Visita 360

Sendero Charco del Acebrón

Próximo al palacio del Acebrón, construido en 1961 por Luis Espinosa Fontdevila, se inicia el sendero peatonal de 2,1 km y dificultad baja que se adentra en el territorio protegido y acerca a escenarios que, año tras año y siglo tras siglo, han distinguido estos bosques. Durante la primavera y el verano el bosque se presenta en todo su esplendor. Tras la floración, que se produce entre diciembre y abril, las nuevas hojas forman un dosel verde que cierra el espacio, creando un ambiente umbroso. Grandes fresnos flanquean la entrada, situándose en la orilla, muy cerca del agua. La fresneda ocupa suelos oscuros que raramente se inundan, pero siempre permanecen frescos. Estos árboles de gran porte, con hojas compuestas y tronco rugoso, han sido objeto de intenso aprovechamiento desde tiempos remotos.

A continuación, y ocupando casi la totalidad del cauce aparece la sauceda. La pasarela permite apreciar de cerca sauces, localmente llamados Zaos, y sanguinos, especie endémica de Andalucía occidental representante de una flora del terciario que sobrevive en estas zonas frescas y húmedas. Junto con ellas, diversas especies trepadoras: madreselva, parra silvestre o zarzaparrilla forman una compacta masa vegetal donde se ocultan infinidad de pequeñas aves.

Tras el bosque de ribera aparece el pinar de pino piñonero. Un terreno más seco y elevado que estuvo ocupado hace décadas por plantaciones de eucaliptos. Hoy, tras la eliminación de las especies exóticas, se ha recuperado la vegetación autóctona. Diversas especies leñosas como espino, romero, lentisco, jaguarzo, jaguarzo morisco, aulaga o torvisco forman el sotobosque del pinar y continúan colonizando poco a poco el territorio.

El sendero se adentra de nuevo en el bosque de ribera para sortear el arroyo. Antes de abandonar esta segunda pasarela, se observa, bajo los sauces, interesantes especies de helechos como el helecho real y Thelypteris palustris. Tras ellos, aparece el alcornocal. Aquí el suelo es oscuro y rico y acumula abundante materia orgánica. En estas áreas más resguardadas se forman turberas, biotopos valiosos y extremadamente frágiles que albergan a comunidades vegetales muy raras caracterizadas por la presencia del berzo ciliado, tojo enano y numerosas especies herbáceas de ambientes húmedos. En el último tramo del sendero, varios afluentes del arroyo, conocidos localmente como algaidas, presentan una gran densidad vegetal con especies como cárice, enea y masiega, entre otras. Junto a estas algaidas aparecen numerosos ejemplares de álamos blancos que le acompañarán hasta finalizar el recorrido.

Sendero Charco de la Boca

El sendero del Charco de la Boca, de dificultad baja y una longitud de 3,8 km, comienza en el patio delantero del centro de visitantes La Rocina. Se desarrolla en varios trazados contiguos que permite organizar el recorrido en función de tus intereses. El recorrido se dirige hacia la orilla del arroyo a través de un pinar bajo el que se extiende un tapiz de herbáceas. El pino piñonero es una especie cuya aparición en la zona está documentada desde el siglo XVIII y que hoy constituye uno de los paisajes más identificativos de Doñana.

El primer observatorio se asoma al último tramo del arroyo en donde el cauce se vuelve ancho y somero. En las épocas en que la zona permanece inundada y un sinfín de aves pueblan estas aguas. A continuación, el sendero se adentra en la Algaída del Carrizal, afluente del arroyo que se cubre de una abundante vegetación. La pasarela sortea sauces y carrizos, ofreciendo una visión privilegiada de las zonas inundadas.

Una vez atravesado el caño continúa el pinar, que ocupa todo el recorrido hasta acceder al segundo observatorio sobre el arroyo. Tras éste aparece la Algaida del Meloncillo, otro caño que lleva agua hasta el arroyo. En ambas orillas el suelo se ha cubierto de un denso helechal como transición hacia la vegetación de ribera que cubre el cauce. Destacan varios ejemplares de grandes alcornoques situados muy cerca del agua junto a los sauces. En este punto el sendero se bifurca ofreciendo la opción de continuar por la pasarela o internarse de nuevo en el pinar.

Esta segunda pasarela desemboca en un terreno llano y despejado, ocupado por el monte blanco, en el que los pinos van dejando paso a una cubierta de jaguarzo blanco acompañado de varias aromáticas como romero, cantueso o almoradux. En el entorno del arroyo el suelo es más húmedo y rico y la vegetación se diversifica apareciendo acebuche, coscoja, lentisco o palmito.

Siguiendo el otro ramal del sendero, volverá a adentrarse en el pinar para desembocar, de nuevo, en la Algaída del Carrizal, donde los carrizos dominan la perspectiva. Entre ellos se enzarzan especies trepadoras que sostienen así sus tallos largos y flexibles buscando las zonas iluminadas; zarzaparrillas, madreselvas, correhuelas y zarzamoras crean una maraña densa e intrincada.

Al abandonar la pasarela el sendero evoluciona junto al caño, ofreciendo una visión panorámica de las diferentes formaciones vegetales que se suceden en sus orillas, desde los pinares más alejados hasta el manto de carrizos y eneas que ocupan el centro del cauce, pasando por alcornoques, helechales y saucedas, en una gran diversidad de estratos, colores y formas.

Sendero Laguna del Jaral

La laguna del Jaral es un gran claro en un bosque de pinos. Este sendero requiere de un esfuerzo considerable, ya que discurre por terrenos arenosos con desnivel. Sin embargo, el atractivo del paisaje de contrastes lo compensa con creces. Partiendo de la carretera y de la zona lagunar próxima, avanzamos entre pinares plantados a mediados del siglo para impedir el avance del médano del Asperillo, un impresionante frente dunar que, elevado a modo de acantilado, asoma al océano Atlántico.

El trayecto permite disfrutar de la duna del Asperillo y de su acantilado, declarado por su valor ecológico y geológico Monumento Natural de Andalucía.

Sendero Dunar

Este enclave es el más importante sistema de dunas vivas o móviles de cuantos persisten en la Península Ibérica y ofrece uno de los paisajes más espectaculares del Parque Nacional de Doñana.

El sistema dunar se extiende a lo largo de 25 km paralelo a la línea de costa y tiene una anchura entre 500 y 5.000 metros, alcanzando una altura de 40 metros en el Cerro de los Ánsares, la duna móvil más emblemática del Parque Nacional.

En el recorrido se encuentran distintos subsistemas: desde las zonas de dunas embrionarias en el borde de la playa hasta el primer corral en el que ya aparecen árboles de gran porte. El paseo finaliza en la playa, flanqueada por los rojizos acantilados a cuyos pies se extienden las finas y blancas arenas.

Sendero Cuesta Maneli

El sendero del Médano del Asperillo, mirador natural más elevado de la comarca en el entorno de Doñana, ofrece un paisaje único. Desde su inicio junto a las dunas hasta su descenso hacia el mar, revela una flora y fauna adaptada a condiciones extremas. Zorros, conejos y hasta el esquivo lince ibérico habitan este ecosistema rico también en invertebrados y reptiles. La influencia marina se evidencia en la costa, donde plantas como la clavellina y el loto resisten el “efecto spray”, el efecto del aire y sal sobre ellas.

Historias de asentamientos romanos y almadrabas se entrelazan con su pasado veraniego y su presente como área protegida, promoviendo la investigación y el disfrute responsable de la naturaleza.

Ruta Almonte-Bollullos

Esta ruta de baja intensidad permite dar un paseo de unos doce kilómetros disfrutando del típico paisaje de campiña.

Desde Almonte, por la A-484 dirección a Rociana, deberá coger el camino paralelo a la carretera. Mucho cuidado cuando sea necesario abandonarlo para entrar en ella, como en el nudo de salida de Almonte.

Seguimos a la izquierda por el camino de Monte Alto tras pasar por un camino asfaltado de unos quinientos metros.

Pero si desea visitar Rociana del Condado, algo que le recomendamos por la hermosura de su casco histórico, coja la derivación de dos kilómetros que se inicia en el punto 5.6 del camino. Una vez en Rociana puedes volver a la ruta desandando sus pasos hasta el camino de Monte Alto antes citado.

Yendo en dirección a Bollullos el viñedo, tan cambiante a lo largo del año, se hace omnipresente. Atravesando los diferentes espacios agrícolas y campos de labor no sólo hacemos ejercicio sino que comprendemos mejor la estructura socioeconómica del Condado, que tanto depende del vino, los cereales, el olivo y los frutales.

Almonte