonio de su construcción original una portada lateral del siglo XVII, elemento de gran interés artístico y patrimonial.

El interior de la ermita acoge un retablo mayor realizado en 1966 por el escultor onubense Antonio León Ortega, en el que se encuentran varias imágenes de notable valor: la Virgen de la Soledad, imagen de candelero del siglo XVII, atribuida al círculo de Pedro Roldán: el Cristo Yacente, talla anónima del mismo siglo; y el Cristo Resucitado y Santa María Magdalena, esculturas del siglo XVIII que enriquecen el conjunto devocional.

 

La ermita también destaca por su importante colección pictórica, que combina obras clásicas y contemporáneas, como una copia del lienzo “Descanso en la huida a Egipto con Santos” de Rubens, conservado en el Museo del Prado, realizada en 1896 por el pintor A. Silvera; o una magnífica reproducción del Murillo del Hospital de la Caridad de Sevilla. Además, se pueden observar pinturas contemporáneas de artistas locales, como Francisco Talavera Lozano (La Virgen con el Cristo en brazos) y Eduardo Barrera Naranjo (Versión sobre la Coronación de la Virgen de Velázquez, situada en el ático del retablo). Asimismo, alberga un un Vía Crucis de María Gracia Ortega y un tríptico dedicado a Santa Ángela de la Cruz en el presbiterio, así como un ciclo de pinturas alegóricas sobre las letanías de la Virgen y la Resurrección en el techo de la capilla, obra del artista hinojero Juan Romero de la Rosa.

La última gran intervención de conservación y mejora de la ermita se realizó en el año 2004, otorgándole su configuración actual.

Este espacio sacro, que aúna fe, historia y arte, es escenario principal de las celebraciones más importantes de la Semana Santa hinojera y lugar de encuentro para la devoción mariana de sus vecinos y visitantes.

Barrio del Cerrillo

Una parte de especial belleza dentro del pueblo de Hinojos es el barrio de El Cerrillo, rincón típicamente andaluz con bonitos patios con naranjos y fuentes, casas blancas encaladas, naranjos, geranios, rejas andaluzas pintadas de colores vivos…

El barrio del Cerrillo es un buen ejemplo de conjunto de caserío típico andaluz, hogar de trabajadores del campo en este pueblo especialmente dedicado al aprovechamiento agrícola y forestal del entorno.

Sus construcciones, modestas, cuentan con una sola planta en estructura de galería. Normalmente también disponen de patio con naranjos que impregnan con su olor a azahar la primavera hinojera.

Este es uno de los barrios más antiguos del pueblo. Pero en lo que sí que no tiene competidor es en belleza popular, tal que parece más un decorado de cine que casas realmente habitadas.

Situado en una zona céntrica de la localidad, es tranquilo, por lo que invita a un agradable paseo como punto de partida para conocer Hinojos.

Sus placitas, con los troncos de los árboles encalados, llaman al descanso en la sombra estival, cuando el sol azota sin compasión todo el Condado.

A veces la belleza no tiene que ser majestuosa, es digna con su humildad, atrapa con su sencillez popular. Aquí, en el Cerrillo, usted se sentirá como en casa. Aproveche la ocasión para hacer amigos, algo que le gusta mucho a los hinojeros.

Hinojos