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Capilla de la Santa Cruz de la Victoria de Cristo

En la calle Andalucía tiene su ubicación la actual “Capilla de la Santa Cruz de la Victoria de Cristo”, data del año 1985, siendo la herencia de los montajes efímeros de anteriores edificios que en tiempos anteriores a esta fecha dieron cobijo a la Santa Cruz de la Victoria de Cristo.

Dicho edificio, rematado por una espadaña y terminado con una cúpula coronada por la Santa Cruz, presenta el más puro estilo barroco andaluz, palpable en la azulejería de su fachada y en la disposición arquitectónica de los elementos que la componen. En su interior alberga a la Santa Cruz de la Victoria de Cristo y una reliquia del Sagrado Lignum Crucis. Con una decoración barroca en su totalidad, dispuesta en tres retablos; mezcla la tela, los cordoncillos y el trabajo esmerado de la misma, con las piezas en pan de oro y los remates en orfebrería.

Cabe destacar sus pinturas murales, hecho por el que esta capilla toma gran relevancia, obra del pintor D. Antonio Segovia, y que data del año de 1988. En la cúpula está representada a base de óleos murales, toda la pasión de Nuestro Señor Jesucristo rematada en sus pechinas por los cuatro Evangelistas, dando paso al cuerpo central del zaguán, una bóveda de cañón que representa la Victoria de la Cruz de Cristo.

Ermita de San Isidro Labrador

En una pequeña colina entre trigales, girasoles y olivares, en la milenaria Aldea de Tujena, se levanta su blanca y resplandeciente ermita, donde se encuentra el santo patrón de los agricultores, bendiciendo los ricos campos paterninos, al olor del tomillo y el romero de su cercana serranía. Alrededor de ella se celebra la romería de San Isidro desde 1955. 

En su interior, en el altar mayor, se encuentra la imagen de San Isidro, estando a sus lados sendas imágenes de la Virgen del Carmen y del Sagrado Corazón de Jesús. También existe en la actualidad, en el interior de la ermita, una imagen dolorosa, obra del imaginero local José Guzmán Vázquez, bajo la advocación de la Santísima Virgen de la Esperanza. En su exterior, su campanil revolotea jubilosa en su alegre espadaña anunciando sus fiestas.

Capilla del Gran Poder

La Capilla de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder es un destacado ejemplo de arquitectura religiosa neoclásica en Paterna del Campo. Se encuentra adosada a la cabecera de la Iglesia Parroquial de San Bartolomé, en pleno centro histórico del municipio.

Su planta cuadrada y bóveda de nervadura reflejan la sobriedad y elegancia propias del estilo neoclásico. La fachada presenta un arco de medio punto, característico de este estilo arquitectónico. En su interior se venera la imagen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, una talla anónima que, según algunas fuentes, podría ser fruto de la remodelación de un antiguo Cristo Resucitado de gran antigüedad.

La capilla es sede de la Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor, que realiza su estación de penitencia el Jueves Santo, destacando por la sobriedad de sus pasos y la devoción de sus cofrades.

Casa Cilla

La Casa Cilla de Paterna del Campo es un edificio de estilo barroco construido en el siglo XVIII. Fue adquirida por el Cabildo de la Catedral de Sevilla el 13 de agosto de 1770 para su uso como almacén de diezmos, donde se recogían los tributos en especie que los vecinos entregaban a la Iglesia. Esta función se evidencia en la presencia en su fachada del escudo del cabildo, formado por una Giralda y dos jarros de azucenas.

Se encuentra en una ubicación céntrica y estratégica de la localidad, junto a la iglesia de San Bartolomé y conserva su forma original del siglo XVIII. Actualmente, el edificio se emplea como casa rectoral y no está abierto al público para visitas.

Fuente de los Frailes

Se encuentra ubicada en los aledaños de los restos arqueológicos de la antigua ciudad de Tejada la Nueva, antigua fortaleza yerma de presumible origen púnico y que alcanzó gran esplendor en época romana y musulmana, llegándose a despoblar a mediados del siglo XVI.

En esta fuente encontramos restos de una piscina natatoria romana, correspondiente sin duda a una gran casa o domus romana, por lo que es conocida también como los “Baños de la Reina”, nombre atribuido al considerarse dicha villa residencia de Pompeya Plotina, Emperatriz de Roma, esposa del Emperador Trajano y que ciertas tradiciones medievales sevillanas la hacían natural de esta ciudad. Manaba agua hasta hace unos cuarenta años, cuando empezaron a proliferar los sondeos de pozos artesianos en sus alrededores y se secó. Se encuentra en terreno municipal, antiguo descansadero de ganado de la “Vereda de Carne” o de Niebla (ubicada sobre la antigua vía romana).

La Fontanilla

Esta singular fuente-abrevadero, que conocemos desde tiempo inmemorial como “La Fontanilla”, es una fuente artificial de agua, de origen árabe, construida con el sistema de irrigación, por medio de quanát, técnica persa consistente en una canalización de agua subterránea conectada a un pozo de succión y traída por los árabes.

En la actualidad, está construida toda de ladrillos y tiene forma de templete cubierto con bóveda semiesférica soportada por cuatro arcos de medio punto. Su pozo de succión está a unos 200 metros colina arriba, en dirección noreste. 

Esta fuente abrevadero de La Fontanilla está junto a la antigua vereda que unía Tejada con las poblaciones de Paterna, Benafique y Manzanilla, hoy carretera Paterna-Manzanilla, a unos 2 km. de la localidad.

Acueducto romano

La antigua ciudad de Tejada se ubicaba en un valle húmedo y fértil que contaba con numerosos manantiales. Es decir, se trataba de un valle de extrema vascularización hidráulica, circunstancias que pronto fueron aprovechadas por los romanos para el abastecimiento de agua para su gran ciudad, Itálica. El acueducto era necesario para llevar agua potable y de buena calidad a termas, edificios de espectáculos, fuentes, edificios públicos y algunos privados, establecimientos industriales y comerciales.

En Itálica ya existía un sistema de doble abastecimiento de agua potable en el siglo I d.C. El primero proviene del río Guadiamar y el segundo, supuestamente, de Tejada, construido en el siglo II d.C. en época adrianea. Nuevos hallazgos arqueológicos evidencian que proviene desde mucho más al Oeste, de las propias fuentes del “Alpizarejo”, aguas de muy buena calidad por la cercanía a la sierra. 

En una plazoleta de Paterna del Campo se ha reconstruido, a base de colocar las piezas provenientes del hallazgo arqueológico, un tramo de dicha conducción.

La tubería está formada por dieciocho piezas cúbicas, de aproximadamente 80 centímetros de lado, y que se encuentran empalmadas y ahuecadas unas con otras. Este tipo de piezas fue muy usada por los romanos para dar presión en sus conducciones.

Guarda bastante semejanza con los acueductos de Cádiz, de Pompeya y la conducción de agua de Jerusalén, o el Acueducto de Pátara (Turquía), ya que su construcción es de idéntica factura.

El castillo de Alpízar

El Castillo del Alpízar, distante a 5,5 km del núcleo urbano de Paterna del Campo, se encuentra en una mediana altura (cota 133 m.) dominando todo el valle del Campo de Tejada. Su origen es un verdadero enigma. Restos romanos, árabes y medievales aparecidos en este bello enclave y sus alrededores nos llevan a pensar que su origen se remonta a la más remota antigüedad.

Era una fortaleza que defendía una de las rutas más transitadas de la antigüedad. De sus inmediaciones partía el Acueducto Romano de Itálica, que  aún se puede contemplar.

Esta edificación posee planta trapezoidal, está flanqueada por cuatro torreones cuadrangulares en las esquinas (conservándose dos de ellos con almenas y merlones escalonados) y consta de un patio central o de armas adaptado a la residencia de los dueños en la actualidad. Hasta el siglo XVIII el castillo conservaba una quinta torre o “del homenaje”, junto a la puerta primitiva, una puerta de arco de herradura con vistas a Tejada. 

Tras la conquista castellana de estas tierras, el Castillo del Alpízar pasó a manos de los templarios y posteriormente, tuvo innumerables propietarios, comenzando por Juan Mathe de Luna (en 1291), camarero mayor de Sancho IV, hasta que el 7 de agosto de 1516 fue vendida a D. Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón, almirante y virrey de las Indias. La Catedral de Sevilla, los Pérez de Guzmán, los Zúñiga, los Duques de Medina Sidonia, Portocarrero y Medinaceli son instituciones y familias nobles por las que pasa en siglos posteriores la propiedad del mismo. En 1863, siendo su propietario José María Domínguez Cáceres, un rico hacendado de Paterna del Campo apodado “el rico andaluz”, se abre la puerta sur del castillo con doble arco de herradura. Los más recientes dueños han sido el Conde de Bustillo o los Hermanos Doblas de Paterna, hasta llegar a Emilio Panduro Cadaval, maestro cantero de Gerena que gestó su fortuna en la Exposición Iberoamericana de Sevilla en el año 1929, y que fue su último propietario, propiedad que aún en nuestros días está en manos de sus descendientes.

Ruinas de Tejada la Nueva

Son los restos de la muralla de la ciudad de Tejada que aún quedan. El amurallamiento de la ciudad tuvo una primera fase constructiva en época romana, aprovechando la ondulación de la colina sobre donde se asienta.

Actualmente, se puede apreciar a simple vista la existencia de diecisiete torres grandes y macizas, que poseían una elevada altura de al menos 15 metros, aunque es probable que existieran algunas más. También tenía tres puertas: la puerta de San Jorge al norte; la puerta de la Reina Mora, que daba entrada por el suroeste al camino que unía Paterna del Campo con esta plaza y la antigua calzada romana que venía desde el Algarve; y, por último, la puerta de Sevilla, que estaba ubicada al este. De la muralla apenas quedan vestigios, pero ha sido partícipe de importantes hechos históricos.

Fue Tejada, denominada en época romana como Tucci o Itucci, considerada patria de Pompeya Plotina, esposa del emperador Trajano, según ciertas tradiciones sevillanas. También la ciudad y su muralla, ahora bajo el nombre musulmán de Talyata sufrieron en el año 229 (843 d. C.) una definitiva derrota de los “Machus” (normandos o vikingos). Fue también durante esta época cuando se produce uno de los hechos más sonados del que fue escenario Talyata: era el año 622 (mayo-junio de 1225 d.C.), cuando los musulmanes sevillanos sufrieron una gran derrota en las llanuras de Talyata, a manos de los cristianos del Algarve. Y finalmente, tras la conquista de la ciudad por Fernando III el Santo, la ciudad pasa a ser conocida como Tejada, aunque continuó permaneciendo bajo poder musulmán y su reyezuelo o alcaide Hamet, que pasó a ser su tributario. Sería en el año 1253 cuando Alfonso X El Sabio la reconquistó definitivamente, pasando a manos cristianas. Tras un intento fallido de repoblación, a partir del siglo XVI, Tejada entraría en tal decadencia que caería en el olvido más absoluto, en beneficio de sus alquerías: Castilleja, Escacena y Paterna del Campo.

Iglesia parroquial de San Bartolomé Apóstol

La silueta del templo parroquial y de su esbelta torre domina el valle del “Campo de Tejada”. Situado en lo alto, sobre la plaza principal del pueblo, presenta al exterior el peculiar perfil de su torre fachada, a cuyos pies se abre su “Puerta del Perdón”.

Su origen constructivo es todo un enigma, aunque hay pinceladas que aclaran algo. Un manuscrito del año 1760, refiriéndose a Paterna, dice: “antes de la general pérdida de España, era ya población, según lo acredita la obra de su templo contemporáneo a los mismos muros de Texada”. En otra fuente escrita unos años más tarde, en el año 1773, se dice: “Después de ganada Paterna por el Santo Rey, se erigió la Iglesia Parroquial de San Bartolomé en el mismo sitio que ocupaba la Mezquita, aprovechándose la mayor parte como igualmente su atalaya”.

 

De igual modo, algunos detalles de su propia estructura actual como su elevada altura, la corpulencia de sus pilares interiores y contrafuertes exteriores, una techumbre totalmente abovedada o los numerosos detalles gótico-mudéjar que posee (con un ramillete de almenas que circundan el templo parroquial) podrían indicar que tras la conquista de estas tierras por Alfonso X El Sabio en el año 1253, este daría orden  de reconstruir la antigua mezquita con un fin tanto espiritual como defensivo. 

 

La presencia templaria en la zona del Campo de Tejada en los primeros años de la Reconquista está sobradamente contrastada. La fuerte devoción de estos “freires” o “Caballeros del Temple” al Apóstol San Bartolomé, podrían ser el origen del nombramiento del nuevo templo cristiano.

El terremoto de 1755 la destruyó parcialmente, procediendo a su reconstrucción al siguiente año. Estas obras fueron dirigidas por D. Pedro de Silva, Maestro de Obras de Arquitecturas y Aparejador Mayor del Arzobispado de Sevilla. En 1934 volvió a ser destruida por el incendio intencionado en los años convulsos anteriores a la contienda civil, siendo reconstruida nuevamente y conservándose así hasta nuestros días.

En su interior destacan dos imágenes, sobre todo por su antigüedad. Por un lado, la del Santísimo Cristo de la Misericordia, un crucificado de estilo gótico del segundo tercio del siglo XVI, de autor anónimo sevillano, presumiblemente atribuido a Bernardino Ortega.  Procesiona en la actualidad en el Paso del “Santo Entierro de Cristo”, en la noche del Viernes Santo, en la cofradía del mismo nombre. Por otro lado, la Imagen del Patrón San Bartolomé, talla de Jerónimo Hernández, maestro de Martínez Montañez, del año 1568. Posee un espléndido archivo con documentos que se remontan al  siglo XVI.