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Corpus Christi de Chucena

La celebración del Corpus Christi en Chucena es una de las festividades más emblemáticas y arraigadas del municipio, donde la fe y la tradición se manifiestan en una expresión colectiva de devoción y arte efímero.

Cada año, en el mes de junio, las calles de Chucena se transforman en un escenario de solemnidad y belleza. Los vecinos se vuelcan en la decoración del recorrido procesional, adornando las vías con ramas de eucalipto, romero y juncias, que impregnan el ambiente con sus aromas característicos. Los balcones se engalanan con mantones y colgaduras, y se erigen altares populares, conocidos como «cordeles», que  reflejan el esmero y la creatividad de la comunidad.

La procesión del Santísimo Sacramento, portado en la custodia bajo palio, recorre las calles acompañado por las distintas hermandades y asociaciones locales, así como por una banda de música que realza el carácter festivo y espiritual del evento. Destaca la participación de los niños y niñas que han recibido su Primera Comunión, quienes, ataviados con sus trajes, forman parte del cortejo, simbolizando la continuidad de la fe en las nuevas generaciones.

Antiguamente, la festividad del Corpus Christi en Chucena se extendía con la celebración de la «Octava», una segunda jornada festiva que tenía lugar ocho días después del Corpus. Aunque esta tradición ha caído en desuso, permanece en la memoria colectiva como testimonio de la riqueza cultural y religiosa del municipio.

La organización de los actos litúrgicos y procesionales corre a cargo de la Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de la Estrella, que, junto con la colaboración del Ayuntamiento y la participación activa de los vecinos, garantiza la continuidad de esta celebración que constituye un verdadero patrimonio inmaterial de Chucena.

Las Chapas

El juego de las chapas es una tradición profundamente arraigada en Chucena, especialmente durante la Semana Santa. Cada Jueves Santo, vecinos/as y visitantes se congregan en bares y espacios públicos para participar en este juego de azar que ha perdurado durante siglos.

El juego se basa en lanzar al aire dos monedas antiguas, comúnmente conocidas como «perras gordas» (monedas de 10 céntimos de cobre de 1879), que tienen una cruz o aspa pintada en una de sus caras. Los participantes apuestan dinero al resultado del lanzamiento: si ambas monedas muestran la misma cara (dos caras o dos cruces), se determina el ganador. En caso de que una moneda muestre cara y la otra cruz, se repite la tirada hasta obtener un resultado coincidente

El juego se organiza en torno a un «corro», dirigido por un «baratero», quien actúa como banca y se encarga de mantener el orden y gestionar las apuestas. El baratero debe igualar las apuestas de los jugadores, lo que puede dar lugar a sumas considerables de dinero en juego. A pesar de las apuestas elevadas, el ambiente suele ser festivo y sin tensiones.

Aunque el origen exacto del juego es incierto, se cree que tiene raíces en la época romana. Una de las teorías más extendidas es que los soldados romanos se jugaron la túnica de Jesucristo a cara o cruz, lo que vincula esta tradición con la Semana Santa. Durante la dictadura de Franco, el juego estuvo prohibido, pero se toleraba su práctica durante la Semana Santa. En la actualidad, aunque no está oficialmente autorizado ni prohibido, se permite su celebración en Chucena durante el Jueves Santo, considerándose una manifestación cultural y festiva de la localidad.

Así, el juego de las chapas en Chucena es una costumbre centenaria que combina azar, tradición y comunidad, siendo una de las expresiones culturales más singulares de la Semana Santa en la provincia de Huelva.

Chucena

Procesión de Ntra. Sra. Del Rosario

Durante el mes de octubre, se celebran las Fiestas en Honor de Nuestra Señora del Rosario, es el “mes del santísimo rosario”, donde la Hermandad celebra sus cultos y fiestas en Honor y Gloria de su titular con Solemne Triduo y Besamanos en Honor a María Santísima del Rosario y su Divino Niño, al igual que la Santa Misa de la Onomástica de la Sagrada Titular.

La devoción del Santísimo Rosario en nuestra parroquia y en nuestro pueblo de Hinojos se remonta a época anterior al S.XV, según consta en el primer Inventario Parroquial y en notas del archivo de Protocolo de la Ciudad de Sevilla. Dicha devoción vino de la Orden de los Dominicos, Orden que por aquellos años poseía tierras, ganados y molinos de aceite a corta distancia de la actual villa. 

Desde esta fecha consta en nuestra parroquia la “Cofradía del Santísimo Rosario”, con su capilla y sede dentro de la Iglesia Parroquial de Hinojos. De todo ello hay constancia en el inventario parroquial del año 1500, así como notas alusivas a esta Cofradía, a las Sagradas Imágenes de Nuestra Señora del Rosario y su Divino Niño, y a la extensa guardarropía de dichas Imágenes. La Cofradía fue erigida canónicamente en el año 1583 y se confirma canónicamente con Bula de Roma bajo el Pontificado de Pío VI. Bula que data del 28 de agosto de 1783, firmada por Fray Bartolomé de Quiñones y registrada por el Provisor de Tierra Santa, Fray Luis Beltrán.

El actual retablo que sustituye a otro mural que se encuentra detrás del citado, data de 1634. Encargo realizado a los talleres de Diego Velázquez y Juan de Medina en la ciudad de Sevilla. Las pinturas que lo adornan son del maestro Pacheco y otras actuales del artista local Juan Romero de la Rosa.

Fiesta a Ntra. Sra. del Valle de Hinojos

Celebrada la segunda semana de septiembre, las  fiestas patronales de Hinojos están dedicadas a Nuestra Señora del Valle. Basándonos en sus más de quinientos años de historia documentada, la devoción a Nuestra Patrona está consolidada en su Ermita mudéjar desde tiempo inmemorial.

La Hdad. de Ntra. Sra. del Valle tiene su sede canónica en la Ermita propia de su nombre, erigida en su honor y de la que es única titular. La Virgen del Valle es sin duda alguna la imagen más antigua del patrimonio religioso de Hinojos, obra anónima del s. XV de estilo gótico. Aunque los documentos más antiguos que disponemos datan de 1583, podemos presumir según el dicho popular que se ha venido transmitiendo de generación en generación, de que esta Hermandad debió existir en Hinojos desde muchísimo tiempo atrás, ya que se cuenta y dan fe de ello, los valiosos pendones reales que se conservan aún en su Ermita y que según la tradición fueron donados a Ntra. Sra. del Valle por el Rey Alfonso X “el Sabio”, postrándose “de hinojos” ante la Señora en rendida veneración y acción de gracias, tras su victoria contra los sarracenos, en el año 1253.

Sus cultos principales tienen lugar entre los meses de agosto y septiembre con la celebración de la Solemne Novena, Besamanos, Pregón de las Fiestas Patronales, Función Principal de Instituto y Procesión, en torno a la Fiesta de la Natividad de la Virgen (8 de septiembre).

Como decimos las fiestas patronales se celebran en el mes de septiembre, aunque su fecha ha ido variando a lo largo de los años. En un principio se celebraban los días 20, 21 y 22, para posteriormente  retrasarse a los días 23, 24 y 25 del mismo mes. Sin embargo, estas fechas no eran del agrado de todo el pueblo pues solían ser una fecha donde comenzaban las lluvias otoñales, se dividía la recogida de aceituna de verdeo, se paralizaba el curso escolar y no siempre caía en domingo, por lo que los hinojeros que vivían fuera del pueblo o los forasteros no podían acudir a las fiestas.  Por estos motivos, el pleno del Ayuntamiento acuerda que a partir de 1966 la feria se celebre el segundo domingo de septiembre de cada año.

El carácter religioso de esta feria se ve complementado, a partir de 1948, con el carácter económico que le implanta la feria local ganadera. Esta feria venía siendo requerida desde hacía años, pues era una forma de incentivar la vida económica y establecer un gran mercado ganadero. En ese año, la corporación se hizo cargo del alumbrado público, los fuegos artificiales y todos los servicios necesarios para la instalación de los ganados y abrevaderos.

El interés de las corporaciones municipales por la celebración de las fiestas patronales siempre ha sido enorme. En 1950 se crea la primera Comisión de Festejos Municipal con el objeto de fomentar las festividades populares relacionadas con el Corpus Christi y la Virgen del Valle.  En ese mismo año, considerado Santo por la Iglesia (jubileo),  el Ayuntamiento no sólo se hace cargo de la parte profana de las fiestas patronales; sino que además corre con todos los gastos y atenciones que necesiten los cultos, novena, función solemne y procesión.

El lugar de su celebración también ha ido variando con los años. Al principio, se celebraban en la actual avenida de El Valle. Dicen que era una fiesta más familiar, más de pueblo y que se vivía durante todo el día. La Virgen del Valle procesionaba por la mañana, además, venía la banda música de Sevilla y todos iban a bailar a la caseta municipal o a la de la Hermandad. Recuerdan cómo los feriantes vendían pescado y marisco en papeles de trazas, y cómo la feria era amenizada con numerosas actividades como las carreras de cintas a caballo y a bicicleta, divertidas y esperadas cucañas, elevación de globos, concurso de parejas ataviadas a la andaluza o con concurso de mantones bordados. Por las noches se celebraba la velada y se ofrecía un maravilloso espectáculo de fuegos artificiales. No podemos olvidarnos de las magníficas corridas de toros lidiadas por los mejores toreros y novilleros del momento.

Posteriormente los terrenos, ya cuando la feria del ganado fue cogiendo importancia, se ampliaron a la Avenida de los Reyes Católicos donde  al existir más espacio poco a poco las reuniones de amigos comienzan a instalar casetas. Será a principios de los años noventa cuando se prepare e inaugure el nuevo Recinto Ferial, situado en el lugar donde se encuentra el emblemático “Pino Gordo”, repleto de casetas particulares.

La feria tiene su inicio en la noche del pescaíto o de la prueba del alumbrado el miércoles y concluye el domingo sobre las 00:00 horas con los fuegos artificiales.

Recogida de las Yeguas

La Recogida de las Yeguas de Hinojos consiste en recoger, seleccionar y trasladar las cabezas equinas desde la Marisma Gallega (propiedad municipal) hasta el recinto ganadero, sito en dicha localidad. Una actividad ganadera que se celebra la semana previa a las Fiestas Patronales, en honor a la Virgen del Valle (primer fin de semana de septiembre), cuando se realiza la Feria Local Ganadera.

Sobre la feria ganadera de la localidad no existen precedentes hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando la corporación municipal estima revitalizar las fiestas patronales de la Virgen del Valle con un gran mercado local del ganado que sea foco de atracción de visitantes, según consta en actas capitulares de 1943. Esta feria del ganado se instituye a partir de 1945 haciéndola coincidir todos los años con las Fiestas de la Patrona, tal y como se expresa en actas capitulares, sesión ordinaria de 1945.

Se trata de una jornada de convivencia en las que los ganaderos y numerosos vecinos del pueblo y alrededores se desplazan a la Marisma de Hinojos para recoger los potros y las yeguas, apartadas en los corrales de la Choza del Pastor, para posteriormente ser trasladadas al pueblo.

La jornada de convivencia se desarrolla sábado y domingo. El domingo los yegüerizos emprenden desde la salida del sol las labores para iniciar el traslado de las yeguas por los pinares de Hinojos. A la caída de la tarde, la tropa de yeguas y potros recibe el calor de su pueblo y, en la Plaza de España, saluda a la comitiva de la Hermandad del Valle y a miembros de la Corporación Municipal ante la imagen de Nuestra Señora del Valle, Patrona y Alcaldesa Perpetua de Hinojos.

Seguidamente, la tropa se dirige al recinto ganadero municipal, donde las cabezas de ganado quedan expuestas para su compra y venta durante las fiestas patronales. 

La actividad ganadera se remonta al siglo XVI, como atestigua un párrafo de la Sentencia del 10 de abril de 1961 sobre la Marisma Gallega, por la que el Ayuntamiento de Hinojos adquiere los derechos de propiedad, en litigio con el Estado.

Durante siglos, esta actividad se llevaba a cabo para cubrir las necesidades básicas, era el sustento de vida de muchas familias, de ahí la comercialización del ganado en las ferias. 

En los últimos tiempos este concepto se ha ido transformado y en la actualidad constituye un acontecimiento festivo previo a las Fiestas Patronales. Este es el enfoque que los ganaderos de Hinojos le dan en el año 1991, naciendo así la Recogida de las Yeguas que hoy día conocemos. A partir de esta fecha es cuando los ganaderos comienzan a trasladar sus vacas, ovejas y yeguas de manera organizada, aunque por cuestiones sanitarias hoy día solo se trasladan las cabezas equinas. 

Desde el año 2013, y con objeto de poner en valor las fiestas de la localidad, el Ayuntamiento de Hinojos inicia un trabajo de divulgación  que cala fuera del municipio. Este impacto mediático está llamando la atención de los visitantes y cada año se suman más curiosos para ver la entrada de las yeguas y potros, motivo que potencia la visita de nuestro pueblo en estas fechas. 

En la última década, el Consistorio amplía las actividades en el marco de la Feria Local Ganadera.

Fiestas en honor a Santa María Magdalena

Hinojos celebra las fiestas y cultos en honor a Santa María Magdalena en torno al fin de semana más cercano a su onomástica, el 22 de Julio. La imagen acapara la atención y devoción de un importantísimo número de hermanos y devotos que ven cómo se llenan las calles de júbilo y religiosidad ante uno de los Titulares de la Hermandad de la Soledad, Santo Entierro de Cristo, Cristo Resucitado, Santa María Magdalena y Santa Ángela de la Cruz, siendo uno de los pocos pueblos de Huelva que celebra Cultos a esta Santa.

En los últimos años esta celebración está sufriendo una interesante evolución que evoca a aquella religiosidad popular en la que el pueblo se preparaba para recibir a la Imagen de su devoción con sus mejores galas. Durante los días que preceden a estas fiestas se nota la frenética actividad de los miembros de su Grupo Joven adornando las calles, dando el colorido jubiloso que caracteriza a Hinojos en esta cita estival. Esta Imagen es la devoción por excelencia de los más pequeños, protagonistas indiscutibles durante los cultos y la procesión de la Santa por las calles. Una vez más, esta Hermandad contagia las calles con su forma jubilosa y popular de vivir su religiosidad.

La devoción a Santa María Magdalena en este pueblo está muy arraigada debido al papel tan importante que tiene cada Domingo de Resurrección en los Abrazos, ceremonia singular  con la que esta Hermandad celebra el encuentro de Cristo Resucitado con la Virgen María. “La Santa”, como se lo conoce popularmente, es la devoción por excelencia de los más pequeños, ya que su aspecto juvenil transmite júbilo y alegría en sus gloriosas celebraciones, al contrario de la iconografía típica con la que se suele representar a María Magdalena.

El Romerito

La Hermandad de Vera+Cruz y Esperanza celebra a finales de Junio su romería, conocida popularmente como El Romerito. La tradición de honrar a la Santa Cruz gloriosa en Hinojos, data del siglo XVI, según consta en los documentos históricos. La imagen de la Santísima Virgen se incorpora a la Romería en la primera mitad del siglo XX, en un principio vestida de Reina y posteriormente de Pastora sentada sobre un risco, rodeada de romero y flores silvestres y bajo el bíblico granado. Bajo sus plantas, el Divino Pastorcito, se divierte complacido jugando con el romero ante la atenta mirada de su Madre.

Hasta principios del siglo XX, la Romería se llevaba a cabo en “La Vereda” de Pilas, hacia donde los participantes se encaminaban a cortar el romero, que luego habría de servir de ofrenda a las Sagradas Imágenes. A partir de ese momento, ambas devociones, la Santa Cruz y la Divina Pastora, han sido inseparables en esta celebración, siendo esta simbiosis algo muy peculiar y poco común en la religiosidad popular de nuestro entorno.

El desfile se componía de caballos y carros enjaezados. En la segunda mitad del XX se introducen las carrozas que actualmente forman parte del cortejo. En un principio procedían de La Palma y ya en los años 60 la Hermandad asumió su elaboración. Esta fiesta es el fiel reflejo de la doble provincialidad de nuestro pueblo: la Santa Cruz gloriosa, al estilo de Huelva, y la devoción a la Divina Pastora, que nace en la capital sevillana. Este Romerito hinojero ha sido objeto literario gracias a la pluma de Muñoz y Pabón, autor costumbrista local, que lo inmortalizó y lo ensalzó en 1920 en su obra El Buen Paño, de cuya pintoresca estampa se hace eco admirado, más tarde, el realista cordobés Juan Valera.

El Romerito de Hinojos se ha ido enriqueciendo con el paso de los años y se ha revestido de un mayor lujo y esplendor, pero sin restar un ápice del sabor popular y tradicional que siempre lo ha caracterizado, y a pesar de los cambios impuestos por el devenir de los tiempos, no ha perdido nunca la esencia de sus orígenes.

El viernes tiene lugar en la parroquia el Pregón del Romerito. Por la noche en la Caseta de Vera-Cruz hay orquesta y bailes hasta la madrugada. El sábado por la mañana, los romeros salen hacia los pinares para recoger el romero. Al mediodía los romeros regresan al pueblo y se dirigen a la Ermita para realizar la salutación festiva y gozosa a la Santa Cruz y a la Divina Pastora.

Ya por la tarde y desde la parroquia tiene lugar la salida del Santo Rosario. Una interminable hilera de jóvenes ataviadas a la andaluza se encamina en alegre comitiva hacia la Ermita desde donde tiene lugar la apoteósica salida de la Santa Cruz y la Divina Pastora. Ante los pasos de ambas Imágenes, se realiza la Imposición de Bandas a las Reinas Infantil y Mayor. Al filo de la medianoche se produce la entrada de las Sagradas Imágenes en la parroquia y posteriormente en la Caseta de Vera-Cruz continúa el ambiente con orquesta y bailes hasta el amanecer.

El domingo muy temprano tiene lugar la alegre Diana a cargo de la Banda de Música. Jinetes a caballo portan las insignias de la Hermandad. Detrás una avalancha de personas de todas las edades, no paran de saltar, cantar y bailar al son de la Banda de Música, haciendo parada obligada en las puertas de las Reinas, que generosas, agasajan a los asistentes con los dulces típicos de nuestro pueblo.

Ya cerca del mediodía se lleva a cabo la Recepción del Padre Predicador en la casa de una familia crucera. Luego se celebra la Misa solemne del Romero en presencia de las Sagradas Titulares.

Por la tarde se produce la Triunfal Salida de la Santa Cruz y la Divina Pastora. Es un momento único lleno de fervor, entusiasmo y colorido. Las ocho carrozas rodean la Plaza que en este día luce más esplendorosa que nunca. No faltan los aplausos, los vivas y las sevillanas.

Y ese será ya el ambiente hasta llegar a las puertas de la Ermita, donde se situarán las Sagradas Titulares para recibir la Tradicional Ofrenda del Romero. Para terminar, tiene lugar una espectacular función de fuegos artificiales, tras la cual efectúan su entrada en el Templo la Santa Cruz y la Divina Pastora.

El Rociíto

El Rociíto es la tradición infantil más antigua y original que se conserva en Hinojos, una tradición singular que sin estar arropada por ninguna hermandad, asociación e entidad, el Rociíto ha surgido, se ha desarrollado y ha evolucionado cada año de manera natural, y sin lugar a dudas por el tesón y la constancia de su fundadora “Carmen la Trianera”, que falleció en 1991. Aunque en la actualidad, los protagonistas de esta tradición infantil participan cada vez más en los actos y cultos de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Hinojos.

El Rociíto es una tradición hinojera que ha marcado la infancia de los niños de esta localidad, ya que la mayoría de ellos han aprendido a ser rocieros en esta fiesta popular. Cuando aún no se es consciente de la Romería del Rocío, niños y niñas son ataviados con trajes de flamencas, flores, complementos, trajes cortos, chaquetillas… y sin faltarles un detalle salen a la calle durante todo un fin de semana realizando un cortejo como si de la Romería real se tratase. 

En el Rociíto se nombran a sus respectivos Hermanos Mayores, y sus familias junto a la Junta Directiva se responsabilizan de la organización de la fiesta y de las invitaciones que se ofrece a todos los asistentes en determinados momentos de las jornadas, coincidiendo siempre con el sábado y el domingo que la Hermandad del Rocío realiza sus cultos. 

En el cortejo del Rociíto no faltan ninguna de las insignias, banderas, estandartes y varas que desfilen delante del Simpecado portado en una carreta de bueyes en miniatura, siendo una réplica exacta de la carreta de madera de la Hermandad del Rocío de Hinojos, tan conocida por su estilo neoclásico  y  su bicromía blanca y azul, como los colores que identifican en la gran romería a la hermandad de Hinojos.

Y tras la carreta llega el ingenio y la originalidad de tantos padres y madres que elaboran carretas, tractores y remolques típicos de la romería, en este caso, adaptados a la medida de los más pequeños, con el juguete como material estrella en todo el cortejo. 

El Rociíto realiza varios desfiles por el casco urbano de la localidad pero uno de los momentos más emotivos es la peregrinación a los pinares de Hinojos, concretamente al Parque Los Centenales donde se lleva a cabo una convivencia campera entre niños y familiares.

Día de la Santa Cruz de Hinojos

Para conocer el origen de la fiesta de “los quintos” o de los “quintos mare”, como se llamaban antiguamente por aquellas canciones de todos conocidas que decían “ya se van los quintos “mare”, ya se llevan a mi Pepe…, nos remontamos a tiempos de la guerra civil donde se convierte en una tradición arraigada en nuestro pueblo.

Entonces era cuando se tenía que hacer la mili de manera obligatoria, y significaba un trauma para muchos el tener que salir de su ámbito para  realizar las milicias. 

Durante el mes de febrero, fueron siempre las fechas tradicionalmente elegidas para celebrar una fiesta muy particular, por los mozos del municipio que en ese año entraban en quinta.

La fiesta consistía en reunirse todos en torno a una  enorme hoguera  en el campo, durante un largo fin de semana. La leña que se utilizaba era regalada por el ayuntamiento de turno para disfrute del personal. 

Amparados por su calor, la comida y al abrigo del mosto de la tierra, se componían canciones de las novias de los quintos. Siempre acompañados con la misma melodía, se creaban letras, simpáticas, pícaras donde se daba buena cuenta  siempre en clave de humor, de los diferentes noviazgos y tipologías  de los protagonistas de la quinta del año en cuestión.

Los quintos aparecían montados todos en un remolque cargados con leña y con la cara y las manos teñidas de añil. Así permanecían durante todo el fin de semana que duraba la fiesta.

Durante la misma y a horas generalmente diurnas, los quintos perseguían a los niños de la localidad para teñirlos de azul. Ellos a su vez se metían simpáticamente con los quintos y establecían esa lucha persecutoria corriendo por las calles hinojeras, en una especie de batalla con el azulete como arma.

En la actualidad, la fiesta de “los quintos en Hinojos”, sigue manteniendo el mismo espíritu de siempre, la misma fórmula y la misma alegría que la caracteriza, con la diferencia como no podía ser de otra manera, de  la incorporación  a la misma de la mujer hinojera,  dando a la fiesta una mayor riqueza de convivencia y divertimento en un fin de semana esperado por todos.