La Ruta Sierra Norte de Villalba del Alcor es un itinerario de unos 11 kilómetros de dificultad moderada que ofrece una experiencia única al combinar la riqueza agrícola del Condado de Huelva con los paisajes naturales de la sierra onubense. Este recorrido es ideal para quienes buscan adentrarse en entornos rurales y disfrutar de la biodiversidad local.
El trayecto comienza en la carretera hacia Berrocal, saliendo desde Villalba del Alcor. El primer tramo atraviesa una campiña agrícola, caracterizada por cultivos de secano como cereales y viñedos, que reflejan la tradición agrícola de la zona. Tras cruzar la vía férrea Huelva-Sevilla por un pintoresco puente, el camino de asfalto da paso a senderos de albero y gravilla, introduciendo al caminante en un entorno más natural y silvestre. A medida que se avanza, el paisaje se transforma en una sierra con actividad ganadera y silvopastoril. En el kilómetro 5,2 se encuentra el arroyo Alcaboso, un punto destacado del recorrido que marca la entrada a zonas de mayor biodiversidad.
La ruta ofrece una transición desde terrenos agrícolas hasta ecosistemas más complejos, donde es posible observar una variedad de flora y fauna autóctonas. La presencia de actividades ganaderas y silvopastoriles en la sierra contribuye a la conservación del paisaje y la biodiversidad local.
La Ruta Prado de Luna es un itinerario lineal de aproximadamente 12,1 km con dificultad media, ideal para senderistas que quieran disfrutar de un paseo por el entorno natural de Escacena del Campo. El recorrido transcurre por caminos agrícolas y pistas rurales, atravesando campos de cultivo de trigo, garbanzos y girasoles.
El sendero comienza cerca del casco urbano de Escacena y se adentra en un paisaje típico de la campiña onubense, con terrenos llanos y suaves desniveles acumulados de unos 114 metros. Durante el trayecto, los caminantes podrán disfrutar de un entorno tranquilo y abierto, ideal para la observación de la flora y fauna local.
El camino es accesible y transitable, aunque se recomienda calzado adecuado para senderismo debido a la naturaleza del terreno. La ruta permite conocer la relación entre el entorno natural y las tradiciones agrícolas de la zona, ofreciendo una experiencia pausada y cercana al campo.
La ruta por el área forestal de la Pata del Caballo es un itinerario lineal de aproximadamente 23 km de dificultad media-alta. Es apta tanto para senderistas como para cicloturistas, aunque algunos tramos presentan condiciones que requieren precaución.
El recorrido comienza en la campiña de Tejada, en la localidad de Paterna del Campo, y se adentra en el núcleo forestal de la Pata del Caballo, una finca de más de 7.000 hectáreas situada en el término municipal de Escacena del Campo. El trayecto transcurre por caminos agrícolas y pistas forestales, atravesando campos de olivares y zonas de vegetación mediterránea, como jaras y encinas.
A partir del quinto kilómetro, el camino se vuelve pedregoso y se va complicando hasta llegar a la Casa del Carnero. Este es uno de los puntos destacados de la ruta, desde donde se puede disfrutar de vistas panorámicas de la campiña del Condado. Un poco más adelante, por la pista, se podrá tomar la variante corta de la ruta hasta los Pantanos de Castillejos y de allí hasta enlazar con la principal en el cruce de las Gallinas. Si se continúa por la ruta principal, se asciende hasta la Torre del Cejo, uno de los puntos más altos del Condado, que ofrece una de las vistas más impresionantes del entorno.
Un poco más adelante está el desvío del Barranco de los Laureles, , una arboleda catalogada como singular por su valor ecológico; y un poco después la segunda derivación: la casa forestal de Las Contiendas, recientemente restaurada y utilizada para encuentros y reuniones. Son dos opciones muy recomendables si sobran fuerzas. Si no es así, simplemente hay que continuar por la pista forestal, pasando por la Puerta de las Gallinas y La Viguera hasta llegar al final de la ruta: la aldea de Tujena.
Es importante tener en cuenta que algunos tramos del recorrido, especialmente a partir del kilómetro 5, presentan condiciones más exigentes, como caminos pedregosos y zonas húmedas que pueden dificultar el paso de bicicletas.
Esta ruta requiere un esfuerzo comedido, que se ve recompensado con creces por el hecho de transcurrir en una zona cuya historia es de las más interesantes de la provincia.
Por estos caminos anduvieron tartesios, turdetanos, romanos y almohades, antes de la Reconquista. De los primeros, podrá observar restos arqueológicos, siempre que solicite una visita al Ayuntamiento de la localidad.
Esta ruta es un recorrido lineal de 8,3 km de baja dificultad que comienza en la aldea de Tejada la Nueva, conocida por la celebración de la romería de san isidro labrador, y sigue por vías pecuarias como la colada del gamonal y la cañada del arrebol. Tras cruzar el puente sobre el arroyo de tejada, el camino discurre paralelo al cauce, rodeado de vegetación como cañas, fresnos y eucaliptos, y campos de trigo y girasol. Al cruzar la carretera hacia Aznalcóllar, el terreno se vuelve más ascendente, anticipando la proximidad de la sierra.
La ruta culmina en el yacimiento arqueológico de Tejada la Vieja, un asentamiento tartésico-turdetano del siglo VIII a.C., situado sobre un cerro amesetado en Escacena del Campo. Este sitio, declarado Bien de Interés Cultural, conserva restos de murallas de hasta cuatro metros de altura, basamentos de viviendas y una red de calles. Desde su punto más alto, se obtienen vistas panorámicas de la campiña y la sierra, incluyendo el cerro de la matanza, asociado a una histórica batalla entre cristianos y musulmanes.
Esta ruta de 12 km y dificultad baja comienza donde nace la carretera de Rociana-Bonares, cruzando el arroyo de Calancha. Tras 500 metros, hay que dejar atrás el caserío del Calvario y girar a la izquierda en dirección Mazagón. Tras cruzar el arroyo Colmenar y dejar atrás tierras de secano, maíz, olivos y viñas, se observa un extenso pinar y un eucaliptal que acompañará al visitante hasta el siguiente arroyo, el de Moriana.
En el km 6,5 se encuentra un pozo y un extenso alcornocal, es la zona conocida como La Vaqueriza. Por su proximidad al Parque Nacional de Doñana y sus características, es una zona de campeo del lince ibérico, el felino más amenazado del mundo.
A unos 100 metros del pozo, cruzando el arroyo de La Vaqueriza, el paisaje se encuentra poblado de fresnos, sauces, brezo y mirlos, junto con plantas acuáticas y de bordes como juncos, zarzas y llantén acuático.
Esta ruta de 10 km y dificultad media parte desde el Corchito y se dirige a la carretera Lucena-Bonares para tomar el camino situado de frente llamado el camino del Madroño. Poco metros después se unirá al camino de Moguer, donde se debe girar a la derecha. Durante este trayecto, se cruza un extenso pinar acompañado de matorral y se pasa por una urbanización denominada San Cayetano.
Una vez llegado al cruce con el camino Vereda del Villar, también conocido como Las Payeras, se gira hacia la izquierda para así llegar al Arboreto del Villar. Una vez en la carretera se puede observar hermoso paisaje formado por pinos y eucaliptos y también se puede apreciar, a los lejos, cultivos típicos de la zona como la fresa y la frambuesa.
Durante el recorrido se cruzarán varios arroyos, el de la Gragera, la Cañada del Agua y el Arroyo del Avispero. Todos estos cursos desembocan en el arroyo de la Rocina, cerca del Palacio del Acebrón. Tras cruzar el arroyo, el paisaje cambia, observándose el cultivo de secano, además del Cortijo del Fraile a la derecha y la finca de la Palomera a la izquierda.
Pasado el arroyo del Villar y después de una pronunciada curva delimitada por centenarios alcornoques se puede contemplar el arboreto.