Visita 360

Chucena

Ruta Hinojos-Villamanrique

Esta ruta, de 10,3 km y dificultad baja, transcurre entre uno de los pueblos más conocidos del Condado y otro de Sevilla: Hinojos y Villamanrique de la Condesa. 

Se comienza desde el pueblo de Hinojos hacia el camino de las Paradejas. A poco más de dos kilómetros se girará a la izquierda para incorporarse al camino paralelo a la A-481. Hasta aquí, se observará un paisaje en el que destacan las masas forestales y los cultivos,.

Superado el término de Hinojos, a la derecha, se encuentra el Espacio Natural de Doñana. Pinares, lentiscos, alcornoques y jaras son refugio y hogar de la numerosa fauna de la zona, sobre todo de variadas especies de aves. La vegetación cambia al pasar por el arroyo del Gato, tornándose en la típica de ribera. Álamos y olmos, sobre todo, donde se posan ruiseñores y currucas capirotadas.

Más adelante, los olivares anuncian la cercanía de Villamanrique, donde acaba la ruta, concretamente en el centro de Visitantes Dehesa Boyal.

Ruta circular Hinojos-Almonte-Bollullos

Comience atravesando la carretera y girando hacia la izquierda por el sendero que le llevará al monte público llamado “Los Propios”, donde abundan los pinos piñoneros rodeados de matorral.

Siga en dirección a la casa forestal de Cumbre Hermosa, dentro de los montes ordenados de Almonte.

Siguiendo por el camino del Juncalejo, se comrpueba cómo cambia el paisaje, dando paso a cultivos como el olivo y los cereales. Esta tónica paisajística se mantiene hasta llegar Almonte pero, tras pasar este municipio, las vides cobran todo el protagonismo.

Paralelos al arroyo Cárcava se llega a Bollullos pero, antes de salir de este municipio, se puede realizar una parada en la bella Dehesa de San Sebastián.

Para completar esta ruta circular hasta Hinojos, el eucalipto irá ganando terreno y, como es habitual en las zonas donde abunda este árbol, deberá hacer frente a bancos de arenas generosos. El esfuerzo merecerá la pena vista la belleza de la Dehesa Garruchena, monte de alcornoques y pastos con estampas únicas.

Se volverá a entrar en “Los Propios”, donde comenzó la ruta y desde donde se accede al arroyo El Algarbo. De allí se volverá a Cubre Hermosa nuevamente para volver a Hinojos sin posibilidad alguna de pérdida.

Hinojos

Ruta Matalascañas-Sanlúcar de Barrameda

Innumerables propuestas gastronómicas, de ocio, actividades al aire libre, diversión nocturna, y deportes náuticos, así como paseos en dromedarios y caballos por dunas y orilla hacen de Playa de Matalascañas un marco incomparable y visita obligada para todos los públicos. Lugar privilegiado donde la luz, la naturaleza y el clima se confunden para ofrecer los más bellos atardeceres y las más singulares estampas de Torre La Higuera.

Matalascañas brinda al visitante la más amplia variedad de alojamientos turísticos como apartamentos turísticos, hostales y hoteles de hasta cuatro estrellas ofrecen al turista la oportunidad de vivir experiencias exclusivas, tanto en el interior como a orillas del Océano Atlántico. Destino ideal para singles, parejas y familias por sus numerosos servicios y propuestas para el relax, deporte y entretenimiento así como para la realización de eventos personales y empresariales. Sin duda, en este extraordinario entorno se pone a disposición del visitante unas excelentes instalaciones y un servicio de calidad que garantizan el éxito de la estancia en Playa de Matalascañas.

Laberintos de senderos y caminos se disponen en una superficie de dunas y pinos desde donde el visitante podrá contemplar el infinito Océano Atlántico por un lado, y un vasto mar de pinares verdes por otro. Es el Parque Dunar, verdadero lugar de deleite, en el que pasear a lomos de un dromedario por la superficie dunar, o montar a caballo en la orilla se convierte en una experiencia inolvidable para los amantes de la naturaleza. Con el objetivo de dinamizar y recuperar la zona, la Asociación Parque Dunar organiza actividades de senderismo y de educación ambiental, de tal forma que ecoturismo, deporte y ocio se dan la mano en este espléndido Parque de Doñana.

Kilómetros de carril bici recorren la urbanización de Matalascañas, transcurriendo entre pinos y matorral por el Paseo Doñana, paralelo al Parque Nacional y conectando Matalascañas con Mazagón. Asimismo, caminando por el Sendero Dunar, el visitante conocerá el sistema más importante de dunas móviles de cuantos permanecen en la península ibérica y uno de los paisajes más espectaculares de Doñana.

En Matalascañas y a lo largo de todo el año, se organizan carreras populares y eventos deportivos, para los amantes de la vida sana y las actividades al aire libre. En verano, una de las experiencias más atractivas y refrescantes que puede vivir el visitante es contemplar la costa de Doñana desde el mismo océano y sentir éste plenamente. Es por eso que existen clubes y empresas de turismo activo que ofrecen una gran variedad de cursos y actividades lúdicas-deportivas y acuáticas para todos los públicos. Motos de agua, pesca deportiva, rutas marítimas, surf, bananas, vela, hidropedales… un sinfín de posibilidades para que el verano, además de saludable, sea divertido y fascinante; todo ello en el entorno excepcional de Playa de Matalascañas.

Matalascañas es posible disfrutarla no sólo en su temporada estival. El año comienza con su Cabalgata de Reyes Magos y sus populares Carnavales, para abrir el verano con las impresionantes Fiestas de San Juan. Numerosos bares y pubs nocturnos, centros de ocio, ferias de artesanía y teatros de calle amenizan los días y las noches en este destino turístico, que también sabe considerar a los niños en su oferta recreativa. Así, talleres lúdicos y educativos en la misma playa, paseos en dromedario, música callejera, travesías, noche de estrellas y brincos en camas elásticas con toboganes y trampolines, forman parte de esta oferta, que hacen que Playa de Matalascañas se convierta en un atractivo lugar de vacaciones.

La existencia de equipamientos óptimos, las condiciones de accesibilidad o el conjunto de servicios prestados a los usuarios le han dado el reconocimiento de Playa Inclusiva, con Bandera Ecoplaya y los distintivos de calidad turística SICTED y Q de Calidad. Está dotada con 7 puestos de Socorrismo y Vigilancia a lo largo de toda su playa. Así mismo, 9 módulos de aseos autolimpiables se encuentran distribuidos por el paseo marítimo y en la propia urbanización, la cual puede ser recorrida con el autobús urbano y disfrutada con el tren turístico. De igual manera se dispone de servicio de taxis y autobuses interurbanos que permiten al visitante viajar incluso en horario nocturno.

Matalascañas dispone de una diversa gastronomía; platos saludables y sabrosos, en las que las carnes, pescados y mariscos de la costa de Huelva se ven bien acompañados por las excelentes hortalizas y verduras de las huertas locales y regados por los mejores vinos de la Comarca. El pescaito frito, las coquinas de Matalascañas, los chocos y gambas blancas de Huelva, así como las carnes ibéricas de su sierra, son sin duda un atractivo para los más exquisitos paladares.

Productos locales de gran calidad como la miel, el aceite y los frutos rojos ecológicos complementan, sin duda, esta gran oferta gastronómica, distribuida por los numerosos restaurantes del interior y sus 23 chiringuitos a lo largo de 4 kilómetros de espléndidas arenas.

Carril cicloturista del Asperillo

Este carril cicloturista discurre a lo largo de uno de los paisajes más destacados del Parque Natural de Doñana: el acantilado El Asperillo, del cual toma su nombre. Este acantilado, declarado asimismo Monumento Natural de Andalucía, está formado por arenas que constituyeron en su día dunas móviles y que debido a una posterior elevación del terreno junto con la acción ejercida por la vegetación, originaron el actual acantilado costero de arenas estabilizadas que en diversos puntos sobrepasan los 100 metros de altitud.

Aproximadamente a los 4 y 11 kilómetros del punto de partida de este carril cicloturista encontrará el inicio de los senderos Laguna del Jaral y Cuesta Maneli respectivamente, los cuales son espléndidas oportunidades para poder disfrutar andando de esta magnífica atalaya natural.

Sendero Paseo Marismeño

El entorno por el que discurre el paseo, en plena aldea del Rocío, es
espectacular, ya que se encuentra junto a la marisma y se pueden observar
caballos y potrillos durante todo el año, así como espátulas, flamencos, moritos
o garzas. Es un paseo obligado para las personas amantes de la ornitología y la
naturaleza y para contemplar un atardecer maravilloso.

En el mirador de la marisma se homenajea a la figura del tamborilero, personaje
indispensable en la Romería del Rocío, con una representación a tamaño
natural, tocando la flauta y el tamboril, y vestido con clásico traje rociero y
sombrero de ala ancha. El autor de la escultura es José Manuel Díaz Cerpa.

Este paseo se une con la Capilla Votiva y con el Santuario con una pasarela, para que pueda ser recorrida por personas con movilidad reducida o en silla de ruedas.

Sendero Laguna Ribetehilo

Ribetehilo (hilera de riberas) marca el encuentro de dos sustratos geológicos diferentes. Este sendero de 2,4 km y dificultad baja, discurre a través de una pasarela de madera y recorre justamente ese límite que en el pasado fue cauce, apenas hoy reconocible, de las aguas que por fin salían a la superficie. Este conjunto de lagunas, acompañado de un mar de pinos piñoneros y monte blanco, suponen un contraste con el paisaje fundamentalmente arenoso del entorno. Alcornoques, madroños y retamas están sustituyendo los eucaliptos con los que se repobló la zona años atrás.

A lo largo de este recorrido se encuentran carteles explicativos sobre diferentes temas de interés: las repoblaciones de eucaliptos y pinos; la turba y plantas carnívoras; el madroño y sus frutos; el palmito y sus aprovechamientos; los sustratos geológicos y el color de las arenas; o sobre la restauración del paisaje y su visión futura que, poco a poco, se observa en buena parte del recorrido. El sendero lineal discurre directamente sobre la arena hasta llegar a una pasarela que atraviesa la laguna y permite disfrutar desde dentro de una de estas manchas de humedad.

La cómoda pasarela de madera permite conocer una de esas lagunas, la del Galápago, y la vegetación que pretende hoy recuperar el aspecto de estos terrenos que conocieron nuestros ancestros.

Sendero Lagunas del Huerto y las Pajas

Este sendero, de 2,3 km y dificultad baja, comienza junto al último observatorio por la izquierda del sendero de la laguna del Acebuche. Las lagunas del Huerto y las Pajas conforman, junto con otras pequeñas lagunas temporales, un complejo del que también forma parte la laguna del Acebuche y que tiene su origen en el afloramiento de las aguas subterráneas, ya que el nivel freático se encuentra prácticamente en superficie en el área.

Discurre en su totalidad por los cotos, espesos matorrales en el que sobresalen pequeños bosquetes de pino piñonero con pies dispersos de sabinas que constituyen un hábitat ideal para pequeños y grandes mamíferos. Si bien son bastante esquivos, no resulta difícil encontrar rastros de ciervo, jabalí, meloncillo, zorro, tejón… o quizá divisarlos entre la espesura del matorral. Los pequeños pinares ofrecen también zonas de nidificación ideales para diversas especies como milano real, águila calzada, cernícalo vulgar o rabilargo.

La flora, muy condicionada por el nivel de encharcamiento y, por tanto, con un marcado carácter estacional, presenta especies como junco de bolitas, bayunco, enea, ranúculo, grama o panizo o la llamada marsiega. En las áreas más expuestas aparecen otras especies mediterráneas, como cantueso, romero y almoradú.

Sendero Laguna del Acebuche

Este trazado, de 5,4 km y dificultad baja, discurre en paralelo a la laguna de la que toma su nombre y permite llegar a diferentes observatorios desde los que descubrir a la fauna acuática que frecuenta estas zonas húmedas. Se distinguen especies diferentes, según la época del año. Una de las más peculiares y que se observa durante todo el año es el calamón común, ave de plumaje azul intenso y largas patas rojas que encuentra en el acebuche una de sus áreas de nidificación característica.

En primavera será fácil observar, quizá con sus polluelos, a otras aves residentes o estivales que también crían en la laguna: ánade real, porrón común, zampullín común, somormujo lavanco o martinete, entre otras. Durante los meses de otoño e invierno es posible distinguir a las especies invernantes que llegan desde el norte en busca de climas más benignos: ánade friso, ánade silbón, pato colorado…

La fauna que se puede apreciar está en libertad por lo que quizá sea preciso concentrar toda la atención para divisarla. Descubrir a la avifauna de la laguna requerirá atender a los movimientos de la vegetación, a sonidos y cantos, a cambios de formas y colores…

El sendero discurre por pasarelas de tablones de madera, que se adaptan al terreno y hacen del itinerario un recorrido cómodo y seguro. No existen desniveles que salvar, todo el sendero se desarrolla prácticamente en la misma cota. Desde las pasarelas se accede a unas cabañas, a modo de miradores, que disponen de puestos de observación rebajados en altura.

El sendero se completa volviendo sobre nuestros pasos de nuevo al centro de visitantes, donde acaba el recorrido. En el inicio del recorrido, antes de entrar en el Centro de Visitantes El Acebuche, y accesibles mediante una pequeña rampa adaptada que salva un desnivel de 5 cm, existen unos aseos públicos adaptados.

A lo largo del sendero se encuentran diversos elementos que hacen referencia a usos tradicionales, algunos ya desaparecidos, que los habitantes de la zona hacían de los recursos que les ofrecía el territorio. Presta atención también a la tipología constructiva de los observatorios; antaño, chozas similares a éstas, construidas con vegetación palaustre, eran las viviendas habituales de numerosos trabajadores y sus familias.