Esta ruta requiere un esfuerzo comedido, que se ve recompensado con creces por el hecho de transcurrir en una zona cuya historia es de las más interesantes de la provincia.
Por estos caminos anduvieron tartesios, turdetanos, romanos y almohades, antes de la Reconquista. De los primeros, podrá observar restos arqueológicos, siempre que solicite permiso a la Diputación Provincial para visitar el final de la ruta: Tejada la Vieja.
Esta ruta es un recorrido lineal de 8,3 km de baja dificultad que comienza en la aldea de Tejada la Nueva, conocida por la celebración de la romería de san isidro labrador, y sigue por vías pecuarias como la colada del gamonal y la cañada del arrebol. Tras cruzar el puente sobre el arroyo de tejada, el camino discurre paralelo al cauce, rodeado de vegetación como cañas, fresnos y eucaliptos, y campos de trigo y girasol. Al cruzar la carretera hacia Aznalcóllar, el terreno se vuelve más ascendente, anticipando la proximidad de la sierra.
La ruta culmina en el yacimiento arqueológico de Tejada la Vieja, un asentamiento tartésico-turdetano del siglo VIII a.C., situado sobre un cerro amesetado en Escacena del Campo. Este sitio, declarado Bien de Interés Cultural, conserva restos de murallas de hasta cuatro metros de altura, basamentos de viviendas y una red de calles. Desde su punto más alto, se obtienen vistas panorámicas de la campiña y la sierra, incluyendo el cerro de la matanza, asociado a una histórica batalla entre cristianos y musulmanes.
La ruta de las fortificaciones romanas y minas del barranco Abadejo ofrece un recorrido de senderismo de cierta dificultad, ideal para quienes buscan combinar ejercicio físico con el descubrimiento del patrimonio histórico y natural del entorno.
El itinerario comienza en las inmediaciones del complejo minero romano del Torviscoso, situado junto al margen derecho del arroyo Abadejo. Este enclave destaca por albergar un castellum romano, una antigua fortificación que controlaba el tráfico del mineral extraído de las numerosas minas de la zona.
La ruta se adentra en un paraje comprendido entre el valle de las Yeguas y el carril de los Maderos, caracterizado por sus impresionantes vistas, elevadas alturas y profundos barrancos. A lo largo del recorrido, se pueden observar vestigios de explotaciones mineras que datan de épocas prerromanas y romanas, testimonio de la intensa actividad minera que tuvo lugar en la región.
Este sendero no solo permite disfrutar de un entorno natural de gran belleza, sino también conocer de cerca la historia minera y militar de la zona, ofreciendo una experiencia enriquecedora para los amantes del senderismo y la arqueología.
La Ruta Escacena–Paterna del Campo es un itinerario de baja dificultad y aproximadamente 15 kilómetros de longitud, ideal para senderistas y cicloturistas. El recorrido comienza en Escacena del Campo, en las proximidades de la Fuente de la Cañería, y se dirige hacia Tejada la Nueva. En esta aldea, los visitantes pueden explorar la Ermita de San Isidro Labrador, las antiguas murallas de Tejada y los restos de los baños romanos conocidos como la Fuente del Fraile, vinculados a la emperatriz Plotina.
La ruta atraviesa la Campiña de Tejada, caracterizada por campos de cereal y olivares. Al acercarse a Paterna del Campo, el camino se eleva ligeramente, ofreciendo vistas panorámicas desde el Castillo del Alpízar, una antigua fortaleza estratégica catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC).
Este recorrido no solo permite disfrutar de la naturaleza y el paisaje agrícola del Condado de Huelva, sino también descubrir el patrimonio histórico de Escacena del Campo y Paterna del Campo, incluyendo la iglesia del Divino Salvador y la iglesia de San Bartolomé, respectivamente.
Partiendo desde la Aldea de Tujena, se puede realizar una interesante ruta de senderismo, visitando los antiguos hornos de cal de la serranía. Tomando el camino de Santa Ana, se encuentra en primer lugar el llamado “Horno de Moya”. A continuación, el camino continúa hacia Santa Ana y, de allí, al paraje de “la Chata”, donde se encuentra un buen ramillete de estos hornos como los de montaraz, el legionario, Luis la chata, entre otros. Para poder encontrarlos, es necesario ir acompañado por una persona conocedora del terreno.
La elaboración de cal viva y morteros en la sierra de Paterna del Campo suponía la aplicación de una serie de técnicas artesanales que entroncaba con una tradición milenaria extendida por todo el arco mediterráneo. Desde sus orígenes, se transmitieron estas técnicas ancestrales que han continuado sin grandes modificaciones hasta principios de los años sesenta del siglo XX, en los que prácticamente desaparece ante la generalización del uso del cemento. La técnica de cocción de la roca caliza tiene sus orígenes en el Neolítico, no obstante, fueron los romanos los que a finales del Siglo III a. C. emplearon de forma sistemática los hornos para producir cal viva que, posteriormente, era apagada con agua y mezclada con arena, consiguiendo así morteros de gran calidad para sus grandes construcciones.
Esta ruta de 31 km y dificultad baja parte desde Rociana del Condado, pasando por parajes como El Corchito y el Arboreto del Villar, y regresa a Rociana tras bordear el arroyo Moriana.
Tras su salida, a su paso por el camino de la Verilla del Rosal, se pueden obtener unas asombrosas vistas del Condado. También se encuentran campos de cultivo, pinos, eucaliptos y olivares. A la altura del polideportivo es posible desviarse un kilómetro hasta Bonares por el sendero paralelo a la HU-3108.
Continuando el recorrido, se atraviesa una pasarela hasta llegar al Corchito, un inmenso pinar con árboles de considerable tamaño. En el kilómetro 12 se llega hasta una vía asfaltada en dirección al Arboreto del Villar, situado en el Coto de la Matilla.
Desde el Villar se puede retroceder quinientos metros hasta la intersección con Rociana para tomar la vía de la derecha y después todo recto hasta el arroyo Moriana. Disfrute del canto de las aves, algunas de ellas rapaces como el aguililla calzada. En este punto, de enorme belleza, empieza a transformarse el paisaje, apareciendo cultivos de secano que reinan a sus anchas hasta llegar a Rociana del Condado.
La ruta de senderismo por la Vía Verde del Río Tinto, de 35 kilómetros, es una experiencia única que recorre el antiguo trazado ferroviario entre Huelva y las Minas de Río Tinto.
Esta singular ruta situada entre las localidades onubenses de La Palma del Condado y Berrocal destaca por estar perfectamente integrada en uno de los parajes naturales más sobrecogedores e impresionantes que se pueden contemplar: el río Tinto. El senderista o el cicloturista tendrá la impresión de encontrarse en el planeta Marte, debido a los intensos tonos rojizos y marrones que el río Tinto posee a consecuencia de la meteorización de minerales férricos que hay a lo largo de su cauce. Esta ruta ofrece a los caminantes una experiencia única, combinando historia industrial, paisajes naturales impresionantes y una rica biodiversidad.
El sendero discurre por un entorno natural privilegiado, atravesando bosques de pinos, encinas y alcornoques, así como zonas de matorral mediterráneo. Esta diversidad de hábitats alberga una rica fauna, incluyendo diversas especies de aves, mamíferos y reptiles. Además, el río Tinto y sus alrededores son hábitat de numerosas especies acuáticas y ofrecen oportunidades para la observación de la naturaleza.
La ruta está acondicionada para su uso tanto a pie como en bicicleta, con señalización adecuada y pasos habilitados para garantizar la seguridad de los usuarios. Sin embargo, es importante tener en cuenta que algunos tramos pueden presentar superficies irregulares o desniveles, por lo que se recomienda precaución, especialmente en época estival debido a las altas temperaturas. Es conveniente realizarla con el equipo correspondiente, se aconsejan linternas para atravesar los dos túneles que posee la ruta.
La Ruta Puerta Verde San Juan–Niebla es un itinerario de 16 kilómetros de dificultad baja que conecta las localidades de San Juan del Puerto y Niebla, ofreciendo a los visitantes una experiencia única que combina historia, naturaleza y patrimonio. Esta ruta forma parte del proyecto de las Puertas Verdes, una iniciativa que busca promover el transporte no motorizado, el esparcimiento y la educación ambiental, disminuyendo el aislamiento de las poblaciones urbanas.
El sendero comienza en San Juan del Puerto, junto al antiguo puente romano del siglo III d.C., una estructura que destaca por su conservación y belleza. Desde allí, el camino sigue el trazado de una antigua vía pecuaria, el Cordel Camino de Villarrasa a Trigueros, paralelo a la carretera A-472, hasta llegar al arroyo del Moro, donde se ubica el descansadero y abrevadero de ganado del mismo nombre .
A lo largo del recorrido, los caminantes y ciclistas podrán disfrutar de diversos puntos de interés, como el paraje del arroyo Candón, en el término municipal de San Juan del Puerto, y el observatorio de aves de la Balastrera, un humedal que conserva agua casi todo el año y es hogar de diversas especies de aves acuáticas .
El sendero discurre en su mayor parte junto al río Tinto, ofreciendo vistas panorámicas de este singular paisaje. La ruta atraviesa bosques de galería, zonas de marismas y campos de cultivo, proporcionando un entorno diverso y rico en biodiversidad. Es un lugar ideal para la observación de aves y la fotografía de paisajes naturales.
La ruta está acondicionada para su uso tanto a pie como en bicicleta, con señalización adecuada y pasos habilitados para garantizar la seguridad de los usuarios. Además, el recorrido está diseñado para facilitar el acceso a personas con movilidad reducida, promoviendo la inclusión y el disfrute del entorno natural por parte de todos.